El pasado viernes 21 de noviembre, en la Plaza de Armas del Regimiento de Infantería Paracaidista 2 “Grl Balcarce” tuvo lugar la celebración por el 50 aniversario de la creación de la Aptitud Especial de Comandos. Así mismo tuvo lugar la ceremonia de egreso del Curso Básico Conjunto de Formación de Comandos 2014.

La ceremonia fue presidida por el General de Brigada Bari del Valle Sosa, Director General de Educación del Ejército.El Padre Ignacio Cherino, Capellán Castrense del Liceo Militar “General Paz” pronunció la invocación religiosa que compartimos a continuación:

“Señor Dios de los Ejércitos, Todopoderoso y rico en misericordia, Tu Palabra nos dice que eres “un guerrero, cuyo nombre es Yahvé” (cfr. Éx. 15, 3). En este día adoramos tu infinita grandeza y te agradecemos por los 50 años de la aptitud de Comandos en nuestro Ejército; y por el egreso de estos hijos tuyos.

Porque sabemos que “Milicia es la vida del hombre sobre la tierra” (Job 7, 1), y que “al vencedor lo harás sentar contigo en tu trono” (cfr. Ap.3, 21), imploramos el auxilio de tu gracia, para que “tomemos la armadura de Dios, permaneciendo de pie, ceñidos con el cinturón de la Verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calzados nuestros pies con el celo apostólico, con el escudo de la Fe en una mano y la Espada del Espíritu en la otra. Con el yelmo de la salvación cubriendo nuestra cabeza”, y así “pelear el buen combate de la fe y conquistar la vida eterna a la que hemos sido llamados por Ti” (Cfr. Ef. 6, 14-17). Al bendecir en tu nombre estos diplomas e insignias que recibirán estos hijos tuyos comandos tras un tiempo de dura prueba, te rogamos que los bendigas a ellos, a sus familias y camaradas. Escucha sus peticiones y concédeles una firme Fe en Ti, un ardiente Amor a la Patria y una auténtica Pasión por la Libertad.

Que la divisa Dios y Patria o Muerte cale bien hondo en nuestras mentes y corazones, sabiendo que si morimos con Cristo, viviremos con Él, porque “morir por la Patria es vivir para siempre”. A nuestros Comandos fallecidos concédeles el descanso eterno en tu Reino Celestial; y a nosotros niéganos el descanso, para que recojamos su herencia gloriosa, sin saber rendirnos, y recién hablar después de muertos.

Atiende bondadosamente esta oración que te elevamos en el nombre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, mediante la maternal intercesión de Nuestra Señora de Fátima, Patrona de los Comandos, bajo cuyo amparo nos presentamos ante Ti, único Dios verdadero, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.”