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No tengo dudas que Dios me pide esta nueva responsabilidad a través de la voluntad del Obispo

El Palomar | Mons. Olivera presidió la Solemne vigilia Pascual, fue en la Parroquia “San Miguel Arcángel”

obcastrensearg_vigilia pascual 02El Palomar | Mons. Olivera presidió la Solemne vigilia Pascual, fue en la Parroquia “San Miguel Arcángel”, en la provincia de Buenos Aires. El Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera completó de esta manera, el Sagrado Triduo Pascual en la noche del Sábado Santo.

Concelebraron, el Capellán Mayor de la Fuerza Aérea, Pbro. César Tauro, el Vicario Parroquial de la Parroquia “San Miguel Arcángel”, Pbro. Claudio Raby, acompañados por los Seminaristas de la Diócesis Castrenses quienes participaron de Ministros. Tal como lo marca la ceremonia, ésta se inicia con el templo completamente a oscuras, en la misma, Mons. Santiago Olivera procedió a encender y bendecir el fuego en las afueras de la parroquia junto a todos los fieles.

Con ese mismo fuego, encendió el Cirio Pascual, señal y símbolo de Cristo Resucitado, para luego iniciar la procesión portándolo, mientras en el interior, los fieles esperaron su cruce, para encender cada uno sus velas. Es de destacar, que en el avance del Cirio por el interior de la iglesia, el portador del mismo, se detiene tres veces, lo hace para exclamar: “Luz de Cristo”, a lo que los fieles responden: “Demos gracias a Dios”.

Al llegar al altar, el Cirio, final del recorrido, fue presentando a nuestro Obispo y allí, se encendieron todas las luces de la Parroquia de “San Miguel Arcángel”, para dar paso a la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Bautismal y la Liturgia Eucarística. De esta forma nuestra comunidad cristiana se siente integrada, “contemporánea del Paso de Cristo a través de la muerte a la vida”.

Ella misma renace y se goza en “la nueva vida que nació de estos sacramentos pascuales” (oración sobre las ofrendas de la Vigilia). Por el Bautismo se sumerge con Cristo en su Pascua, por la Confirmación recibe también ella el Espíritu de la vida, y en la Eucaristía participa del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como memorial de su muerte y resurrección.-

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Mons. Olivera asistirá a la ceremonia conmemorativa por la gesta de Malvinas

obcastrensearg_cenotafio malvinas cabaMons. Olivera asistirá a la ceremonia conmemorativa por la gesta de Malvinas, fue invitado especialmente por él, Teniente General “VGM”, Bari Del Valle Sosa, Jefe del estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Como todos los años el homenaje en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), se emplaza en el Cenotafio de Malvinas, ubicado en Plaza San Martín.

Este próximo 2 de abril, en nuestro país se recuerda el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, respecto del  monumento, este recuerda a los soldados fallecidos en las Islas Malvinas.  Fue inaugurado en 1990 y está formado por 25 placas de mármol negro, los cuales llevan impresos los nombres de los 649 Héroes de Malvinas, que dieron sus vidas en la guerra del año 1982.

 

A continuación el texto completo de la carta de invitación:

 

“2018-Año del Centenario de la Reforma Universitaria”

Estado Mayor Conjunto

de las Fuerzas Armadas

            Jefe

 

Buenos Aires, 27 de marzo de 2018

 

Estimado Monseñor:

                        Tengo el agrado de dirigirme a Usted, a fin de invitarlo muy especialmente a participar de la ceremonia conmemorativa del “Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”, que se realizará el día lunes 2 de abreil a las 12 horas, en el Cenotafio de Malvinas, ubicado en la Plaza San Martín, CABA.

 

                                     Hallo propicia la circunstancia para reiterarle las expresiones de mi mayor consideración.

 

                  Teniente General “VGM” Bari Del Valle Sosa

Jefe del estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas

 

R.S.V.P. 4346-8613

 

A S.E. Rvdma

Obispo Castrense de las Fuerzas Armadas

Mons. D. Santiago Olivera

S                    /                   D


Vigilia Pascual | Él resucitó y con él resucita nuestra esperanza

obcastrensearg_papa francisco vigilia pascualVigilia Pascual | Él resucitó y con él resucita nuestra esperanza, las palabras pertenecen a parte de la Homilía del Santo Padre Francisco, esta noche en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. En su mensaje, Francisco recordó, celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias desafiando nuestros «conformantes» y paralizadores determinismos.

