Con motivo del 203º aniversario de la creación del Ejército Argentino, se realizó el pasado 29 de mayo la ceremonia central conmemorativa en el Colegio Militar de la Nación.

La ceremonia fue presidida por el entonces Ministro de Defensa, Dr. Arturo Puricelli, y contó con la presencia de las mas altas autoridades del Ejército y de otras fuerzas, así como también autoridades civiles e invitados especiales, entre los cuales se encontraba Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de este Obispado.

El acto dio inicio con la entonación de las estrofas del Himno Nacional y se efectuó una invocación religiosa que estuvo a cargo del Padre Oscar Naef, Capellán a cargo de la Capellanía Mayor del Ejército.

Después del toque de silencio y de las palabras alusivas del entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército, se entonaron las estrofas de la Marcha de Malvinas, luego de la cual comenzó el desfile aéreo al que siguieron un desfile a pie y otro motorizado.

Compartimos con nuestros lectores la invocación religiosa pronunciada aquel día de fiesta por el Padre Oscar:

“Oh, Dios!, que creas y mantienes todas las cosas, que tanto has amado al mundo, que entregaste a tu Hijo Unigénito por nuestra salvación. En su cruz hemos sido redimidos, vivificados con su muerte, salvados por su pasión y glorificados con su resurrección.

Señor, hoy te damos gracias porque nos permites celebrar un nuevo aniversario del Ejército Argentino, porque siendo Dios, nos llamas a ser parte de tu obra para continuar la misión de tu Hijo, Príncipe de la Paz.

Te damos gracias por esta vocación de hombres de la milicia en la cual servimos a nuestros hermanos cumpliendo las leyes de nuestra Nación, defendiendo nuestra soberanía y siendo artífices de la paz.

Danos tu gracia para que seamos tus testigos y los hombres crean en Ti por nuestro testimonio.

Ayúdanos, Señor Jesucristo, a vivir la unidad propia de los camaradas, alejando de la vida de nuestro Ejército la lucha mundana por el poder, y los vicios y calamidades de las comunidades que viven como si Dios no existiera.

Realmente es digno y justo darte gracias siempre y en todo lugar, Dios todopoderoso y eterno, que corriges con justicia y perdonas con clemencia. En ambas cosas te muestras misericordioso, porque cuando castigas lo haces para que no perezcamos eternamente, y cuando perdonas nos das ocasión de que nos corrijamos.

Que la maternal protección de la Virgen Santísima de la Merced, Patrona y Generala del Ejército Argentino, nos conduzca en este tiempo de la historia a empeñarnos cada día en poner en práctica los nobles ideales de los grandes y santos hombres del Ejército que, como Belgrano y San Martín, nos enseñaran a amar y defender el don de la Patria que de Ti hemos recibido. Amén.