obcastrensearg_tecladoDifundir información falsa, para promover escándalos y difamar es cometer pecado, la síntesis le pertenece al Santo Padre, la misma surge al repasar una entrevista de él, al semanario católico belga Tertio, a finales del año 2016. Las declaraciones surgieron, con motivo de distintas noticias falsas publicadas, difundidas y promocionabas, donde se le atribuían afirmaciones del Santo Padre que jamás había efectuado.

Indiscutiblemente, el mundo está a la vuelta de un clic en internet, por tal motivo, es muy fácil comprobar que las tendencias se copian, lo que no quiere decir que esto, sea correcto o no. Según observamos, aquí Papa Francisco, hizo un especial foco en el poder del daño que tienen estas actitudes, de los entre comillas, medios calificados, que se arroban verdad, cuando muestran mentiras.

En aquella ocasión el Papa decía, “los medios de comunicación tienen sus propias tentaciones. Pueden ser tentados por la calumnia y ser usados, por tanto, para difamar a la gente y calumniarla, sobre todo en el mundo de la política”. Advirtiendo, “pueden ser usados como medios de difamación (…). Nadie tiene derecho a hacer esto. Es un pecado y es doloroso”.

Pero el Santo Padre no se freno allí, denunciando en 2016, que la acción y efecto de divulgar desinformación, es la peor falta que puede hacer un medio, alertando que cuando se avanza en esta línea, es muy fácil convertirse en presa de coprofilia (entiéndase como, placer por los excrementos). Pese a lo fuerte que resultó en aquel momento escuchar al Papa usar este tipo de ejemplificación, pidió disculpas de ello, aclarando, que el fin es entender el sentido de lo grave del caso.

Es importante deducir entonces, que tanto comunicadores como consumidores de medios, pueden entrar en un circulo cuasi imparable de calumnias, injurias y pecado. Dice Francisco, “Creo que los medios deben ser muy claros, muy transparentes, y -sin intención de ofender- no caer en la enfermedad de la coprofilia, que es querer cubrir siempre escándalos y cosas desagradables, incluso aunque sean verdaderas”.

Si bien las declaraciones son de dos años atrás, pareciera que el mundo no atendió sobre la falta advertida por nuestro Papa, lo cierto es que, si observamos a nuestro alrededor, si miramos, escuchamos, leemos, vemos, si uno no tiene una visión amplia del tema, es muy fácil caer en estas redes. Debemos aprender a discernir, cuál es la realidad de la noticia en sí (…).

Cuando alguien es víctima de toda esta red, es decir, cuando alguien es calumniado, difamado, solo resta esperar, solo el tiempo tiene en sus manos la verdad. Al final siempre surge la veracidad absoluta, será tarea nuestra entonces, de darle la magnitud, que sea superadora y mucho más famosa que la falsa noticia. Seamos mensajeros de la verdad.-