La asistencia espiritual a los militares, como grupo social específico, tiene precedentes muy antiguos. Pero su organización estable deriva históricamente de la consolidación de los ejércitos profesionales o permanentes en diversos países de Europa a lo largo del siglo XVI y el siglo XVII.

Desde el inicio de la gesta independentista y por medio de la Vicaría General del Ejército, la circunscripción eclesiástica castrense fue creada para hacer posible el desarrollo de la actividad salvífica de la Iglesia en la particularidad y peculiar situación de las personas que sirven en las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

Actualmente los ordinariatos militares establecidos en diversos países se rigen en sus elementos comunes, por la Constitución Apostólica Spirituali Militum Curae (SMC) de 1986 de San Juan Pablo II. Esta ley marco es completada por los estatutos particulares sancionados por la Santa Sede para cada Ordinariato.

En nuestro país, el Vicariato Castrense fue erigido el 28 de junio de 1957, establecido por Acuerdo entre la Nación Argentina y la Santa Sede “Sobre jurisdicción castrense y asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas”, a partir de la SMC se denomina Obispado Castrense.