Compartir |
  
No tengo dudas que Dios me pide esta nueva responsabilidad a través de la voluntad del Obispo

Fragata ARA Libertad | De Tartagal al mar profundo, historia de un Marino Capellán

obcastrensearg_capellán pablo sebastián vilca garcía 00Fragata ARA Libertad | De Tartagal al mar profundo, historia de un Marino Capellán, hablamos del Presbítero, Pablo Sebastián, Vilca García, quién nació en Salta, en 1979, un 4 de octubre. Actualmente integra la dotación, que el 17 de marzo último, iniciaba el viaje de instrucción 47°, de la Fragata ARA Libertad, a quien, el Poder Ejecutivo Nacional, por decreto presidencial 727/2001 la nombraba nave Embajadora de la República Argentina.

Del caluroso y agreste Chaco Salteño, al viento frío del océano, así de pendular, es el cambio geográfico del Capellán, Vilca García, donde hoy su horizonte lo ve en 360 grados, teñido de azules profundos, buscando el puerto de un nuevo arribo, una nueva partida, para continuar el derrotero de esta travesía que lo tendrá por casi 8 meses surcando los mares. El Padre Pablo Sebastián, es Sacerdote del Obispado Castrense de Argentina, desde el 7 de julio del año 2007, en esa fecha, fue ordenado como Capellán Castrense.

Mientras la Embajadora de la República, ARA Libertad avanza en su nueva travesía, quisimos ahondar en la vida de este hombre de la Diócesis Castrense, por eso le preguntamos, cómo nació su vacación religiosa. Nos cuenta orgulloso, desde la proa del la nave donde nos recibe, soy parte de un misterio del amor de Dios, y creo que, la instrucción recibida desde mi hogar, el amor, el respeto por las cosas sagradas, pero muy especialmente creo, la ferviente devoción de mi madre, fue llenando mi corazón desde pequeño.

Esa profunda fe de su madre, marcó la joven vida de nuestro Capellán, ampliando ese sentimiento nos confiesa, siguiendo las costumbres también de mi casa, de la oración diaria, una profunda devoción al Señor y la Virgen del Milagro, quienes son los patronos de la ciudad de Salta, creo que eso de algún modo, fue impregnando mi alma y mi fe. A medida que fueron pasando los años de mi infancia, transité la adolescencia, y también allí, continué arraigado a la fe, ahí fue tomando forma de un llamado, de una convocatoria específica y también un deseo, de servir al Señor en los demás.

En este punto, el Padre Vilca García toma un descanso, y casi como buscando en ese mar que le regala la vista desde el buque, buscando quizás en la inmensidad marina su Tartagal natal, decide bucear mucho más sobre nuestra consulta. Bueno (…), uno cuando es joven tal vez quiere ser muchas cosas, astronauta, policía, bombero y (…), entre tantas cosas, creo yo, que ya de a poquito, fueron apeteciéndome mis gustos, mis deseos de profundizar el camino de la fe.

Como un símbolo de seguridad, como un faro en medio de las tinieblas que anuncia la costa al barco, el Capellán exclama, nunca se apagó mi deseo de ser sacerdote, jamás se extinguió en mi vida de niño, ni de adolescente la inestimable vocación del sacerdocio. Qué bueno que así haya sido, que bendición fue, fue tan fuerte, que finalmente se impuso por sobre todo lo otro (…), así fue que comencé a seguir los pasos del Señor Jesús, en mi juventud hasta que llegó el momento de entrar en el seminario, finalizado mis estudios secundarios a los 18 años.

Pese a ello, el Padre se preocupa porque no quede ninguna duda, que en realidad, hay alguien muy especial en su determinación y vocación de ser religioso, dice al respecto, (…) y bueno, el Señor me fue acompañando, me fue moldeando en mi discipulado, hasta que finalmente, el año 2007 fue el gran año y el gran día, el 7 de Julio, donde recibí el orden sagrado (…), pero particularmente creo, que soy, el eco del corazón generoso de mi mamá.

Una confesión muy amorosa y que lo liga muy profundamente con su madre, el Padre Pablo Sebastián, Vilca García, es el hijo menor de dos hijos, su hermano mayor, actualmente vive en la provincia de Corrientes y sus padres continúan en su amada provincia de Salta. En la familia Vilca García se respira fe, una ferviente oración que fue sin dudas la génesis, no solo de la fe cristiana sino del amor permanente de familia, tanto maternal como paternal.

obcastrensearg_capellán pablo sebastián vilca garcía 01

Volviendo a su labor pastoral, preguntamos al Padre Vilca, cuáles fueron sus destinos, estuve en Puerto Belgrano, y dentro de la Base Naval, he transitado por varios lugares, el primer destino mío fue, la de sede de Suboficiales de la Armada. Fui solidario también con la Parroquia Stella Maris a modo de Vicario, de segundo cura, acompañando a los Padres. Mi último destino Pastoral, antes de la Fragata Libertad, es el Comando de la Flota del Mar, del cual todavía pertenezco administrativamente, siendo este viaje, el de la Fragata Libertad, una comisión pastoral.

