2011-09-23 Radio Vaticana

RV – En este peregrinar por las tierras cristianas de su patria, Benedicto XVI ha visitado esta tarde una antigua y hermosa capilla dedicada a la Virgen, meta de numerosas peregrinaciones desde el siglo XVI, construida en el pueblecito de Etzelsbach. Allí, en un valle tranquilo y bajo viejos tilos, el Santo Padre ha celebrado las Vísperas marianas.
“María, -ha dicho el Pontífice en su alocución- nos da seguridad y fuerzas nuevas. En dos dictaduras impías que han tratado de arrancar a los hombres su fe tradicional, las gentes de Eichsfeld estaban convencidas de encontrar en este lugar, una puerta abierta y un lugar de paz interior. Queremos continuar la amistad especial con María, y ahora también en la celebración de las Vísperas marianas de hoy.
«Cuando los cristianos se dirigen a María en todos los tiempos y lugares, se dejan guiar por la certeza espontánea de que Jesús no puede rechazar las peticiones que le presenta su Madre; y se apoyan en la confianza inquebrantable de que María es también Madre nuestra; una Madre que ha experimentado el sufrimiento más grande de todos, que se da cuenta de todas nuestras dificultades y piensa en modo materno cómo superarlas. Cuántas personas han ido en el transcurso de los siglos en peregrinación a María para encontrar ante la imagen de la Dolorosa, como aquí en Etzelsbach, consuelo y alivio».

“En la imagen milagrosa de Etzelbach, -ha explicado el Papa- los


Fuente Sitio Oficial de Noticias de la Santa Sede 'Vatican Information Service' (VIS): Sigue leyendo en la nota original