“La convocatoria contó con la participación de fieles de la FAA y de la GNA, durante la mañana del sábado 17 de mayo pasado.

La propuesta, contextualizada en pleno Tiempo Pascual, a un mes del Triduo, tuvo como objetivo “motivar y acompañar desde una reflexión contemplativa y orante, la vivencia personal de este Acto Cumbre del Amor Divino por nosotros sus hijos, cual fue la Ofrenda en la Cruz del mismo Dios hecho Hombre”.

Consideramos como presupuesto, que la mayor parte de los concurrentes había participado de alguna de las celebraciones del Triduo Pascual, y de que el intento recreativo de la Liturgia de las liturgias, nos ayudaría a todos, no sólo a recordar lo que celebramos sino también a redescubrir, en el Misterio, significaciones y vivencias más profundas, que las apreciadas aquella noche, y las gracias propias de un Tiempo Pascual que no podemos dejar pasar tan vertiginosa y ligeramente, a veces.

El primer momento del encuentro, pretendió: recordar, recrear y revivir la CELEBRACIÓN DE LA LITURGIA PASCUAL DEL SÁBADO SANTO, con una propuesta “multimedia”, que conjugó una reflexión teológico-espiritual, de cada un o de los Ritos celebrados, con algunas imágenes seleccionadas y proyectadas en el recinto, correspondientes a la celebración de la Vigilia Pascual de la Parroquia San Miguel Arcángel, de la GA Palomar, y la ambientación con suave música sacra.

El segundo momento, estuvo enfocado sobre LOS DISCÍPULOS DE CARA A LA PASCUA DEL SEÑOR, RECIÉN VIVIDA, contemplando aquel episodio emblemático camino a Emaús, en cada uno de sus etapas. Con una selección de imágenes proyectadas del Resucitado e igualmente ambientado con suave música sacra, íntegramente aleluiática.

Este tiempo lo prolongamos e intensificamos en presencia de quien fue La Testigo Privilegiada de la Redención Humana, meditando y rezando el Santo Rosario.

Así llegamos al momento central de la convocatoria, cual fue el Memorial y/o Actualización de la Pascua del Señor, en la EUCARISTÍA, donde la REFLEXIÓN HOMILETICA pretendió (a estas alturas), interpelar al modo de un Gran Examen de Conciencia, sobre “nuestra personal y más intima vivencia pascual. Quizás encontrando la respuesta a aquella pregunta inicial que fue la consigna de la jornada: “Y…, TÚ PASCUA??

Para concluir, al modo de los cristianos de los primeros siglos después de la Vigilia, compartimos un cálido ÁGAPE FRATERNO.

Expresaba una familia al despedirse: “Padre, poco a poco empieza a tener otra dimensión, ese habitual saludo de “¡Feliz Pascua de Resurrección!!””

Padre Cesar Tauro