En el marco de la conmemoración del 21° Aniversario de la creación del Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz “Doctor Carlos Saavedra Lamas”, Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de nuestro Obispado, inauguró la nueva Capilla dedicada a San Juan Pablo II.

La Capilla, que servirá de apoyo espiritual a todos los integrantes de CAECOPAZ y al personal que desde allí parte a las misiones de paz, tiene como Santo Patrono a San Juan Pablo II por expreso pedido de los fieles debido a las reiteradas manifestaciones de su lucha por la paz, sobre todo porque debido a él se evito el conflicto bélico entre Argentina y Chile por el canal de Beagle. Así mismo, San Juan Pablo II fue un defensor del amor familiar, por lo que su patronato sera de especial contención para los familiares de quienes se ausentan de sus hogares por estar desplegados por el mundo trabajando para lograr la paz allí donde se los necesita.

Cabe destacar la preocupación del Santo Pontífice por las almas de los hombres y mujeres de armas y su especial atención pastoral, habiendo sido él mismo Capellán, expresando este interés particular en la Constitución Apostólica “Spirituali Militum Curae” que esta cumpliendo 30 años este año.

Por todo esto, Monseñor Candia autorizó la erección de la Capilla bajo el Patronato de San Juan Pablo II y su bendición e inauguración, la cual tuvo lugar el pasado miércoles 29 de junio, en una ceremonia que contó con la presencia del Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Bari del Valle Sosa junto a otras autoridades.

Finalizada la inauguración, Monseñor Candia pronunció una invocación religiosa por el Aniversario de la Unidad en el acto que tuvo lugar en la Plaza de Armas del Centro.

Compartimos la homilía que pronuncio Monseñor Candia:

“Damos gracias a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo en esta mañana en la cual nos permite inaugurar y bendecir esta Capilla como lugar de oración y de encuentro con el Altísimo y con los hermanos.
No es algo menor que podamos dedicar el templo a San Juan Pablo II quien en su vida aquí entre nosotros ha sido artífice de superar un conflicto que escalaba llevándonos a una guerra. A él le debemos la paz y el haber podido crecer como hermanos con nuestro país vecino. De él también esperamos poder recibir la gracia de crecer en las virtudes de quien ama la paz y la concordia entre los pueblos.
Según nos dice el Evangelio que acabamos de escuchar “los discípulos… con alegría, permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios” y así también nosotros debemos imitar este ejemplo permaneciendo en el mundo como piadosos hijos bajo el templo del cielo viviendo en la contemplación de quien es autor de la paz para seguir instruyéndonos en este centro de formación para pode decir como San Francisco: Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Que allá donde hay odio, yo ponga el amor. Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión. Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe. Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza. Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría. Amén”