Agregando, celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza.

A continuación, el texto completo de la homilía:

Esta celebración la hemos comenzado fuera… inmersos en la oscuridad de la noche y en el frío que la acompaña. Sentimos el peso del silencio ante la muerte del Señor, un silencio en el que cada uno de nosotros puede reconocerse y cala hondo en las hendiduras del corazón del discípulo que ante la cruz se queda sin palabras.

Son las horas del discípulo enmudecido frente al dolor que genera la muerte de Jesús: ¿Qué decir ante tal situación? El discípulo que se queda sin palabras al tomar conciencia de sus reacciones durante las horas cruciales en la vida del Señor: frente a la injusticia que condenó al Maestro, los discípulos hicieron silencio; frente a las calumnias y al falso testimonio que sufrió el Maestro, los discípulos callaron. Durante las horas difíciles y dolorosas de la Pasión, los discípulos experimentaron de forma dramática su incapacidad de «jugársela» y de hablar en favor del Maestro. Es más, no lo conocían, se escondieron, se escaparon, callaron (cfr. Jn 18,25-27).

Es la noche del silencio del discípulo que se encuentra entumecido y paralizado, sin saber hacia dónde ir frente a tantas situaciones dolorosas que lo agobian y rodean. Es el discípulo de hoy, enmudecido ante una realidad que se le impone haciéndole sentir, y lo que es peor, creer que nada puede hacerse para revertir tantas injusticias que viven en su carne nuestros hermanos.

Es el discípulo atolondrado por estar inmerso en una rutina aplastante que le roba la memoria, silencia la esperanza y lo habitúa al «siempre se hizo así». Es el discípulo enmudecido que, abrumado, termina «normalizando» y acostumbrándose a la expresión de Caifás: «¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no perezca la nación entera?» (Jn 11,50).

Y en medio de nuestros silencios, cuando callamos tan contundentemente, entonces las piedras empiezan a gritar (cf. Lc 19,40)[1] y a dejar espacio para el mayor anuncio que jamás la historia haya podido contener en su seno: «No está aquí ha resucitado» (Mt 28,6). La piedra del sepulcro gritó y en su grito anunció para todos un nuevo camino. Fue la creación la primera en hacerse eco del triunfo de la Vida sobre todas las formas que intentaron callar y enmudecer la alegría del evangelio. Fue la piedra del sepulcro la primera en saltar y a su manera entonar un canto de alabanza y admiración, de alegría y de esperanza al que todos somos invitados a tomar parte.

Y si ayer, con las mujeres contemplábamos «al que traspasaron» (Jn 19,36; cf. Za 12,10); hoy con ellas somos invitados a contemplar la tumba vacía y a escuchar las palabras del ángel: «no tengan miedo… ha resucitado» (Mt 28,5-6). Palabras que quieren tocar nuestras convicciones y certezas más hondas, nuestras formas de juzgar y enfrentar los acontecimientos que vivimos a diario; especialmente nuestra manera de relacionarnos con los demás. La tumba vacía quiere desafiar, movilizar, cuestionar, pero especialmente quiere animarnos a creer y a confiar que Dios «acontece» en cualquier situación, en cualquier persona, y que su luz puede llegar a los rincones menos esperados y más cerrados de la existencia. Resucitó de la muerte, resucitó del lugar del que nadie esperaba nada y nos espera —al igual que a las mujeres— para hacernos tomar parte de su obra salvadora. Este es el fundamento y la fuerza que tenemos los cristianos para poner nuestra vida y energía, nuestra inteligencia, afectos y voluntad en buscar, y especialmente en generar, caminos de dignidad. ¡No está aquí…ha resucitado! Es el anuncio que sostiene nuestra esperanza y la transforma en gestos concretos de caridad. ¡Cuánto necesitamos dejar que nuestra fragilidad sea ungida por esta experiencia, cuánto necesitamos que nuestra fe sea renovada, cuánto necesitamos que nuestros miopes horizontes se vean cuestionados y renovados por este anuncio! Él resucitó y con él resucita nuestra esperanza y creatividad para enfrentar los problemas presentes, porque sabemos que no vamos solos.

Celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias desafiando nuestros «conformantes» y paralizadores determinismos. Celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza.

La piedra del sepulcro tomó parte, las mujeres del evangelio tomaron parte, ahora la invitación va dirigida una vez más a ustedes y a mí: invitación a romper las rutinas, renovar nuestra vida, nuestras opciones y nuestra existencia. Una invitación que va dirigida allí donde estamos, en lo que hacemos y en lo que somos; con la «cuota de poder» que poseemos. ¿Queremos tomar parte de este anuncio de vida o seguiremos enmudecidos ante los acontecimientos?

¡No está aquí ha resucitado! Y te espera en Galilea, te invita a volver al tiempo y al lugar del primer amor y decirte: No tengas miedo, sígueme.


Mons. Olivera hizo público su saludo Pascual a las Fuerzas de Seguridad

obcastrensearg_mons olivera saludo y bendicion pascua fuerzas de seguridadMons. Olivera hizo público su saludo Pascual a las Fuerzas de Seguridad, tal como lo hizo con las Fuerzas Armadas, mediante un vídeo mensaje, el Obispo Castrense de Argentina, expresaba su cercanía. El mensaje, donde nos recuerda que estábamos viviendo un tiempo santo, como lo es la Pascua, deseo que descubramos el valor del sacrificio del Jesús, que murió en la Cruz pero resucitó.

De esta manera, Mons. Santiago Olivera, no solo se dirigía a los integrantes de las Fuerzas de Seguridad, sino también muy especialmente a sus familias, resaltando ese lazo y valor fundamental que prestan, respaldando la labor de sus seres queridos. Haciendo un especial hincapié en quienes día a día nos cuidan, trabajan en la defensa de nuestra seguridad nacional.

A continuación el Mensaje Pascual a las Fuerzas de Seguridad de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Quiero llegar con un saludo especial a los miembros de las Fuerzas de Seguridad y a sus familias, tenemos la gracias de celebrar y actualizar una vez más este tiempo santo, que es la Pascua. En él, contemplamos y miramos a Jesús, que por amor, por cada uno de nosotros murió en la Cruz.

Pero su muerte, no fue su última palabra, sino que resucito venciendo el pecado, venciendo la muerte y anunciando la gran alegría que, Jesús está vivo. Quiero desearles desde el corazón a todos los que cuidan nuestro país, que nos defienden, que dedican sus vidas, y a todas sus familias que acompañan, un sincero saludo Pascual, con el gozo de sabernos amados por Jesús. Bendiciones a todos.-

 

Ver vídeo.


Saludo Pascual a las Fuerzas Armadas de Mons. Santiago Olivera

obcastrensearg_mons olivera saludo y bendicion pascuaSaludo Pascual a las Fuerzas Armadas de Mons. Santiago Olivera, el mismo fue impartido a través del programa televisivo Nuestro Ejército del Ejército Argentino, emitido en la TV Pública, en la mañana del Sábado Santo. En el mismo, el Obispo Castrense de Argentina, aprovechó la gran capacidad de la señal para llegar a todos los rincones no solo de su Diócesis sino también a cada uno de los integrantes de las Fuerzas Armadas,  repitiendo lo propio en otro comunicado con la Fuerzas Seguridad Nacional.

El mensaje, está plagado de esperanza y cercanía con todos los integrantes del ámbito castrense, y en especial sus familias, sin perder la posibilidad de enseñarnos, sobre ese gran gesto que tuvo el Señor para con todos nosotros. Señalando que, la muerte y resurrección es la señal del gran amor de que, nos ama profundamente, el vino para salvarnos y dar vida colmada de bendiciones.

A continuación el texto del mensaje de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

A los integrantes de las Fuerzas Armadas y a sus familias, tengo la alegría de saludarlos por Pascuas, quiero contarles que, “Dios nos amo, nos amó tanto, que envió a su hijo para Salvarnos, el quiere la vida y la vida plena (…)”.

Por lo tanto, pensar en Jesús que murió y resucitó, es pensar en el amor grande de Dios y de Jesús, que hasta el extremo entregó la vida por nosotros. Felicidades a todos y bendiciones a sus familias, en este tiempo tan fuerte que es la Pascua.-

Ver vídeo.


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