Compartimos la nota que nos envía el Padre Leandro Braun, Capellán Castrense de la FTA 47, contándonos la visita a su Santidad:

“El 15 de junio de 2016, en la tradicional audiencia de los miércoles, el Santo Padre recibió a los Cascos Azules Argentinos destinados en Chipre (FTA 47). Llenos de alegría, ingresamos a la Plaza San Pedro a las 9, 15 hs. de la mañana, ante un sol inmisericorde que horadaba nuestras cabezas. A las 9,45 hs salio el Santo Padre en el Papamóvil, saludando y bendiciendo a los presentes.
A las 10 en punto comenzó la audiencia, que duro alrededor de una hora. Fue muy bonita la exegesis que hizo el Romano Pontífice sobre el ciego de nacimiento, sus circunstancias y nuestra actitud ante los necesitados. Durante la ceremonia se leyó el evangelio en 9 idiomas y  también las distintas salutaciones que el Papa hace en diversos idiomas.
Finalizada la audiencia con la bendición final, se notaba en el grupo cierto nerviosismo, y una alegría contenida, ante la inminente cercanía del Papa. Luego de saludar a los Obispos presentes, y a los integrantes de una penitenciaria Italiana, nos toco el turno. Que alegría!!!
Por ser el Capellán del contingente tuve un lugar privilegiado y lo salude casi al mismo tiempo que el Jefe de contingente. Al acercarse, le dio la mano derecha al Tcnl Visceglie y a mi la izquierda.
Entregamos una placa recordatoria de dicho acontecimiento, lo salude y pude hablar unos 30 segundos. Tuve la inmensa alegría que me reconociera, de épocas anteriores, me bendijo y siguió su camino hacia el resto del contingente.
Se paro y dijo; “Sigan trabajando por la Paz”.
Su humor cambio positiva y evidentemente ante la presencia de dos hechos puntuales y contundentes: el obsequio de un paquete de yerba y ante el avistamiento de una camiseta del club de sus amores: San Lorenzo.
“Esto acá, es oro en polvo” dijo al recibir el regalo de un criollo paquete de yerba mate.
 Fueron 5 minutos de gloria, mas de lo que nos marcaba su impaciente custodia. Pero creo que el Papa se fue alegre, se fue contento…y nosotros felices, muy muy felices por haber tenido la dicha de saludar, como decía Santa Teresa, “al dulce Cristo en la tierra”".