Volviendo a la Fragata Libertad, quisimos saber, cómo se enteró que sería parte de la tripulación, me enteré desde luego por mano del Señor Obispo Castrense, Mons. Santiago Olivera, fue en una oportunidad, cuando cada capellán se presentaba ante él y le comentábamos lo que hacíamos en lo pastoral. Fue en la propia sede del Obispado Castrense, allí nuestro Obispo, me dio esta inesperable noticia, fue sorprendente, la recibí cargado de alegría, lleno de emoción y revestida de una gran responsabilidad por la confianza depositada del Señor Obispo en mi persona.

Entonces, ya embarcado, nuestra pregunta fue, cuál es su misión a bordo, esta encomienda Pastoral, en esta comisión Pastoral es tan importan, la misma se lleva a cabo año tras años de manera ininterrumpida en el ámbito de la Armada y el Capellán Castrense es considerado parte de la tripulación permanente de la Fragata Libertad.  Ampliando, señala, ocupamos un lugar y un rol específico, éste es, la atención espiritual y la contención de todos los que son destinados a la Fragata Libertad mientras dure el viaje de instrucción.

El trabajo es sin duda muy profundo el de nuestro Capellán, por eso quisimos que nos cuente, cómo lo calificaría considerando su amplia experiencia en ámbito Castrense. Es una experiencia más que agradable y también cargada de sorpresas, lo digo así, porque de algún modo, se actualiza ese: “Ven y sígueme, de Jesús”, lo hacemos en el modo tan particular que tiene la Pastoral Castrense, de servir y acompañar, sobre todo a nuestros hermanos militares a donde son destinados.

Para el Capellán Pablo Vilca García, la vocación militar y la vocación cristiana ciertamente van de la mano, porque tanto una como la otra, abrazan el sacrificio como el modo de vida, el desprendimiento de la vida común, de la vida sencilla, son también ellos los llamados y los consignados para servir a la patria por encima de un bien común. Por su parte, el sacerdote ciertamente es un guía, pues acompaña en la vida tan particular de nuestros hermanos.

No es la primera vez que nuestro Capellán está fuera del país en labor pastoral, cabe recordar, que fue Capellán Castrense de Cascos Azules en el período 2013- 2014 en la República de Haití. Esta experiencia fue muy importante en su vida y en su misión sacerdotal, también fue Capellán de Cascos Azules del contingente Argentino en Chipre en el ciclo 2016- 2017.

obcastrensearg_capellán pablo sebastián vilca garcía 03

Sin dudas, cada misión es ampliamente distinta, por tal motivo, preguntamos, cómo califica esta nueva tarea misionera, esta es una experiencia nueva en todos los sentidos y cargada de connotaciones particulares, lo digo porque, uno va entrando tal vez en una contemplación mística, es como un ejercicio de contemplación tal vez, es un poco como recibir la compañía del Señor en La Barca. Es en cierto sentido es ciento por ciento real, no es simbólica, sino realmente el navegar Mar adentro, el Duc in altum (remar mar adentro), creo que, el capellán que acompaña la Fragata Libertad, lo puede vivir de un modo más personal, más humano.

Sin dudas, nuestro Capellán tiene una gran empatía con la Armada Argentina, un dato que analizado con su origen, el norte de nuestro país, imaginamos que son vidas completamente distintas, en ese punto preguntamos, cómo es la vida en esa fuerza. El Padre Pablo señaló, la vida naval tiene sus particularidades muy importantes, iniciando por ejemplo en el proceso de la emoción de la zarpada, de soltar amarras rumbo a la mar.

Si bien, es a mi entender, la ilustración misma de lo que tal vez el capellán y los militares viven día a día, cuando nos marchamos del hogar rumbo a la misión del trabajó, en mi caso dirigirme día a día a la capellanía, creo que es muy especial, tal vez no lo podría describir con palabras, porque es una vivencia íntima, donde los sentimientos gobiernan. El ver que del otro lado, hay familias y corazones que se van con uno en algún modo, no se van en el recuerdo, se van en el pensamiento, viajan con nosotros y también en nuestro interior, navegan con uno en el deseo de un pronto regreso.

obcastrensearg_capellán pablo sebastián vilca garcía 02

Pero para el Capellán, la vida naval tiene un ingrediente extra, dice Pablo Vilca García, creo que la vida naval en sí misma, tiene muchas connotaciones, siendo directo, dijo, nos podemos adentrar en la vida personal. El hecho de estar navegando, de estar en el mar, nos permite usar como un alimento diario de meditación por el mismo evangelio, está cargada de ese salir, salir a surcar las aguas en compañía del Señor Jesús que le gustaba subirse a la barca de sus discípulos.

