“y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” Mateo 6:1-6, 16-18   

En el marco del mensaje de su santidad el Papa Francisco para la cuaresma del 2016, “Misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9,13), “Las obras de misericordia en el camino jubilar”,  y siguiendo la estela que la celebración de la misa del miércoles de cenizas nos propone en sus signos, la Escuela de Gendarmería Nacional, General Don Martín Miguel de Güemes, a completo participo de los ritos que dan inicio formalmente al tiempo de cuaresma.

Como bien el Santo Padre ilumina en sus orientaciones: “La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo… “, y siendo éste el primer deber de aquel que se ha comprometido a seguir un camino de servicio formándose, y formando a su vez, el corazón y la inteligencia, en la escuela de la Divina Misericordia, que es ante todo, pro-existir, existir por el otro, ir hacia el otro, servir al otro por amor.

En éste contexto, el Padre Carlos Pombo, Capellán Castrense de la Escuela, invitó a la feligresía reunida, a vivir la cuaresma en un espíritu auténticamente misionero, profundamente orante y con una alegría que se note y contagie.