El miércoles 8 de junio, en horas de la mañana, se produjo un accidente en la Base Marambio en la Antártida Argentina, que tuvo como consecuencia la muerte del Cabo Primero Gustavo Daniel Capuccino, integrante de la Dotación XLVII (47) de la base.

Ante la dolorosa noticia, y por expresa instrucción de Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de nuestro Obispado, la Capellanía Mayor de la Fuerza Aérea se puso a disposición de las Autoridades de la Fuerza a fin de instrumentar una especial atención pastoral en esta dolorosa situación.

El día viernes al atardecer, fueron traídos los restos del joven en un Hércules que aterrizó en la I Brigada de El Palomar y fueron recibidos por el Padre Pablo Papotto, Capellán del Instituto de Formación Ezeiza, junto a Directivos y personal amigo del Instituto, Unidad a la que pertenecía el Cabo Primero Capuccino.

El Padre Ramón Álvez, también Capellán del Instituto, estuvo presente cuando se llevaron a cabo las Exequias el lunes 13, asistiendo a los presentes y luego realizó el Responso por el eterno descanso del Cabo Primero Capuccino en una Sala Velatoria de Laferrere. Luego acompañó a los familiares, amigos y personal de la Fuerza al sepelio realizado en un cementerio de Merlo.

El I.F.E. ha decidido que el próximo martes 21 de junio al mediodía se celebre una Santa Misa por el alma del Cabo Primero Capuccino y pidiendo también cristiana resignación para familiares y amigos. El Padre Ricardo González, Capellán Mayor de la FAA, presidirá esta Eucaristía, a la que estará especialmente invitada la familia.

También ante lo doloroso del suceso la dotación de Marambio se encuentra realizando el lógico y penoso proceso de duelo, ya que la convivencia a lo largo de los meses de trabajo acerca a los miembros de la dotación como a una pequeña gran familia, por lo cual ya está organizado que el Padre Papotto viaje en el próximo cruce a Marambio a fin de acompañar y brindar consuelo espiritual ofreciendo el sentido trascendente ante el misterio más difícil de la vida humana , como es la pérdida de un ser querido. Permanecerá al menos unos 15 días junto a nuestros fieles antárticos.