Profundizando más su concepto, nos relató, creo yo que, a sabiendas de lo que significa la vida del marino, la vida naval y desde luego donde se viven momentos de desierto, de entrega, de abandono en la inmensidad y en la soledad del mar, es ahí donde surge pedir al mar, ayúdame a desintoxicar la mente, desintoxicar el corazón y a quedarnos con lo que realmente vale la pena. De algún modo aún en el mar, uno en su corazón, tiene presente a la familia, lo que deja en mi caso estar en el ámbito marino, por ejemplo, como sacerdote, es la continua razón de saber de que uno acompaña al Señor y trata de compartir esas soledades de los hermanos que se adentran al mar y abrigan desde luego la esperanza de ese pronto reencuentro.

Dicho esto, entonces, se podría uno imaginar, que la fe y el navegar, o la vida del marino, tienen en sí, un nexo en común o no, el Padre Vilca García afirmó, yo creo que, si uno hace una pintura, tal vez por decirlo romántica, novelesca de lo que es la vida de fe, es en sí, un poco soltar amarras, dejarse llevar por el Señor y caminar con fe aún en medio de las inmensidades y soledades. El mar parece ser siempre el mismo, pero uno va encontrando distintos mares en la vida, mares calmos, más violentos y mares amenazantes y creo que la vida de fe, son un tanto similar a lo que es, la vocación naval, la vocación del marino.

Virando nuestro timón de incógnitas y apelando al título de la Fragata Libertad, como Embajadora de la República, cada uno de los tripulantes son parte de nuestra tierra navegando por el mundo, al menos nosotros lo vemos así, nos gustaría saber, cómo lo ve usted Capellán. Yo creo que todos de algún modo somos conscientes de la gran responsabilidad qué significa ser miembro de la Fragata Libertad, por tal motivo, es de resaltar que todas las labores se hacen con calidad, se esmeran de la mejor manera, acá es, donde se pude apreciar en cada rincón de la Fragata, que está cargado de entusiasmo, del deseo de hacer una buena misión, porque bueno es de algún modo la vidriera de nuestra patria, de nuestra de nuestra sociedad.

Para el Capellán Pablo Vilca García, la Fragata Libertad, encierra una muestra de nuestra sociedad también, no todos son cristianos, no todos son católicos, pero sin embargo todos son marinos, yo diría igualmente, todos somos hijos de Dios. Por tal motivo, estimo que cada uno, desde el lugar que ocupa y desde las convicciones que practica o conserva en su vida, trata de hacer lo mejor, entonces es imposible encontrar en la Fragata Libertad, actos públicos de indisciplina.

El corazón, es un misterio desde luego, pero creo que cada uno de los que están embarcados en la Fragata Libertad, se hacen eco de una convicción personal y también institucional, el trabajo bien hecho a decir del tecnicismo naval, “Bravo Zulú” (Bien hecho; Misión Cumplida), creo que ese, es el objetivo permanente.

obcastrensearg_fragata libertad 01

Ya casi en el final de nuestra nota, quisimos ahondar desde la fe, cómo se vive a bordo, cómo podría definir a la Fragata según la convicción de un Capellán Castrense. Si tengo que utilizar un paralelismo, buscando una comparación, creo que la Fragata es una gran Parroquia, una gran parroquia en la que hay fieles que se distinguen por algo, se caracterizan por algo. Es la Parroquia que navega a lo largo de 8 meses, por distintos mares, por distintos países, una Parroquia que en ocasiones estará, cargada de fervor, otras veces, necesitará más del celo Pastoral del Sacerdote, pero una parroquia en sí misma.

Afirmando, nunca se apaga el amor y el deseo de Dios, respetando desde luego las particularidades, las convicciones y los pensamientos personales, es una gran comunidad. Es también, como una muestra chiquitita de nuestra patria, porque ciertamente aquí, hay un crisol de razas, hay un crisol de provincianidad, acá no hay una identidad marcada de una sola provincia, no hay una sola costumbre, yo creo que, lo que hace particularmente hermosa la navegación es la convivencia de la Argentina, desde muchas culturas y desde luego también de una Argentina Mariana, una Argentina deseosa de vivir lo mejor posible la propia vida.

Mientras el sol busca el resguardo en el oeste, donde baña sus últimos rayos luminosos del día, dando paso a la noche, para estirar el manto de estrellas de color plata, el Padre Pablo Sebastián se despide de nosotros, va rumbo a su Capellanía. Allí el rezo profundo, sincero lo espera y lo abriga en su viaje, el que lo llevará como marino que es, por los puertos del mundo, acompañando a sus fieles, ajustando los cabos, desatando los nudos de dudas, estirando las velas para que el viento marino empuje y despeje, para así hacerse paso y seguir escribiendo su gran bitácora de la fe en Dios Padre.-


CEA | “Proponemos una mirada amplia; Vale Toda Vida”

obcastrensearg_cea asamblea plenariaCEA | “Proponemos una mirada amplia; Vale Toda Vida”, es el título del comunicado de la 115° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA),  en la misma, la Declaración de la Comisión Ejecutiva hacen referencia al mensaje “Respetuosos de la Vida”, del 23 de febrero pasado.

