Queridos hermanos del Ejército Argentino,

Llega el día de la Pascua, el instante del año en el cual Jesús resucitado rompe el silencio de nuestro interior para decirnos: “No temas: yo soy el Primero y el Ultimo, el Viviente. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo” (Apoc. 1, 17-18).

Ese anuncio se realiza de un modo particular en la Vigilia Pascual con el cirio encendido, símbolo de Jesús resucitado quien se proclamó a sí mismo como la “luz del mundo”. Al ingresar en el templo a oscuras, el cirio encendido se convierte en un lenguaje que nos habla del triunfo de la luz de Cristo sobre el poder de las tinieblas que sometían al mundo.

Quienes seguimos a Jesús deberíamos dejar que esa luz pascual nos envuelva. Que ella, en medio de tanta oscuridad, producto de una cultura sin Dios de la cual no escapa a nuestro pueblo, nos introduzca en la plena certeza de que siguiendo los pasos del Señor recorreremos el verdadero camino que nos hará compartir el triunfo que nos conduce a la vida en plenitud.

De ese modo, el Señor resucitado haciéndonos partícipe del gozo de la Pascua fortalece nuestra fe, aumenta nuestra esperanza y enciende la caridad en nuestro espíritu para ser verdaderos testigos de la Luz, con María, que habiendo padecido de pie junto a la cruz, hoy como nadie participa del gozo de la Resurrección de su Hijo.

¡Muy feliz Pascua de Resurrección 2015!

Pbro. Oscar Ángel Naef