obcastrensearg_santa sede en bienalVenecia | La Santa Sede participa por primera vez en la Bienal de Arquitectura 2018,  de esta manara la representación arribará a una fascinante isla de La Laguna, San Giorgio, y penetrando en el oasis de un bosque no a través de representaciones gráficas o modelos pero con una secuencia real de las capillas. En el culto cristiano son verdaderos templos, aunque en menor medida que las catedrales, basílicas e iglesias. En ellos se insertan dos componentes fundamentales de la liturgia, el ambón (o púlpito) y el altar, es decir, las expresiones de la sagrada Palabra proclamada y la Cena Eucarística celebrada por la asamblea de creyentes.

En esta oportunidad, la Santa Sede participara exponiendo, Capillas del Vaticano, la muestra se compone de diez capillas y el Pabellón Asplund. El proyecto para el Pabellón de la Santa Sede en la XVI Exposición Internacional de Arquitectura de La Biennale deriva de un modelo preciso, la “capilla en el bosque” construida en 1920 por el famoso arquitecto Gunnar Asplund en el cementerio de Estocolmo.

Para que el público participe de los motivos de esta elección, se habilitará un espacio de exhibición, que será el primer episodio que se realizará a la entrada del Pabellón de la Santa Sede, para la presentación de los dibujos y el modelo de la “capilla en el bosque” de Asplund. Con esta pequeña obra maestra, Asplund definió la capilla como un lugar de orientación, reunión, meditación casualmente o de forma natural en una vasta tierra arbolada, concebida como una evocación física del laberíntico camino de la vida y el hombre peregrino esperando por las reuniones.

Este mismo tema fue propuesto a los diez arquitectos invitados a construir tantas capillas, reunidas en la zona densamente arbolada al final de la isla de San Giorgio Maggiore en Venecia, para formar, junto con el espacio de exhibición reservado para los dibujos de Asplund, el pabellón de la Santa Sede. Para nuestra cultura, es habitual identificar la capilla con un entorno creado por diferentes motivos y propósitos dentro de espacios religiosos mayores y en su mayoría preexistentes.

La práctica en el origen de esta percepción ha producido numerosos modelos que tienen en común el hecho de que se han formado y pertenecen siempre a otro espacio, o a un ambiente de culto, una catedral, una iglesia o simplemente un lugar identificado por haber aceptado una ocurrencia inusual, o por haber sido identificado como un destino reconocido. En tiempos modernos, estos modelos dieron lugar a la consolidación de un canon.

La solicitud dirigida a los arquitectos invitados a construir el Pabellón de la Santa Sede ha implicado un desafío inusual, ya que se les pidió a los diseñadores que confrontaran un tipo de edificio que no tiene precedentes ni modelos. Las capillas que los arquitectos han diseñado, de hecho, serán aisladas y amparadas por un entorno natural totalmente abstracto, caracterizado únicamente por su salida de la laguna y su apertura sobre el agua. En los bosques donde se colocarán el “Pabellón Asplund” y las capillas no hay metas y el medio ambiente es solo una metáfora de la peregrinación de la vida. Esta metáfora, en el caso del Pabellón de la Santa Sede, es aún más radical que la configurada por Asplund, quien construyó su capilla entre los árboles, pero dentro de un cementerio. Por estas razones, los arquitectos del Pabellón de la Santa Sede han trabajado sin hacer referencia a los cánones comúnmente reconocidos y sin poder contar con ningún modelo desde el punto de vista tipológico, como lo demuestra la única variedad aparentemente sorprendente de sus proyectos.-