Los Obispos reunidos en la Comisión Permanente queremos recordar a nuestros fieles y a todas las personas de buena voluntad el sentido e importancia de la Jornada de oración y ayuno, que propusimos para este 7 de diciembre como gesto penitencial que acompañe nuestra preocupación expresada en la declaración: “El drama de la droga y el narcotráfico”.

 

La gravedad del tema requiere una actitud definida de toda la comunidad. Todos estamos invitados a participar de esta Jornada y hacer de ella un silencioso y profundo clamor que exprese nuestra decisión de erradicar este flagelo, prevenir y acompañar a nuestros hermanos y familias que han sido sus víctimas, y rezar por la conversión de quienes lucran con la vida de nuestros jóvenes.

Ponemos esta intención en las manos de nuestra Madre de Luján, Patrona de nuestra Patria.

 

166º Comisión Permanente

Buenos Aires, 4 de diciembre de 2013

“Jornada de ayuno y oración”

 

Junto a las reflexiones que presentamos el pasado viernes 8 de noviembre acerca del “drama de las drogas y el narcotráfico”, queremos proponer al pueblo de Dios un gesto que acompañe esta preocupación.

Para ello convocamos a todos los que comparten nuestra Fe y a los hombres y mujeres de buena voluntad, a una jornada de ayuno y oración, pidiendo a Dios Padre que mueva y sostenga los corazones y las voluntades de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de los recursos de la Ley, para frenar la perversa y devastadora fuerza de las drogas. Rogaremos también por la construcción de “una cultura del encuentro y la solidaridad, como base de una revolución moral que sostenga una vida más digna”(1), y por la conversión de los narcotraficantes.

El día que proponemos para esta Jornada es el 7 de diciembre, primer sábado de Adviento. Ese día, en las diócesis del País, en las catedrales y santuarios, en las parroquias y capillas, se celebrará la Santa Misa por esta intención, recordando especialmente a los enfermos, a sus familiares y a los fallecidos por causa de este flagelo.

La oración es una expresión de confianza dirigida a nuestro Padre Dios que siempre quiere lo mejor para sus hijos, y conoce muy bien lo que padecemos y sufrimos cuando un niño, un joven o un adulto pierden la libertad, la salud y hasta la propia vida por causa de las drogas.

Que la Virgen María que nos cuida con ternura de Madre, nos acompañe en este día.

 

Los Obispos de la Conferencia Episcopal Argentina

Buenos Aires, 11 de noviembre de 2013