Madre de Dios y Madre nuestra, que brillas en el

derrotero de nuestras vidas como signo de consuelo y de firme

esperanza. Los hombres y mujeres de la Prefectura Naval

Argentina hoy nos unimos en la plegaria bajo la advocación de

Stella Maris, para agradecerte por todos los beneficios

recibidos, y animados con la confianza de ser tus hijos te pedimos que:

Nos sostengas y acompañes en la misión de cuidar y

proteger nuestro mar, los ríos, lagos, y cuanto la Patria nos confía.

Bendigas nuestras familias y seres amados del hogar.

nos ayudes a tener verdadero espíritu de humildad y

sencillez, que sabe ser feliz con pocas cosas, ligado a un ímpetu emprendedor y creativo.

Nos concedas firmeza y perseverancia en la profesión de

nuestra fe, para que comprendamos la grandeza del amor que

nos creo. Fortaleza para levantarnos siempre, luego de

nuestras caídas, Humildad para que volviendo a tu Hijo Jesús

y reconociéndonos pecadores, recibamos su perdón y su paz.

Que frente a la cruz de las tempestades: de la vida, las

aguas, la soledad, la enfermedad y la muerte, que afecten

nuestro cuerpo y alma, experimentemos la fortaleza y

consuelo de tu dulce compañía: esa que nos da alegría de la

esperanza que no defrauda y la capacidad de discernir – en

cualquier situación – los signos de la presencia amorosa de Dios.

Has que el servicio de nuestra Institución se ofrezca leal,

honesto y sincero a la Nación y querido pueblo argentino que

aporta su historia y su vida, sus gozos y fatigas.

Madrecita nuestra, Stella Maris, escucha las plegarias de

nuestros corazones y oriéntanos al puerto final, el de la

bienaventuranza eterna, concédendonos en la vida y en la

muerte, la misericordiosa dulzura de la paz. Amén.