Es un honor para todos nosotros poder celebrar la Fiesta de la Patrona y Generala del Ejercito, la Virgen de la Merced en este glorioso Regimiento de Infantería I Patricios.

La efemérides del día nos recuerda la victoria de las armas de la Patria al mando del General Belgrano en la batalla de Tucumán.

El 24 de septiembre de 1812, día del combate, el General Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que pido un milagro atreves de su intercesión. En ese mismo momento Tristán ordenó la marcha sobre la ciudad. A continuación se sucedieron una cadena de hechos providenciales que terminaron con el triunfo de los patriotas.

Juan Pardo de Zela, oficial de entonces y guerrero de las acciones de Huaqui, Tucumán y Salta, expuso con llaneza lo que había visto personalmente, cuando se disponía al ataque de las tropas de Tristán: 

“Formó el ejercito en linea de batalla con un horizonte despejado y limpio de nubes… en esto una pequeña nube se descubre en el cielo en figura piramidal, sostenida por una base que parecía sostener una efigie de la imagen de Nuestra Señora”.

“Era día en que se celebraba la fiesta de Nuestra Señora Merced y cada soldado creyó ver en la indicada nube a la redentora de sus fatigas y privaciones y esto daba mas fortaleza a nuestra pequeña línea ya enfrentada con la del enemigo”.

El Padre José Molina, Vicario foráneo de Tucumán, en público sermón, estando Belgranoy los jefes de tropa, atribuye al cielo toda la gloria y un año después el cabildo secular de Tucumán escribía al gobierno de Buenos Aires: 

“Se ha sensibilizado el amparo y auxilio de la Santísima Virgen de las Mercedes a favor de nuestra sagrada causa”.

El cordobés Mariano Benítez el 5 de julio de 1813 escribía al gobierno de Buenos Aires: 

“En la memorable batalla de Tucumán del 24 de septiembre pasado, fui de los primeros que acometieron con denuedo; y me contraje con ardor y entusiasmo a perseguirlos y derrotarlos, como lo conseguimos bajo los auspicios de Nuestra Señora de las Mercedes”.

Un historiador de la época, testigo que converso con muchos de los participaron de la batalla, Don Marcelino de la Rosa en sus “tradiciones históricas” llego a esta conclusión: “El resultado de la batalla de Tucumán se debió a un cumulo de hechos providenciales y no a combinaciones militares, por lo que el pueblo lo atribuyo al milagro de la Virgen de las Mercedes, por que tuvo lugar el día de su festividad”.

Pedimos en este día a la Virgen poder avanzar con espíritu generoso en el ejercicio de nuestra vocación de servio a la Patria y al Ejercito.

Servir con una visión trascendente de nuestra vida y de nuestra acción. Tal como lo entendieron los héroes que nos dieron Patria.

Solo Dios orienta y da sentido a nuestra existencia, Dios, que esta presente y actuante en nuestra realidad personal, familiar y comunitaria y también en la historia. 

Virgen de la Merced.

Patrona de nuestra libertad.

Protectora de la Patria.

Generala de nuestro Ejército.

Ruega por nosotros.