En la mañana del lunes 4 de Mayo, en el Comando de la Flota de Mar de Puerto Belgrano, autoridades del Estado Nacional y de las Fuerzas Armadas se convocaron para recordar el 33° aniversario del hundimiento del Crucero General Belgrano en la Guerra de Malvinas y la gloriosa acción de 323 de sus tripulantes muertos en combate.

Las palabras de Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de nuestro Obispado, fueron muy significativas para los familiares presentes de los caídos, quienes unieron sus vivos sentimientos a la invocación religiosa:

“Te invocamos Dios Padre omnipotente por medio de tu Hijo Jesucristo, vencedor de la Muerte. A treinta y tres años de la defunción heroica del Crucero ARA General Belgrano y del paso a la inmortalidad de 323 hombres de su dotación, uniendo a su número todos cuantos han partido desde otro amarre a lo largo de este tiempo transcurrido, queremos suplicar la vida eterna para todos ellos, como justicia que rubrica la vocación de dar la vida en defensa de la Patria. Con la convicción de la Fe; de saber que hay un Dios que nos escucha y que solo Él retribuye toda obra buena.
Padre nuestro te volvemos a confiar las almas de todos los marinos que se ofrecieron por la justa causa de las islas Malvinas. El homenaje que cada año se repite es nuestro compromiso, no solo de honrar la memoria de nuestros héroes, sino también de renovar la convicción de la tarea que nos responsabiliza como hombres y mujeres de la Armada y como Argentinos en su totalidad, para construir nuestro presente, para bregar por la integridad territorial de la Nación, para sumarnos a la noble causa de construir una sociedad armónica, justa y laboriosa.
Que la Virgen, estrella luminosa en la inmensa soledad marina sea la serena paz de los que nos precedieron en el camino de la Vida, inmortales en Tí, Señor, inmortales en el Buque General Belgrano, inmortales en las Malvinas Argentinas. Amén”.