obcastrensearg_papa angelus 18-3-18Ángelus | “Quien quiere conocer a Jesús debe mirar a la cruz, donde se revela su gloria”, la reseña le pertenece al Santo Padre, quien el cuarto domingo de cuaresma brindó su mensaje desde la ventana del Palacio Pontificio, en ciudad del Vaticano.

Ante la multitud de fieles, Papa Francisco, efectuó el rezo del Ángelus, en donde nos explicó sobre el verdadero significado de crucifijo, señalando, no es un objeto ornamental o un accesorio de vestir – ¡a veces abusado! – sino un signo religioso que hay que contemplar y comprender.

 

A continuación, compartimos un resumen de la interpretación en castellano del mensaje:

Perder la vida, cuenta un episodio acontecido en los últimos días de la vida de Jesús, se desenvuelve en Jerusalén, donde Él se encuentra por la fiesta de la Pascua hebrea.

Para esta celebración ritual llegaron también algunos griegos. Eran hombres animados por sentimientos religiosos, atraídos por la fe del pueblo hebreo y que, habiendo sentido hablar de este gran profeta, se acercan a Felipe, uno de los doce apóstoles.

Quien quiere conocer a Jesús debe mirar a la cruz, donde se revela su gloria.

El Evangelio de hoy nos invita a dirigir nuestra mirada al crucifijo, que no es un objeto ornamental o un accesorio de vestir del que a veces se abusa, sino un signo religioso que hay que contemplar y comprender.

En la imagen de Jesús crucificado se desvela el misterio de la muerte del Hijo de Dios como supremo acto de amor, fuente de vida y de salvación para la humanidad de todos los tiempos.

Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, permanece solo, pero si muere produce mucho fruto.

Jesús quiere hacer comprender que su historia extrema, es un acto de fecundidad que llevará fruto para muchos.

Se compara a sí mismo con el grano de trigo que cayendo en la tierra genera nueva vida. Con la encarnación, Jesús ha venido a la tierra, pero esto no basta: debe también morir para rescatar a los hombres de la esclavitud del pecado y donarles una nueva vida reconciliada en el amor.

¿Qué significa perder la vida? Significa pensar menos en uno mismo, en los intereses personales, en saber ‘ver’ y andar al encuentro de los más necesitados, del prójimo, especialmente de los últimos.

Realizar con alegría obras de caridad hacia los que sufren en el cuerpo y en el espíritu es el modo más auténtico de vivir el Evangelio, es el fundamento necesario para que nuestras comunidades crezcan en la fraternidad y en la acogida recíproca.