Según informó la sala de prensa de la Santa Sede, la celebración tuvo lugar a las 09:30 en la capilla de la Casa de Santa Marta y en ella participaron unas 80 personas,  en su mayoría, padres de los militares italianos caídos en las Misiones de Paz  y con un grupo de militares heridos en dichas misiones. El grupo estaba acompañado por el Arzobispo Castrense para Italia, Monseñor Vincenzo Pelvi, quien concelebró la Misa con el Santo Padre.

El día elegido para este encuentro ha sido precisamente el día 2 de junio porque en Italia se celebra la Fiesta Nacional y durante ella la Nación, como ha recordado el Arzobispo Pelvi durante su saludo al Pontífice, “expresa con diversas manifestaciones su deuda de amor con la familia militar.”

En su homilía el Papa ha comentado el relato evangélico del centurión que pide a Jesús que cure a su siervo. “Nuestro Dios – ha dicho- escucha la plegaria de todos, no como si fuéramos anónimos, sino la oración de todos y de cada uno… Nosotros hemos venido hoy a rezar por nuestros muertos, nuestros heridos, por las víctimas de esa locura que es la guerra. ¡Es el suicidio de la humanidad porque mata el corazón, acaba con el mensaje del Señor: mata al amor!. Porque la guerra procede del odio, de la envidia, del deseo de poder y también – como vemos tanta veces – del deseo de más poder”.

Finalizada la Misa se ha rezado la “Oración por Italia” compuesta por el beato Juan Pablo II en 1994. Después, como es habitual, el Papa ha saludado personalmente a cada uno de los presentes, con gran cordialidad y afecto. La comunidad eclesial del Ordinariato militar ha regalado al Santo Padre una obra de artesanía napolitana de terracota que representa a San José artesano que enseña las herramientas de carpintería a Jesús, el cual lleva una cesta con los instrumentos de la Pasión: clavos, martillo y tenazas.