Los representantes de la asamblea se unen a todos los argentinos, sin importar si son o no creyentes, sumándose en la defensa de la vida humana desde la concepción misma. Resaltando y agradeciendo los miles de corazones de tantas mujeres y hombres que con sus mensajes y aportes, expresan los argumentos para echar luz sobre la defensa de la vida. Diciendo y apuntando, que ellos con su defensa se transforman en los grandes protagonistas.

En total son 7 puntos concretos y claros, que llevan la firma de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina.

A continuación el texto completo:

PROPONEMOS UNA MIRADA AMPLIA
VALE TODA VIDA

  1. Los Obispos reunidos en la 115 Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino, hacemos nuestra la Declaración de la Comisión Ejecutiva “Respetuosos de la Vida”, del 23 de febrero pasado.
  2. En esta preocupación nos unimos a todos los argentinos, sean o no creyentes, que defienden la vida humana desde la concepción. Agradecemos de corazón a tantas ciudadanas y ciudadanos que con sus testimonios, argumentos y acciones se han destacado en estas últimas semanas como apasionados defensores de toda vida humana.  Ellos son los grandes protagonistas.
  3. Una Nación democrática, moderna y progresista, debe tener la capacidad, el ingenio y la creatividad, de buscar soluciones nuevas que resuelvan los problemas, sin necesidad de matar o “interrumpir” vidas de seres humanos.
  4. ¡Ojalá podamos defender hasta tal punto los derechos humanos, que no se los neguemos a los más débiles y vulnerables! Vale toda vida.  Aún hay mucho por hacer para acompañar y ayudar a las mujeres que viven un embarazo inesperado, en malas condiciones (desnutrición, diabetes, otras dificultades obstétricas no controladas debidamente, situaciones de violencia,  etc.).  Muchas de estas realidades tienen que ver con la pobreza no resuelta.
  5. Esperamos que este debate nos permita dirigir la mirada de manera amplia a diversas situaciones que no deberíamos separar: la defensa del niño por nacer, el respeto a la mujer y el cuidado de su vida, el inmenso valor de la familia y la vida amenazada de tantos argentinos que se debaten en la pobreza y la miseria.  Tanto la Iglesia como la sociedad no hemos hecho lo suficiente al respecto.  Tampoco hemos acompañado de la mejor manera a las mujeres que han abortado en medio de sufrimientos y límites, y padecen en soledad las consecuencias de esta decisión.
  6. Es indispensable recordar la síntesis que nos propone el Papa Francisco, quien nos invita a mirar a todos desde los más pequeños: “La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte. No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.” (Gaudete et Exsultate 101)
  7. Alentamos a nuestros legisladores a que se atrevan a soñar una Argentina más grande, superadora de recetas de cuarenta años atrás y a que sean capaces de proponer leyes innovadoras que tutelen tanto la vida y los derechos de la madre como la vida y la dignidad del hijo.  Nos duele que algo tan grande y esencial como defender la vida nos pueda enfrentar o dividir todavía más.  Este momento histórico nos exige luchar codo a codo por los más frágiles de nuestra querida Argentina.

 

Pilar, a los pies de la Virgen de Luján, 19 de abril de 2018

Palabras de los miembros de la Comisión Ejecutiva
Mons. Oscar Ojea, Cardenal Mario Poli, Mons. Marcelo Colombo


Papa Francisco | “Después de la misa ya no vivimos para nosotros mismos, sino para los demás”

obcastrensearg_papa en molfettaPapa Francisco | “Después de la misa ya no vivimos para nosotros mismos, sino para los demás”, el mensaje fue vertido en su Homilía, en la mañana del viernes, en Molfetta, Italia. A las 11.05 am de esta mañana, el helicóptero que transportaba al Santo Padre Francisco, procedente de Alessano, aterrizó en la plaza de Cala Sant’Andrea, junto al Duomo de Molfetta.

A su llegada, el Papa fue recibido por el obispo de Molfetta-Ruvo-Giovinazzo-Terlizzi, S.E. Mons. Domenico Cornacchia, y el alcalde, Dott. Tommaso Minervini. Luego, el Santo Padre fue al Puerto de Molfetta y llegó al escenario establecido para la celebración eucarística. A las 11.20 horas, en el Puerto de Molfetta, el Santo Padre presidió la Misa.

Al final, después de la dirección de saludo de S.E. Mons. Domenico Cornacchia, el Papa saludó a las autoridades locales y los municipios vecinos, los organizadores, los voluntarios y los enfermos. Finalmente, antes de despedirse de la ciudad de Molfetta, el Papa Francisco saludó a los fieles presentes cruzando los muelles del puerto en un papamóvil.

