Por indicación de la subcomisión de Pastoral vocacional  de la CEMIN compartimos a continuación el material de la Novena y el Rosario Vocacional para orar por las vocaciones, como preparación a la celebración de San Juan María Vianney o para usarlo en el momento que crean conveniente.  Como el año pasado se hizo, esta vez también estamos tomando para la reflexión material de la beatificación del Cura Brochero.

ROSARIO VOCACIONAL.

Misterios gozosos
(Lunes y sábados)

1. La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios.
Oremos para que los jóvenes estén abiertos a la llamada de Dios y dispuestos a decirle un Sí humilde y generoso como el que dijo María.

2. La visitación de la Virgen María a su prima Isabel.
Oremos para que las personas consagradas sean signos de Jesucristo y Evangelio vivo en el servicio y en el amor al prójimo.

3. El nacimiento de Jesús en Belén.
Oremos para que Jesús siga naciendo hoy en el corazón de los fieles a través de la Palabra y el testimonio de los sacerdotes.

4. La purificación de María Santísima y la presentación del Niño Jesús en el Templo.
Oremos para que los padres acojan como un regalo de Dios, la posible vocación sacerdotal o consagrada de sus hijos.

5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
Oremos a Dios, por intercesión de la Virgen María, para que los seminaristas sean fieles a su vocación, modelando su corazón de pastor para servir en las diversas realidades comunitarias.

Misterios luminosos
(Jueves)

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
Oremos para que todos los cristianos vivan la vocación a la santidad, como fruto de la gracia recibida en el Bautismo.

2. Las bodas de Canaá.
Oremos para que los esposos vivan fielmente su vocación matrimonial y hagan de su hogar una Iglesia doméstica.

3. La predicación de Jesús y la llamada a la conversión.
Oremos para que no falten en la Iglesia sacerdotes que prediquen el Evangelio y dispensen el perdón y la misericordia de Dios.

4. La Transfiguración del Señor.
Oremos por la vida contemplativa, y para que todos los cristianos descubran en la oración, la belleza del seguimiento de Jesús.

5. La Institución de la Eucaristía en la Última Cena.
Oremos por la santidad de los sacerdotes, para que imiten en su vida lo que realizan en la Eucaristía.

 

 

 

Misterios dolorosos
(Martes y viernes)

1. La oración de Jesús en el huerto de los Olivos.
Pidamos para que a través de la oración descubramos la voluntad de Dios en nuestras vidas y la aceptemos con generosidad y fortaleza.

 
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo.

Pidamos por las personas consagradas que sufren diversos tipos de persecución por ser fieles testigos de Jesús, para que en Él encuentren paz y fortaleza.

3. La coronación de espinas.
Oremos para que en los pobres y necesitados, descubramos el rostro doliente de Cristo  y haya jóvenes que consagren la vida a su servicio.

4. Jesús carga con la Cruz a cuestas.
Pidamos para que los jóvenes de hoy escuchen la invitación de Jesús a cargar con su cruz de cada día y respondan con generosidad.

5. La Muerte de Cristo en la cruz.
Oremos para que Dios conceda el gozo de su Reino a quienes trabajaron generosamente al servicio del Evangelio.

Misterios gloriosos
(Miércoles y domingos)

1. La Resurrección de Jesucristo.
Pidamos  que los sacerdotes y las personas consagradas, con alegría y esperanza, den testimonio de Cristo resucitado.

2. La Ascensión del Señor al cielo.
Oremos para que los jóvenes de hoy busquen el sentido de la vida y la verdadera felicidad, que es Dios revelado en Jesucristo.

3. La venida del Espíritu Santo.
Pidamos a la Virgen que cuide de los que se preparan en los seminarios para ser apóstoles de su Hijo, y reciban con abundancia los dones del Espíritu Santo.

4. La Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos.
Roguemos a María que los sacerdotes y las personas consagradas, vivan con fidelidad y gozo la castidad consagrada.

5. La Coronación de María como Reina de todo lo creado.
Pidamos a María para que todos los cristianos, laicos, sacerdotes y consagrados, colaboremos en la construcción del Reino de Dios, según la vocación recibida.