En la mañana del lunes 26 de junio, tuvo lugar en la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, en Puerto Madero, la celebración de una Santa Misa en conmemoración del 207 Aniversario de la Prefectura Naval Argentina.

La celebración fue presidida por Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano del Obispado Castrense, y concelebraron el Padre Diego Tibaldo, Capellán Mayor de la Prefectura; Monseñor Germán Carmona, Capellán Mayor de la Armada; el Padre Ricardo González, Capellán Mayor de la Fuerza Aérea; el Padre Rubén Bonacina, Capellán Mayor de la Gendarmería y sacerdotes del Clero Castrense prestando servicio en distintos destinos de la Prefectura.

Estuvieron presentes el Prefecto Nacional Naval, Prefecto General Eduardo René Scarzello, el Subprefecto Nacional Naval, Prefecto General Hugo Alberto Ilacqua y la plana mayor de la institución.

 

Compartimos a continuación la Homilía de Monseñor Candia:

“Nosotros como miembros de la Prefectura Naval Argentina debemos sentir el orgullo de pertenecer a una Institución fundacional de la Nación. Lo cual nos obliga a estar a la altura de la tradición que heredamos y al desafío de los tiempos actuales. Y esto es una responsabilidad.

Los miembros de la Prefectura son hombres y mujeres que poseen una ética profesional y ésta se rige bajo unos aspectos que fundamentan su moral.
Un prefecturiano integral es aquella persona que posee en su intelecto y en su corazón estos principios morales, virtudes, valores.

Es un individuo que razona, que basa su liderazgo en una ética humanista.

Hombres y mujeres que se caracterizan por:

Paciencia: Saber esperar oportunidades y tiene calma ante cualquier situación.

Prudencia: Sabe lo que conviene hacer o no hacer, siendo razonable en pos del bien común.

Humildad: Actúa con sencillez en todos los campos.

Ejemplo personal: Es un modelo de conducta a seguir.

Disciplina: Es ordenado en la ejecución de las tareas y misiones que le asignan, mostrando todo su empeño.

Lealtad: Es fiel a la institución, al superior, al compañero y al subalterno.

Sacrificio: Dedicación al trabajo, renunciando voluntariamente a sus intereses personales.

Valentía: Valor para enfrentar situaciones conflictivas y riesgosas.

Justicia: Le reconoce a cada uno lo suyo según sus derechos.

Respeto: Honra la dignidad del otro, demostrando en sus actitudes y acciones estar ajustado a las normas objetivas de moralidad.

En esta Misa damos testimonio de nuestra fe. La fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el sentido último de su vida.

La Sagrada Escritura lo ratifica en la Carta a los Hebreos: “sin la fe es imposible agradar a Dios, pues el que se acerca a Él ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.”

Pero no solamente se debe guardar la fe y vivir de ella, sino profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla.

El servicio y el testimonio de la fe son requeridos para la salvación: “todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.”

Toda persona está llamada a la santidad en su vocación específica, también las mujeres y hombres que integran la Prefectura.

Como dice la Sagrada Escritura “Milicia es la vida del hombre sobre la tierra’, la vida es lucha, es sacrificio sostenido, la vida es conquista de objetivos que sanamente nos proponemos a nivel familiar y profesional.

De allí el deber de testimoniar públicamente la Fe en Dios en una vocación pública, como lo es la vocación del servicio a la Patria. Y para ello, necesitamos la ayuda de la gracia de Dios, “porque separados de mí, dice Jesús, nada pueden hacer”.

Tenemos modelos a imitar, los tiene la Patyria en sus héroes,  los tiene la Prefectura en su larga historia.

La Iglesia tiene su modelo en los santos, no solamente entendidos como intercesores delante de Dios, sino para que fueran también ejemplos de vida.

Solamente con una firme Fe en Dios, se vive un encendido Amor y servicio a la Patria y una auténtica Pasión por la Libertad, principios y valores que nos legaron los fundadores de la Patria.”