 

Presentamos la interpretación del italiano al castellano de la Homilía dada por el Papa durante la Santa Misa:

 

Homilía del Santo Padre

Las lecturas que hemos escuchado presentan dos elementos centrales para la vida cristiana: el Pan y la Palabra.

El pan es el alimento esencial para vivir y Jesús en el Evangelio se nos ofrece como el Pan de vida, como para decirnos: “No puedes prescindir de mí”. Y usa expresiones fuertes: “come mi carne y bebe mi sangre” (véase Jn 6:53). ¿Qué significa esto? Que para nuestra vida es esencial entrar en una relación vital y personal con Él. Carne y sangre. La Eucaristía es esta: no es un rito hermoso, sino la comunión más íntima, más concreta, más sorprendente que se puede imaginar con Dios: una comunión de amor tan real que toma la forma de comer. La vida cristiana comienza siempre desde aquí, desde esta mesa, donde Dios nos satisface con amor. Sin él, pan de vida, todo esfuerzo en la Iglesia es en vano, como lo recuerda Don Tonino Bello: “Las obras de caridad no son suficientes, si falta la caridad de las obras. Si falta el amor del que salen las obras, si falta la fuente, si falta el punto de partida que es la Eucaristía, cada compromiso pastoral es solo un giro de las cosas »[1].

Jesús en el Evangelio agrega: “El que me come, vivirá por mí” (v. 57). Como si dijera: quien se alimenta de la Eucaristía asimila la misma mentalidad del Señor. Es Pan partido para nosotros y los que lo reciben a su vez se convierte en pan partido que no se levanta con orgullo, pero da a los demás: dejar de vivir por sí mismos, de su propio éxito, para conseguir algo o para convertirse en alguien, pero él vive para Jesús y como Jesús, eso es para otros. Vivir es la marca de aquellos que comen este pan, la “marca registrada” del cristiano. Vivir para. Podría mostrarse como una advertencia fuera de cualquier iglesia: “Después de la misa ya no vivimos para nosotros mismos, sino para los demás”. Sería bueno que en esta diócesis de don Tonino Bello hubiera una advertencia, en la puerta de las iglesias, para que todos la leyeran: “Después de la misa ya no vivimos para nosotros mismos, sino para los demás”. Don Tonino vivió así: entre ustedes había un Obispo-servidor, un Pastor que se convirtió en un pueblo, que frente al Tabernáculo aprendió a ser comido por la gente. Soñaba con una Iglesia de Jesús hambre e intolerante a todo lo mundano, una Iglesia que “nos permite ver el cuerpo de Cristo en las tiendas incómodos de la miseria, el sufrimiento y la soledad” [2]. Porque, dijo, “la Eucaristía no tolera el sedentarismo” y sin dejar la mesa queda “un sacramento inconcluso” [3]. Podemos preguntarnos: en mí, ¿se ha realizado este sacramento? Más concretamente: ¿me gusta que el Señor me sirva en la mesa o me levanto para servir como el Señor? ¿Regalo en la vida lo que recibo en la misa? Y como Iglesia, podríamos preguntarnos: después de tantas Comuniones, ¿nos hemos convertido en personas de comunión?

El pan de la vida, el pan quebrado es, de hecho, también pan de paz. Don Tonino afirmó que “la paz no llega cuando uno solo toma su pan y va a comerlo solo”. [...] La paz es algo más: es cordialidad ». Es “comer pan junto con otros, sin separarse, sentarse a la mesa entre personas diferentes”, donde “el otro es un rostro por descubrir, por contemplar, por ser acariciado” [4]. Porque los conflictos y todas las guerras “tienen sus raíces en el desvanecimiento de las caras” [5]. Y nosotros, que compartimos este Pan de unidad y paz, estamos llamados a amar cada rostro, a enmendar cada lágrima; ser, siempre y en todas partes, constructores de paz.

Junto con Pan, la Palabra. El Evangelio informa amargas discusiones sobre las palabras de Jesús: “¿Cómo puede darnos su carne para comer?” (V. 52). Hay un aire de derrotismo en estas palabras. Tantas palabras se parecen a estas: ¿cómo puede el Evangelio resolver los problemas del mundo? ¿De qué sirve hacer el bien en medio de tanto mal? Y entonces caemos en el error de esas personas, paralizadas al discutir las palabras de Jesús, en vez de estar listas para recibir el cambio de vida que Él le pidió.

