Hoy sábado 30 de abril, en la audiencia general jubilar, Francisco recibió a las delegaciones participantes del Jubileo para los Militares y Policía.

Compartimos las palabras del Santo Padre.

“Con alegría doy la bienvenida a los representantes de las Fuerzas Armadas y Policía de muchas partes del mundo que han venido en peregrinación a Roma para el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

Las fuerzas del orden -policía y militar- tienen como misión garantizar un ambiente seguro, de manera que todos los ciudadanos puedan vivir en paz y serenidad. En sus familias, en las distintas áreas en las que trabajan, son instrumentos de reconciliación, constructores de puentes y sembradores de paz. Porque fueron llamados no sólo para prevenir, gestionar y finalizar los conflictos, sino también para contribuir a la construcción de un orden basado en la verdad, la justicia, el amor y la libertad, de acuerdo con la definición de la paz de San Juan XXIII en Pacem in Terris (nn.18 ss).

La afirmación de la paz no es una tarea fácil, sobre todo a causa de la guerra, que seca el corazón y aumenta la violencia y el odio. Yo insto a que no se desanimen. Continúen su camino de fe y abran sus corazones a Dios Padre misericordioso que nunca se cansa de perdonarnos. Frente a los retos de cada día, hagan brillar la esperanza cristiana, que es la certeza de la victoria del amor sobre el odio y la paz sobre la guerra.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los ordinarios y delegados militares, asistentes espirituales y miembros de las fuerzas armadas y de policía, con sus familias, provenientes de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, España, Guatemala, Perú, México y República Dominicana”

Al terminar la catequesis, Francisco saludó a los representantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía llegados en peregrinación desde diferentes partes del mundo en ocasión del Jubileo extraordinario de la Misericordia.