Compartir |
  

SANTA MISA POR SAN MATEO EN EL EDIFICIO CÓNDOR

En la mañana del 21 de septiembre se realizó una Misa en el hall central del Edificio Cóndor en conmemoración a San Mateo, Santo Patrono de las personas involucradas con la banca y las finanzas, así como de los contables y contadores públicos.

La celebración fue presidida el Padre Ricardo González, Capellán Mayor de la Fuerza Aérea y concelebrada por el Padre Oscar Farías, Capellán del Edificio Cóndor.

Estuvieron presentes el Jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General “VGM” Enrique Víctor Amrein, acompañado por Brigadieres Mayores, Brigadieres, Comodoros Mayores, Comodoros, personal militar superior y subalterno, autoridades de la Armada Argentina e invitados especiales.


29 DE SEPTIEMBRE: SANTOS ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

Veneramos hoy al Santo Arcángel Miguel, Patrono del Servicio de Educación Física del Ejército Argentino; al Santo Arcángel Gabriel, Patrono del Arma de Comunicaciones del Ejército Argentino y Rafael.

SANTOS ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL


DIO COMIENZO EL V ENCUENTRO DE OBISPOS CASTRENSES DE AMÉRICA LATINA EN GUATEMALA

El lunes 26 de septiembre comenzó en Guatemala, el V Encuentro de Obispos Castrenses de América Latina con el tema “El Obispado Castrense, testimonio de misericordia para la evangelización de las familias”.

En la apertura del encuentro participó el Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, Monseñor Rodolfo Valenzuela; Monseñor Santiago Silva Retamales, Presidente del Departamento Comunión y Diálogo del CELAM; Monseñor Raúl Martínez Paredes, Delegado de la C.E.G. para la Pastoral Castrense y la participación de los Ordinarios Militares de: Argentina, Colombia, Chile, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, México, Panamá, Paraguay, Uruguay, Perú, República Dominicana y Venezuela, más el Equipo de Apoyo a la Pastoral Castrense, recientemente convocado por el CELAM.

Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de nuestro Obispado, viajó a Guatemala para participar del Encuentro que tendrá lugar hasta el viernes 30 de septiembre en la ciudad de Guatemala Antigua.


MISA EN HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS CAÍDAS EL 28 DE AGOSTO DEL AÑO 1975 EN EL AEROPUERTO “TENIENTE GENERAL BENJAMÍN MATIENZO”

El día 2 de septiembre se llevó a cabo una Misa en memoria del personal fallecido de Gendarmería, en el marco del Aniversario del atentado al avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, ocurrido en la ciudad capital de San Miguel de Tucumán,

La Ceremonia Religiosa, presidida por el Padre Sebastián Soto, Capellán Castrense del Destacamento Móvil 6 de la Fuerza, tuvo lugar en la Jefatura de Cinturón Sur y contó con la participación del personal del despliegue.


INAUGURACIÓN DE LA AGRUPACIÓN XX “CÓRDOBA” DE GENDARMERÍA NACIONAL

El miércoles 14 de septiembre se llevó a cabo la ceremonia  de inauguración de las instalaciones pertenecientes a la Agrupación XX “Córdoba”.

Luego de la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino, del corte de cinta y descubrimiento de la placa, el Padre Rubén Darío Bonacina, Capellán Mayor de la Fuerza, bendijo las instalaciones de la Agrupación XX “Córdoba”. A continuación pronunció unas palabras alusivas al evento.

Estuvieron presentes el Director Nacional de Gendarmería Nacional, el Comandante General Gerardo José Otero; Directores, autoridades y personal de la Institución; e invitados especiales y ciudadanos.

También participó la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, acompañadas de autoridades de la provincia de Córdoba.

El acto finalizó con un recorrido de las instalaciones y un brindis de honor.


BAUTISMOS EN LOS IFOR DE PREFECTURA NAVAL ARGENTINA

El jueves 15 de septiembre, en el marco del Día de la Madre de los Dolores, recibieron el Bautismo 9 jóvenes de los Institutos de Formación de la Prefectura Naval Argentina.

La celebración fue presidida por el Padre Lucas Martínez, Capellán Castrense de los Institutos de Formación.


MISA POR NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED EN EL EDIFICIO LIBERTADOR

En la mañana del viernes 23 de septiembre, tuvo lugar en el salón auditorio “Manuel Belgrano” del edificio Libertador, la celebración de una Santa Misa por Nuestra Señora de la Merced, Patrona del Ejército Argentino.

La Eucaristía fue presidida por Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano de nuestro Obispado y concelebrada por el Padre Oscar Naef, Capellán Mayor del Ejército y Capellanes que prestan su servicio pastoral en distintas Unidades del Ejército.