. No entendieron que la Palabra de Jesús es caminar en la vida, no sentarse y hablar sobre lo que sucede y lo que está mal. Don Tonino, justo durante la Pascua, desea dar la bienvenida a esta nueva vida, finalmente pasar de las palabras a los hechos. Por lo tanto, exhortó a aquellos que no tuvieron el coraje de cambiar: “los especialistas de la perplejidad. Los pedantes contables de los pros y los contras. Computadoras vigilantes hasta el espasmo antes de moverse »[6]. Jesús no recibe respuesta según los cálculos y las comodidades del momento; él es respondido pero con el “sí” de toda su vida. Él no busca nuestras reflexiones, sino nuestra conversión. Apunta al corazón. Es la misma Palabra de Dios que lo sugiere. En la primera lectura, el Jesús resucitado recurre a Saúl y no le ofrece un razonamiento sutil, sino que le pide que ponga la vida en juego. Él le dice: “levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9,6). Antes que nada: «Levántate». Lo primero que debe evitar es mantenerse en el suelo, sufrir la vida, ser presionado por el miedo. Cuántas veces repitió Don Tonino: “¡De pie!”, Porque “no es lícito estar parado frente al Resucitado si no está de pie” [7]. Siempre levántese, mire hacia arriba, porque el apóstol de Jesús no puede vivir de pequeñas satisfacciones. Entonces el Señor le dice a Saúl: «Entra en la ciudad». También a cada uno de nosotros dice: “Ve, no te quedes cerrado en tus espacios tranquilizadores, ¡arriesga!”. “Se corre el riesgo”. La vida cristiana debe ser invertida para Jesús y gastada para otros. Después de haber conocido al Resucitado no podemos esperar, no podemos posponerlo; debemos irnos, salir, a pesar de todos los problemas e incertidumbres. Por ejemplo, vea a Saúl que, después de haber hablado con Jesús, aunque ciego, se levanta y va a la ciudad. Vemos a Ananías que, aunque temeroso y vacilante, dice: “¡Aquí estoy, Señor!” (V. 10) e inmediatamente va a Saúl. Se nos llama a todos, en cualquier situación en que nos encontremos, portadores de la esperanza pascual, “Cirene de la alegría”, como dijo Don Tonino; siervos del mundo, pero resucitados, no empleados. Sin molestarnos, sin renunciar a nosotros mismos. Es agradable ser “portadores de esperanza”, simples y alegres distribuidores del aleluya de Pascua. Finalmente, Jesús le dice a Saúl: “Se te dirá lo que debes hacer”. Saúl, un hombre determinado y afirmado, se calla y se va, dócil a la Palabra de Jesús. Acepta obedecer, se vuelve paciente, comprende que su vida ya no depende de él. Aprende humildad Porque humilde no significa tímido o descargado, sino dócil a Dios y vacío de sí mismo. Entonces incluso las humillaciones, como la provocada por Saúl en el camino de Damasco, se vuelven providenciales, porque despojan a la presunción y permiten que Dios se levante nuevamente. Y la Palabra de Dios hace esto: liberar, elevar y seguir adelante, humilde y valiente al mismo tiempo. Él no nos convierte en los protagonistas establecidos y campeones de su habilidad, no, sino en los auténticos testigos de Jesús, muertos y resucitados, en el mundo. Pan y Palabra. Queridos hermanos y hermanas, en cada Misa nos alimentamos del Pan de vida y de la Palabra que salva: ¡vivamos lo que celebramos! Por lo tanto, como Don Tonino, seremos fuentes de esperanza, alegría y paz.


Papa Francisco | La guerra genera pobreza, incluso la pobreza genera guerra

obcastrensearg_papa homenaje a Don Tonino MolfettaPapa Francisco | La guerra genera pobreza, incluso la pobreza genera guerra, la cita le pertenece al San Juan Pablo II, quién la dijo en la Jornada Mundial de la Paz en 1993 y fue recordada en el mensaje del Santo Padre hoy, en su visita al Molfetta, Italia. El Santo Padre Francisco visitó la ciudad, en el 25° aniversario de la muerte de SE Mons. Tonino Bello, antes de la misa, visitaba su tumba, donde rezó por 5 minutos.

Luego de su oración ante la tumba de Mons. Tonino Bello, Papa Francisco saludo a los familiares del Siervo de Dios. Posteriormente, el Papa llegó a la plaza frente al Cementerio para reunirse con los fieles.

A continuación publicamos, la interpretación del italiano al castellano del discurso brindado por el Santo Padre Francisco

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Llegué como un peregrino a esta tierra que dio a luz al Siervo de Dios Tonino Bello. Yo sólo rezaba en su tumba, que no se eleva hacia arriba monumentales, pero todo es plantado en la tierra: Don Tonino, sembrado en su tierra natal – que, como una semilla sembrada – parece estar diciéndonos lo mucho que amaba esta tierra. Me gustaría reflexionar sobre esto, antes que nada, algunas palabras de gratitud: “Gracias, mi tierra, pequeña y pobre, que me has dado a luz tan pobre como tú, pero por eso me has dado la riqueza incomparable de entender a los pobres y poder hoy arreglar para servirlos “[1].

