El pasado viernes 10 de octubre comenzaron las Segundas Jornadas de Jóvenes Castrenses, que tuvieron lugar en la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea en la ciudad de Córdoba.

El evento eclesial tuvo una duración de tres días y contó con la participación de más de 900 jóvenes de todas las Escuelas e Institutos de formación pertenecientes a las cinco Fuerzas (Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval), unidos bajo el lema: “Servidores de Cristo, mensajeros de la Paz”. Fueron acompañados y asistidos por sus respectivos Capellanes.

 También estuvieron presentes con su testimonio los seminaristas que se preparan en este obispado para ser futuros Capellanes.

Siguiendo los objetivos fundamentales de la jornada anterior, se dió a conocer a los jóvenes el mensaje de Cristo, disponiéndolos a que sean instrumentos de Su palabra a través del compromiso misionero, siendo signos del amor y fortalecer en ellos la conciencia de pertenecer activamente a nuestra Iglesia Diocesana Castrense.

Monseñor Candia, Administrador Diocesano de nuestro Obispado. participó de la ceremonia de apertura junto a los Capellanes Mayores del Ejército Argentino, Padre Oscar Ángel Naef, de la Armada, Monseñor Germán Carmona, de la Fuerza Aérea, Padre Ricardo González, de la Gendarmería, Padre Rubén Bonacina y de la Prefectura, Padre Diego Tibaldo.

Las jornadas, que trataron de concentrar las actividades que se llevan a cabo en los encuentros mundiales de jóvenes, transcurrieron con trabajos en grupo, celebración de la palabra, celebración penitencial, testimonio de los seminaristas, proyección de película motivadora, catequesis según grupos por edad y Via Crucis nocturno.

No faltaron momentos de distensión y animación musical. Se destacó la peculiar presencia del “Papa Móvil” que utilizó San Juan Pablo II durante su visita a Córdoba.

Se vivieron jornadas de intenso trabajo pastoral en un clima fraterno en el que se pudo compartir y profundizar en las alegrías y preocupaciones de nuestros queridos jóvenes.

Damos gracias a Dios por tantos bienes recibidos.