Estuvieron presentes el Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Teniente General Diego Suñer, el Secretario General del Ejército, General de Brigada Carlos Alberto Nogueira, otras altas autoridades de la Fuerza.

Compartimos a continuación la Homilía que pronunció Monseñor Candia:

Celebramos los 204 años de la Batalla de Tucumán.

El 24 de septiembre de 1812 el General Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que pidió un milagro a través de su intercesión. A continuación, ocurrieron una cadena de hechos providenciales que terminaron con el triunfo de los patriotas. Son muy interesantes los testimonios de protagonistas y cronistas de la batalla. 

El General Belgrano ha querido expresar su propia veneración y la de su tropa a nuestra señora de La Merced, designándola Generala y Patrona del Ejército y entregando su bastón de mando, después de la histórica Batalla que aseguró nuestra libertad y el éxito de la Revolución emancipadora.

Hablando de libertad, es útil recordar que Dios ha creado al Hombre para ser libre. En efecto, el hombre y la mujer son la corona de la creación y como nos enseña la Biblia, todo el resto de lo creado ha sido sometido a su dominio. Nosotros somos, además, las únicas criaturas capaces de razonar, de hablar y por lo tanto de dialogar con Dios y entre nosotros. De entender y de decidir, usando el gran don de la libertad. 

Entonces, Dios no ha creado esclavos o ciervos, sino hombres y mujeres libres que sean capaces de actuar por si mismo y de asumir la plena responsabilidad de las propias acciones. Pero alguna vez caemos en las trampas del tentador que nos quiere hacer creer que solo sin Dios podremos ser verdaderamente libres. Con esa presunción se repite el drama de la historia humana, donde a veces el hombre quiere ocupar el lugar de Dios e imponer a los demás su voluntad. Todo pueblo encontrará en sus propios libros de historia períodos de esta clase. 

Una de las tantas tragedias que acabamos de analizar en la primera lectura del libro de Judith, en la que una viuda hebrea, en un momento difícil de gran confusión ha sido llamada a librar al pueblo de Israel de la ocupación y del exterminio. Una mujer simple pero piadosa, movida por una profunda fe en Dios, llega a ser el instrumento de salvación para toda la nación. Judith, sin embargo no considera que la victoria sea mérito suyo, sino que proclama, en cambio, el poder invencible de Dios, que sólo él es grande y glorioso. Y con agradecimiento exclama “Que te sirvan todas las criaturas porque tu dijiste que fueron hechas, enviaste tu espíritu, él la formó y nadie puede resistir a tu voz”. 

El verdadero mérito de Judith es el rol profético que asume en un momento crítico de la historia. Ella restituye, como mujer de fe, confianza a los desalentados, aliento a los desesperados e indica a los jefes del pueblo que la verdadera libertad e independencia se pueden alcanzar solamente colaborando con Dios, creador y salvador. 

Judith, a diferencia de sus contemporáneos, cree en la presencia activa, creadora de Dios, en los trabajos humanos. También ella sabe que el señor parece ausente y silencioso, la misma existencia de su pueblo sería impensada sin su protección. Para ella solamente, Dios es quién podrá salvarlos. 

Además hermanos, este rol profético forma parte de la misión de la iglesia. Como creyentes estamos llamados a dar testimonio de que nuestra historia, como la de todos los pueblos, está en las manos de Dios. No el hombre, sino Dios es señor de la historia. Es deber de los cristianos y demás miembros de la comunidad que profesen una religión recordar continuamente al mundo que Dios no sólo existe sino que ama al hombre, que está cerca de él. 

Dios respeta al hombre,  le deja la libertad de decidir su propio destino. Pero esa libertad nos hace responsables de nuestras acciones y requiere, por tanto, el justo uso de la libertad. Y es precisamente Nuestra Señora de la Merced quien nos introduce en el justo uso de la libertad. 

Desde el comienzo de su vida ella es expuesta al poder Divino.

Cuando el Ángel Gabriel le preguntó si estaba dispuesta a ser la madre del Hijo de Dios, ella respondió con energía aceptando la voluntad de Dios para su vida. Así María llega a ser la madre de la gracia, madre de nuestra Merced y es así que en adelante todas las generaciones la llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho de ella grandes cosas. 

Abandonándose plenamente en el amor divino, en la misericordia del omnipotente, María se vuelve plenamente disponible y por lo tanto libre para la obra más grande de Dios, la encarnación de su hijo. 

Ser hijos e hijas de María es por lo tanto una invitación constante a imitar su vida y a realizar la voluntad de Dios también en nuestra vida. 

La verdadera libertad, entonces, no consiste en hacer lo que queremos sino más bien en hacer la voluntad de Dios. 