Entender a los pobres era para él una verdadera riqueza, también era entender a su madre, entender que los pobres eran su riqueza. Tenía razón, porque los pobres son realmente riqueza de la Iglesia. Recuérdelo de nuevo, Don Tonino, enfrentado a la tentación recurrente de seguirnos detrás de los poderosos de servicio, buscar privilegios, establecerse en una vida cómoda. El Evangelio, solía recordarlo en Navidad y en Pascua, llama a una vida a menudo incómoda, porque los que siguen a Jesús aman a los pobres y humildes. Así lo hizo el Maestro, por lo que proclamó a su Madre, alabando a Dios porque “ha derribado a los poderosos de los tronos, ha resucitado a los humildes” (Lc 1, 52). Una iglesia que se preocupa por los pobres siempre permanece sintonizado en el canal de Dios, que nunca pierde la frecuencia del Evangelio y siente que debe volver a lo básico profesan consistentemente que Dios es el único bien verdadero.

Don Tonino nos recuerda que no debemos teorizar sobre la cercanía con los pobres, sino estar cerca de ellos, como lo hizo Jesús, que para nosotros, tan rico como él, se hizo pobre (2 Cor 8,9). Don Tonino sintió la necesidad de imitarlo, involucrándose en la primera persona, hasta que se deshizo de sí mismo. Las solicitudes no lo molestaron, la indiferencia lo lastimó. No le tenía miedo a la falta de dinero, pero le preocupaba la incertidumbre del trabajo, un problema que sigue siendo muy actual hoy en día. No perdió la oportunidad de decir que en primer lugar está el trabajador con su dignidad, no el beneficio con su avaricia. No estaba cogidos de la mano: actuando localmente para sembrar la paz en todo el mundo, en la creencia de que la mejor manera de prevenir la violencia y todo tipo de guerras es cuidar a los necesitados y promover la justicia. De hecho, si la guerra genera pobreza, incluso la pobreza genera guerra [2]. La paz, por lo tanto, se construye a partir de las casas, de las calles, de las tiendas, donde la comunión se moldea a sí misma. Don Tonino dijo, con optimismo: “Desde el taller, como un día del taller de Nazaret, saldrá la palabra de paz que infundirá humanidad, sed de justicia, de nuevos destinos” [3].

Queridos hermanos y hermanas, esta vocación de paz pertenece a su tierra, a esta maravillosa tierra de frontera, finis-terrae, que Don Tonino llamó “ventana de la tierra”, porque desde el sur de Italia se abre a los muchos países del sur del mundo, donde “Los más pobres son cada vez más numerosos, mientras que los ricos son cada vez más ricos y cada vez menos” [4]. Eres una “ventana abierta, desde la cual puedes observar toda la pobreza que se cierne sobre la historia” [5], pero sobre todo eres una ventana de esperanza porque la cuenca mediterránea, histórica de la civilización, nunca es un arco de guerra forzado, sino un arca de dar la bienvenida a la paz [6].

