El pasado 11 de diciembre se llevó a cabo una peregrinación al Santuario de la Virgen de Loreto, donde tuvo lugar la Consagración a la Patrona y Brigadiera de la Fuerza Aérea Argentina, realizada por el Jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Mario Miguel Callejo, en nombre de todos los integrantes de la Institución.

La misma Consagración fue renovada por el Sr. Brigadier General, el día 15 de diciembre en el Hall Central del Edificio Cóndor, en la Santa Misa realizada en honor de la Virgen de Loreto, presidida por Monseñor Pedro Candia,  Administrador Diocesano de nuestro Obispado.

Compartimos con nuestros lectores la plegaria de consagración:

 ”Señora, una vez más los hombres y mujeres del aire hemos venido a tu santuario a ofrecerte nuestro humilde homenaje, como madre de Dios, madre nuestra y bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto, patrona de la Aviación Argentina.

Esta fecha, tan cercana a las festividades de Nochebuena y Navidad, que quiso darnos el supremo hacedor al enviarnos como prenda de salvación a su divino hijo, coincide con la milagrosa traslación por los aires de la casa de Nazaret, a Loreto en la costa del Adriático, en Italia, el 10 de diciembre de 1294.

En nuestra patria el culto a tu imagen es anterior aun a nuestra existencia como fuerza independiente. En 1943, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, se declara a la Virgen de Loreto patrona de nuestras alas, aun cuando se la reconocía como tal desde 1920 por sugestión de un ilustre precursor de nuestra Aviación, el Brigadier Don Ángel María Zuloaga.

Se cumplen hoy 52 años desde que el gobierno de la nación otorgara a esta imagen que se venera aquí, en Santiago del Estero, y que es una de las más antiguas de la república, la jerarquía de brigadiera de la Fuerza Aérea Argentina.

Madre: esta pequeña recordación histórica es nada más que el reconocer que desde los primeros balbuceos de nuestras alas, fuiste tú depositaria de nuestras esperanzas y angustias, fuente de consuelo y consejo, fortaleza de inspiración para los pioneros del aire.

Llegar a este santuario nos llama también a la pausa necesaria para la reflexión, y bajo tu maternal mirada confiarte nuestros más íntimos pensamientos. No podemos soslayar que el mundo y la sociedad de nuestros días vive en una constante necesidad de logros materiales, la industrialización creciente y la dinámica interrelación de las comunidades, acompañado de las comunicaciones globales, enfrenta al hombre contemporáneo con un mundo de permanente cambio.

Nuestra civilización que parece privilegiar los adelantos que tiene el progreso, aparenta olvidar por momentos que tras la realidad inmediata existen verdades trascendentales y que hay algo que permanece inmutable, la esencia espiritual de la persona.

Por ello, nuestros pensamientos se dirigen y se inspiran en el profundo respeto a la dignidad humana, y en las ansias siempre renovadas de conservar y enaltecer ese don que nos ha sido confiado, que es la libertad. Con ella el creador nos dio una capacidad de optar, de ser partícipes y responsables de nuestro propio destino porque lo hemos elegido.

Señora: venimos hoy a renovar nuestro juramento de fidelidad y nuestra fe, convencidos que solo en el amor a Dios, hallaremos la respuesta justa para el ejercicio responsable de nuestra libertad individual y colectiva, porque en la entrega voluntaria a los valores más altos del espíritu, la libertad renueva el amor, y es capaz de grandes ideales y grandes sacrificios.

En este sentido nuestros 55 héroes de Malvinas que hoy los tienes en tu divina presencia, son prueba cabal de ese compromiso con los grandes ideales, y es por eso que nosotros le debemos nuestro eterno recuerdo. Sus fotografías los honran en todos nuestros edificios, los recordaremos en cada ceremonia, en cada evento. Son y deberán ser junto a nuestros precursores, el ejemplo y compromiso para nuestros jóvenes y generaciones futuras.

Virgen de Loreto, en este santuario te invocamos para darte gracias por tantos beneficios recibidos, por esta tierra argentina y por nuestra herencia en la fe cristiana.

Protege bajo tu manto a todos nuestros hombres y mujeres, familias, nuestros veteranos de guerra que supieron dar testimonio de entrega y sacrificio. También a quienes integraron las filas de la fuerza aérea a lo largo de su centenaria historia, y que ya han sido llamados por nuestro señor.

Sé para nosotros intercesora del perdón, porque muchas veces no hemos sido fieles y ha habido en nuestra corta historia errores y desencuentros, pero por sobre todo acepta nuestras súplicas de continuar protegiendo a la gran familia que compone la institución aeronáutica, y en especial al pueblo de la nación argentina.

Por fin, madre nuestra, con espíritu filial suplicamos que nos ayudes a seguir poniendo nuestros mejores empeños en cumplir con el diario deber, por nuestra querida patria.

Que así sea.”