El camino que conduce a la libertad es la fe que nos anuncia la Iglesia y que profesa que Jesús Cristo es hijo de María y de Dios. Ella es nuestro camino, el Señor era nuestra vida, era nuestra verdad. 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, nuestros días están marcados por un conflicto entre esta tradición, defendida por la Iglesia y el presente. Se trata, usando las palabras del Santo Padre, “de una crisis de la verdad”. “Pero solamente la verdad –indica el Papa– puede orientar y trazar el rumbo de una existencia lograda como individuo y como pueblo”. 

El Santo Padre continúa: “De hecho, un pueblo que deja de saber cual es la propia verdad, acaba perdiéndose en el laberinto del tiempo y de la historia. Sin valores bien definidos, sin grandes objetivos en todo tiempo y circunstancia. Una visión a favor de una sociedad a la medida del hombre, de su dignidad, de su vocación” 

El Papa concluye: “La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de la libertad”. 

Finalmente, queridos hermanos y hermanas en Cristo, el Evangelio de esta tarde nos revela otro aspecto importante sobre la misión de María. 

Como último acto antes de morir, Jesús confía a su madre a San Juan, el discípulo amado. Con ese gesto, que supera el amor filial, Jesús da como madre a María no solo a Juan sino a todos aquellos que creerán en él. 

María, la madre de Jesús, es por lo tanto, también la madre de los creyentes, es decir de la Iglesia. 

La mirada de María se convierte, así, según el Santo Padre, Benedicto XVI, en la mirada de Dios dirigida a cada uno de nosotros. Ella nos mira con el amor mismo del amor del Padre y nos bendice, se comporta como nuestra abogada, aunque todos hablarán mal de nosotros, ella, la Madre hablaría bien, porque su corazón inmaculado está sintonizado con la misericordia de Dios. 

Y como anuncio de magnificad por su intersección la misericordia divina se extenderá sobre todos los que temen al Señor, según la promesa que Dios le hizo a Abraham y su descendencia para siempre. 

Bajo la cruz, María se convierte en la nueva Eva, la mujer por excelencia que asume la maternidad para los hermanos de su hijo. Mientras la primera Eva pensó conquistar la libertad en la plena independencia de Dios, la segunda Eva, María, nos indica, como el camino para la verdad, verdadera libertad la obediencia a la persona y a las enseñanzas de su hijo. El sólo tiene palabra de vida eterna y puede conducirnos a la vida que es más fuerte que la muerte y que la corrupción física. 

Queridos hermanos en Cristo,  pidamos a nuestra señora de La Merced que nos conceda a todos la gracia de ser hijos de su hijo, y mujeres y hombres dignos de nuestra vocación cristiana. Que nuestra Señora de La Merced asista a nuestra iglesia castrense a fin de que el año de la fe, anunciado por nuestro Santo Padre, sea un verdadero baño de gracias, de conversión y de renovación espiritual para todos. 

Madre dolorosa, estando bajo la cruz de tu hijo habrás de nuevo recordado la palabra del ángel Gabriel, con la que en el momento de la anunciación respondió a tu miedo: “No temas María”. Y cuantas veces el Señor tu hijo ha repetido las mismas palabras a sus discípulos: “No temáis, ten valor. Yo he vencido al mundo”. 

Ruega por nosotros santa madre de Dios para que se alejen de tu Iglesia todo temor, toda ansia. Que se renueve la fuerza de creer. Con esta fe llegaste a la mañana de la resurrección. Ayúdanos Madre Nuestra para que también nosotros pecadores podamos participar en la Pascua eterna de tu hijo. 

Santa María señora de La Merced, Madre Nuestra, ayúdanos a creer, a esperar y a amar. Amén. “

 


Otras secciones

Nuestro Obispado necesita fondos para el sostenimiento de sus seminaristas, para lo cual contamos solamente con su generosidad.

Eventos

Recientes

Descargas

Buscar

Etiquetas

Fuerza Aérea Argentina Capellán Mayor de Prefectura Naval Armada de la República Argentina Gendarmería Nacional Argentina Capellán Mayor del Ejército Capellán Mayor de Gendarmería Monseñor Pedro Candia Prefectura Naval Argentina Capellán Mayor de la Fuerza Aérea Administrador Diocesano Capellán Mayor de la Armada Ejército Argentino

Estamos en FACEBOOK


Síguenos en Twitter

Secciones


Noticias externas


Ejercito Argentino Fuerza Aerea ArgentinaArmada Argentina
Gendarmería Nacional ArgentinaPrefectura Naval Argentina

Av. Comodoro Py 1925 (C1104AAM) Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tel:(+54 11) 4311-9113 / 7431 Fx: 4311-4081 Email:

Desarrollo: PLNCTON