Don Tonino es un hombre de su tierra, porque su sacerdocio ha madurado en esta tierra. Aquí ha florecido su vocación, a la que le encantaba llamar evocación: evocación de la manera en que Dios prefiere locamente, una a una, nuestras vidas frágiles; eco de su voz de amor que nos habla todos los días; llamado a seguir siempre adelante, a soñar con audacia, a descentralizar la propia existencia ponerlo al servicio; una invitación a confiar siempre en Dios, el único capaz de transformar la vida en una fiesta. Pues bien, esta es la vocación según Don Tonino: una llamada a ser no sólo los devotos, pero el verdadero amor del Señor, con el ardor del sueño, el momento de la donación, la audacia no se detiene en las medias tintas. Porque cuando el Señor prende fuego al corazón, la esperanza no se puede extinguir. Cuando el Señor pide un “sí”, no podemos responder con “tal vez”. No solo beneficiará a los jóvenes, sino a todos nosotros, a todos aquellos que buscan el sentido de la vida, escucharemos y volveremos a escuchar las palabras de Don Tonino. En esta tierra, Antonio nació Tonino y se convirtió en Don Tonino. Este nombre simple y familiar, que leemos en su tumba, todavía nos habla. Habla de su deseo de crecer pequeño para estar cerca, acortar distancias, ofrecer una mano amiga. Invita a la apertura simple y genuina del Evangelio. Don Tonino lo recomendó tan fuertemente, dejándolo a sus sacerdotes. Él dijo: “Amamos el mundo. Los quiero bien Tómalo debajo de tu brazo. Usemos misericordia. No nos oponemos siempre a los rigores de la ley si no los hemos atemperado antes con dosis de ternura “[7]. Estas son palabras que revelan el deseo de una Iglesia por el mundo: no mundano, sino por el mundo. Que el Señor nos conceda esta gracia: una Iglesia no mundana, al servicio del mundo. Una Iglesia autorreferencial y “extrovertida, extendida, no envuelta en sí misma” [8]; no esperando recibir, sino proporcionar primeros auxilios; Nunca latente en la nostalgia del pasado, pero ardiente de amor por hoy, siguiendo el ejemplo de Dios, que “tanto amó al mundo” (Jn 3,16) .El nombre de “Don Tonino” también nos dice su alergia saludable para los títulos y honores, su deseo de privarse de algo para Jesús, despojado de todo, su nerviosas libres a lo que él puede recordar los signos de poder para dar espacio a los signos [9] poder. Don Tonino ciertamente no lo hizo por conveniencia o por buscar consensos, sino por el ejemplo del Señor. En amor por Él podemos encontrar la fuerza para deshacerse de la ropa que dificultan el paso para dar servicio a vestirnos, para ser la “Iglesia de la plataforma, una vestidura sacerdotal registrada por el Evangelio” [10] .De esta su amada tierra lo que podríamos don Tonino ¿Todavía dices? Este creyente con los pies en el suelo y los ojos al cielo, y sobre todo con un corazón que conecta el cielo y la tierra, ha acuñado, entre muchos otros, una palabra original, que nos da a cada uno de nosotros una gran misión. Le gustaba decir que los cristianos “debemos ser contemplativos-activos, con dos t, es decir, personas que parten de la contemplación y luego dejan fluir su dinamismo, su compromiso de acción” [11], de personas que nunca se separan oración y acción. Querido Don Tonino, nos advertiste que nos sumergiéramos en el torbellino de los asuntos sin plantarnos frente al tabernáculo, para no engañarnos a nosotros mismos de trabajar en vano por el Reino [12]. Y podríamos preguntarnos si comenzamos desde el tabernáculo o a nosotros mismos. También nos puede preguntar si, una vez que nos vamos, caminamos; si, como María, mujer del viaje, nos levantamos para alcanzar y servir al hombre, a cada hombre. Si preguntara, deberíamos sentirnos avergonzados de nuestra inmovilidad y nuestras constantes justificaciones. Entonces devuélvanos a nuestra alta vocación; nos ayude a ser cada vez más una Iglesia contemplactive, el amor de Dios y el hombre apasionado! Queridos hermanos y hermanas, en cada época el Señor pone en el camino de la Iglesia da testimonio de que encarnan buen anuncio de Pascua, profetas de esperanza para el futuro de todos Desde su tierra, Dios ha dado lugar a uno como un regalo y una profecía para nuestros tiempos. Y Dios desea que su don sea aceptado, que su profecía sea implementada. No se conforme con anotar buenos recuerdos, no nos dejemos seducir por la nostalgia del pasado o incluso la charla ociosa del presente o los temores por el futuro. Vamos a imitar a Don Tonino, déjenos dejarnos llevar por su joven ardor cristiano, sentimos su urgente invitación a vivir el Evangelio sin descuento. Es una fuerte invitación para cada uno de nosotros y para nosotros como Iglesia. Realmente nos ayudará a difundir hoy la fragante alegría del Evangelio. Ahora, todos juntos, recemos a Nuestra Señora y luego te daré la bendición, ¿de acuerdo?

[1] «Gracias, Iglesia de Alessano», La tierra de mis sueños. Destellos de luz de los escritos de Uganda, 2014, 477.
[2] Cf. San Juan Pablo II, “Si busca la paz, vaya a encontrarse con los pobres”, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 1993.
[3] La tierra de mis sueños, 32.
[4] «El pentagrama de la esperanza», Escritos misceláneos, entrevistas adicionales, 2007, 252.
[5] “Esperanza a un precio elevado”, Writings of Peace, 1997, 348.
[6] Ver “La profecía más allá de la mafia”, ibid. 280.
[7] “Prensa y espíritu. Homilía para la misa de Crisma de 1993 », homilías y escritos de Cuaresma, 2015, 97.
[8] “Sacerdotes para el mundo”, Cirene de la Alegría, 2004, 26.
[9] “De los pobres a todos”, allí, 122 ss.
[10] “Preparado para Cristo cabeza y sacerdote”, allí, 61.
[11] Ibid., 55.
[12] Ver “Contempl-active en ferocidad diaria”, No hay lealtad sin riesgo, 2000, 124; “Sufriendo las cosas de Dios y sufriendo las cosas del hombre”, Cirene de alegría, 81-82.


Otras secciones

Nuestro Obispado necesita fondos para el sostenimiento de sus seminaristas, para lo cual contamos solamente con su generosidad.

Eventos

Recientes

Descargas

Buscar

Etiquetas

Papa Francisco Capellán Mayor de la Armada Armada de la República Argentina Capellán Mayor del Ejército Mons. Santiago Olivera Gendarmería Nacional Argentina Fuerza Aérea Argentina Ejército Argentino Obispado Castrense de Argentina Prefectura Naval Argentina Base Naval Puerto Belgrano Santa Sede

Estamos en FACEBOOK


Síguenos en Twitter

Secciones


Noticias externas


Ejercito Argentino Fuerza Aerea ArgentinaArmada Argentina
Gendarmería Nacional ArgentinaPrefectura Naval Argentina

Av. Comodoro Py 1925 (C1104AAM) Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tel:(+54 11) 4311-9113 / 7431 Fx: 4311-4081 Email:

Desarrollo: PLNCTON