Autoridades presentes, delegaciones de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, Ex Combatientes de Malvinas, familiares de ellos y de quienes en esta lucha ofrendaron sus vidas, queridos hermanos todos en el Señor Jesús:

Acompañados de un grupo de Sacerdotes, estamos celebrando esta Misa: recordamos a quienes murieron en Malvinas y a quienes quedaron, en sus cuerpos y en sus espíritus, marcados por la guerra. Ellos, sus familiares, sus camaradas, los que los acompañaron y sus instituciones son tenidos muy presentes hoy por muchos sectores del país y muchos compatriotas.

Nosotros lo estamos haciendo aquí, teniendo como punto central y dominante su recordación en  esta Santa Misa por celebrarse un nuevo aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea, recordamos las 58 salidas de combate y los 14 fallecidos ese día.

Pero sobre todo recordamos la generosidad, la inocencia y la audacia que aquellos jóvenes que dejaron sus vidas en Malvinas porque la afrontaron motivados por el amor a la Patria.

Por ellos hoy queremos rezar para que tengan Paz en la eternidad. Y también para que la tengan sus familiares y sus camaradas.

Esta celebración tiene que ser una reflexión sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Malvinas como parte de una historia que nos duele y nos estimula, nos deja lecciones que es preciso aprender.

  • Ser honestos y humildes. Tenemos que reconocer lo que somos: ni despreciarnos ni sobrevaluarnos. Tenemos que ser mejores, humildes, honestos.
  • Ante tantas vidas tronchadas en aquellas acciones bélicas, hay que valorar y hay que aprender de ellos. Nuestros hombres en Malvinas nos dejan ejemplos de audaz valentía: en ellos afloraron los mejores recursos de sus corazones: dieron lo mejor, la vida, por los demás.
  • El poderío de un Pueblo, su soberanía, no consiste ni en su riqueza, ni en su geografía, ni en su poder económico, político o militar, ni siquiera en su sistema político. Un pueblo es fuerte sólo cuando su estilo de vida es moral. Es esta moral que se ha venido deteriorando progresivamente, la que pone en riesgo a la Nación, a la misma soberanía.

Las fuerzas morales que muchas personas tienen son la esperanza de nuestro futuro. Las fuerzas morales de muchos desconocidos y anónimos que continúan con esperanza, con trabajo en medio de las dificultades, son la esperanza de la Patria, son su reserva de energías. Son también la esperanza de la Iglesia. Son la esperanza para encontrar los caminos de solidaridad y de justicia auténticas.

Necesitamos volver a aprender que la fuerza y el poderío de un pueblo le vienen de su nivel moral, de sus valores: el nivel moral de una familia sólida, de una educación centrada en la persona humana, de una solidaridad hecha de renunciamientos que superen los intereses sectoriales para privilegiar las necesidades de quienes más necesitan. El pensar en el bien común.

Sólo con los valores morales se puede esperar la recuperación de los otros valores: los económicos, los políticos, los del bienestar, los sociales.

Sin valor moral no hay Nación que dure. Con valor moral hay esperanza de una Nación y de una Sociedad que sea consistente y sólida.

Son los valores que brotan de reconocer a Dios como Fuente y Razón de toda Justicia de ver al hombre como un hermano al que siempre hay que tratar como persona por el camino de la solidaridad y la justicia.

Para llegar a todo esto, nuestra Patria, nosotros, nuestras comunidades cristianas y nuestras instituciones de todo nivel, tenemos que comprometernos a recorrer el laborioso camino de la reconciliación, la convivencia, la amistad social.

Nos acompaña, en esta celebración, la Virgen María, cuya imagen nos preside.

Fue muy invocada en Malvinas.

Aquí lo hacemos también, pidiéndole que interceda ante su Hijo para que Él dé:

  • La Paz de un Vida sin fin a quienes dejaron su vida terrena en Malvinas.
  • La Paz en su corazón a quienes sufren las heridas y consecuencias de aquellos hechos.
  • La Paz y la Esperanza a los Familiares, Camaradas y Amigos de unos y otros.

La voluntad y la decisión a todos, en especial a los Responsables en nuestra Sociedad, para trabajar, laboriosa e incansablemente, en la recuperación de los valores morales para nuestras comunidades, para nuestra Patria Argentina.

Homilía