El 2 de julio tuvo lugar en la Sede de los Institutos de Formación de Prefectura, en Zárate, el Acto Central conmemorativo del día de la Prefectura Naval Argentina.

El 30 de junio de 1810, por decreto de la Primera Junta de Gobierno, redactado por el Secretario de Gobierno y Guerra doctor Mariano Moreno, se designó a Don Martín Jacobo José Thompson, como “Primer Capitán de Puerto de las Provincias Unidas del Río de La Plata”.

Este hito histórico equivale al acta de nacimiento oficial de la Prefectura, como institución de la patria, y convirtió al Coronel Thompson en el primer Prefecto Nacional Naval, por lo que se celebra cada 30 de junio el Día de la Prefectura Naval Argentina”.

Compartimos la invocación religiosa que pronunció el Padre Tibaldo:

“..Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, suplicas y acciones de gracias por todos los hombres, …por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.” (1 Tim. 2,1-4)

Padre rico en amor y en misericordia, la Prefectura Naval Argentina agradecida eleva esta oración al conmemorar el ducentésimo cuarto aniversario de su creación, y te pide. -al igual que los padres de la Patria- que bendigas e ilumines a nuestros gobernantes, a nuestro pueblo, a cuantos forman parte de la familia prefecturiana y a cuantos hoy están aquí reunidos.

Recompensa con creces a quienes, dándolo todo de si a ejemplo de nuestro Maestro: “no hay mor más grande que dar la vida por los amigos”, nos dieron testimonio y ejemplo por sus actos de arrojo en defensa de la vida, a ellos nuestro agradecimiento. Bendícelos, al igual que estas distinciones símbolos materiales de sus méritos.

Que sobre cada uno de nosotros, sobre nuestras familiar y sobre el servicio de cada día vele la Virgen María, Estrella del Mar. A ella vayamos con confianza, especialmente en los momentos de cansancio y dificultad, seguros de que, como tierna madre sabrá presentar a su Hijo Jesús nuestras necesidades y nuestras expectativas para que siguiendo fieles a nuestra bicentenaria tradición, prosigamos con serenidad y generosidad nuestro servicio, testimoniando los ideales que animan tanto a nosotros como a nuestras familias que están siempre a nuestro lado.

Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes, sus familias y los acompañe siempre. Amén.