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Papa Francisco | El Padre Nuestro es la oración del Hijo de Dios, lo afirmó Su Santidad en esta jornada en la Audiencia General de los días miércoles, en ciudad del Vaticano. Papa Francisco, recordó que, no se trata de una oración simple, muy por el contrario, éste, es el rezo del Hijo de Dios, agregando, que el Padre Nuestro, nos transfiere el mismo valor y sentimiento que pertenecieron a Jesucristo.

 

A continuación la Catequesis de Papa Francisco:

 

El Padre Nuestro, no es una de tantas oraciones cristianas, sino que es la oración del Hijo de Dios. De hecho, entregado a nosotros en el día de nuestro Bautismo, el Padrenuestro hace resonar en nosotros los mismos sentimientos que pertenecieron a Jesucristo.

Cumpliendo su divina enseñanza, nos atrevemos a dirigirnos a Dios llamándole Padre, porque hemos renacido como sus hijos por medio del agua y del Espíritu Santo. Nadie, en verdad, podría llamarlo familiarmente ‘Abba’ sin haber sido engendrado por Dios, sin la inspiración del Espíritu Santo. ¿Qué oración mejor que la enseñada por Jesús para prepararse para la Comunión sacramental Él?

Además de en la Santa Misa, el Padre Nuestro se reza por la mañana y por la noche en las Laudes y en las Vísperas, de forma que la actitud filial hacia Dios y de fraternidad con el prójimo contribuyen a dar forma cristiana a nuestra jornada. El pan de cada día, del cual tenemos necesidad para vivir como hijos de Dios.

Pedimos al Señor que nos libre del mal que nos separa de Él y nos divide de nuestros hermanos. Cuanto pedimos en el Padre Nuestro extiende en la oración que el sacerdote, en nombre de todos, suplica: ‘Líbranos, Señor, de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días’. Recibe un sello en el rito de la paz: en primer lugar, se pide a Cristo que el don de su paz haga crecer la Iglesia en la unidad y en la paz, según su voluntad.

En el Rito romano, el intercambio del signo de la paz, colocado desde la antigüedad antes de la Comunión, está en orden a la Comunión eucarística. Según la advertencia de San Pablo, no es posible comunicar al único Pan que nos hace un solo Cuerpo en Cristo, sin reconocerse pacificados por el amor fraterno. La paz de Cristo no puede enraizarse en un corazón incapaz de vivir la fraternidad y de recomponerla después de haber herido.

La fracción del Pan eucarístico viene acompañada de la invocación del Cordero de Dios, figura con la cual Juan Bautista señaló a Jesús como ‘aquel que quita el pecado del mundo’. La imagen bíblica del cordero habla de la redención. En el Pan eucarístico, partido para la vida del mundo, la asamblea orante reconoce el verdadero Cordero de Dios, es decir, Cristo Redentor, y le suplica: ‘Ten piedad de nosotros…, danos la paz’.-