Siguiendo el impulso de renovación espiritual al que nos invita nuestro Santo Padre Francisco, convocada por Mons. Pedro Candia, se realizó el pasado miércoles 4 de diciembre, la “Primera Jornada de Pastoral para las Religiosas del Obispado Castrense”, la cual tuvo lugar en la Villa San Francisco de Campo de Mayo. Reunió a las religiosas que atienden 4 hospitales militares en distintos puntos del país.

Siguiendo las enseñanzas del Pontífice, el encuentro estuvo dedicado al espíritu de la nueva evangelización, en el ámbito de la acción pastoral de las religiosas que se encuentran bajo la jurisdicción del Obispado Castrense.

Participaron de la jornada las “Hermanas Pobres Bonaerenses de San José”, del Hospital Militar Central; “Hermanas Servidoras del Señor y la Virgen  de Matará“, del Hospital Militar Campo de Mayo; “Hnas. De Caridad de Santa María”, del Hospital Naval Base Naval Puerto Belgrano; así como también las Hnas. que próximamente prestarán servicio en el Hospital Militar Regional Córdoba, “Congregación Marta y María”.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Capellán Mayor del Ejército, Padre Oscar Ángel Naef. Seguidamente, el Canciller de la Curia, Dr. Carlos González, realizó una presentación sobre el contexto jurídico de la Diócesis Castrense.

Monseñor Pedro Candia ofreció una conferencia sobre “La nueva evangelización como renovación espiritual” haciendo hincapié en el llamado de la Iglesia a una Pastoral peculiar con los Militares, al marco doctrinal de Aparecida para la tarea pastoral, al marco doctrinal de la tarea en los hospitales, y principalmente en la riqueza de la mujer en la vida de la Iglesia.

Monseñor destacó que: “La Iglesia es madre; engendra hijos con la fuerza del depósito de la fe. Ella ´es depositaria de la buena nueva que debe ser anunciada. Las promesas de la nueva alianza en Cristo, las enseñanzas del Señor y de los apóstoles, la palabra de vida, las fuentes de la gracia y de la benignidad divina, el camino de salvación, todo esto le ha sido confiado… (un tesoro) que ella conserva como un deposito viviente y precioso, no para tenerlo escondido sino para comunicarlo´. (Evangelii Nuntiandi 15), es decir para engendrar, para dar vida. Y engendra a sus hijos en la continua fidelidad a su Esposo, pues les envía a ´predicar no a sí mismos o sus ideas personales, sino un evangelio de que ni ellos ni ella son dueños ni propietarios absolutos para disponer de él a su gusto, sino ministros para transmitirlo con suma fidelidad´. Su fidelidad al Esposo fiel por antonomasia nos educa en nuestra fecundidad fiel.”

El encuentro finalizó con la celebración de la misa.

Sin duda esta primera experiencia fue enriquecedora para todos, ya que sirvió para profundizar los lazos de amistad en la caridad y en la conformación de una verdadera comunidad eclesial.