Compartimos con ustedes la invocación religiosa que pronunció el Padre Raúl Vicente Martínez el pasado 9 de julio en el acto que se llevo a cabo en la Prefectura de Zona Río de la Plata con motivo de un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia:

“Señor y Padre nuestro que cuidas con amor de todos los hombres

Jesucristo tu Hijo, Señor de ha Historia,

Hoy, como lo hicieran aquellos hombres que nos legaron la Independencia, que al día siguiente de la instalación de la Asamblea en Tucumán y del juramento de los convocados, el 25 de marzo de 1816, según nos cuenta Nicolás Avellaneda: “el Congreso se trasladó desde la histórica casa al templo de San Francisco. Alli se cantó una misa en acción de gracias al Díos de la Patria, soberano autor de tanto bien, entonando luego los Diputados, por una inspiración espontánea, el cántico del Te Deum laudamus”. Nosotros también queremos darte gracias, en este nuevo aniversario de la declaración de la Independencia de las Provincias unidas del Río de la Plata por este bien inestimable que es este suelo libre que sus habitantes comparten en paz y libertad.

Pero también queremos decirte que te seguimos necesitando, como reza una oración compuesta por nuestros Obispos: ”para ser una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común… para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz”

No permitas que nos esterilicemos en enfrentamientos y desencuentros que dañan la convivencia fraterna y detienen nuestro progreso hacia el bienestar integral que todos los argentinos merecemos y por el que ofrendaron sus mejores esfuerzos nuestros Próceres.

Concédenos para ello “la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda”.

Te pedimos particularmente por nuestra Familia Prefecturiana: fortalécela para que, como lo viene haciendo desde que se oyera del primer grito de libertad, siga sirviendo a nuestro Pueblo con total desinterés y generosidad.

Acudimos para ello a la humilde, pero poderosa, intercesión de nuestra Madre a quien invocamos en nuestra fuerza como Estrella del Mar para que haga llegar nuestros ruegos a su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

AMEN. “