obcastrensearg_mons olivera final de viaje a ChipreChipre | Doy gracias a Dios el haberme permitido estar y conocer dónde están mis fieles, en el final de su visita Apostólica, Mons. Olivera hacía esta confesión, a minutos de abordar su avión, en la partida, nuestra redacción dialogó con nuestro Obispo Castrense de Argentina. Pese a la hora, en los primeros minutos del domingo (hora de Chipre), allí se lo veía radiante, colmado de energía y felicidad por haber compartido con nuestros compatriotas y hermanos.

Allí le preguntamos, cuál fue su análisis en esta primera visita, lo primero que hago  es dar gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de estar aquí en Chipre y conocer el lugar donde vienen mis fieles, que son los militares, también pude estar en contacto con familias que han venido a acompañar. Mientras la madrugada avanzaba, y el reloj se acercaba al tiempo de partida rumbo al nuevo itinerario, y pese a haber tenido un día intenso de compromisos, Mons. Santiago Olivera quería que sepamos lo mucho que considera este viaje, es muy importante para mí, como Obispo también saber, conocer los lugares donde los sacerdotes vienen a ejercer su ministerio.

Ampliando, ver qué es lo que hacen, cómo lo hacen, dónde viven, cómo se manejan, cómo se mueven, animarlos también conociendo a ser creativos en el ministerio. A recrear el Ministerio Sacerdotal, a saber que sin lugar a dudas hay condiciones para acercarse a Dios, y también hay situaciones que te pueden apartar de él.

Cabe recordar, que estando en Lourdes, antes de partir rumbo a Chipre, ya lo había adelantado que tendría esta misión, de rezar mucho por el Capellán, por los que vendrán, de ver en el lugar sus condiciones y así trabajar para que puedan desarrollar su labor pastoral. Al respecto, hablando de las bondades de la tierra y la fe, se refirió a las condiciones que debe tener quien está al frente del ministerio, es un lugar muy lindo, está lejos de tu tierra y entonces requiere del sacerdote una gran capacidad de padre, de hermano, de amigo para acompañar, para ayudar, para animar, para corregir si fuera menester.

A la hora de señalar que otras cosas pudo conocer de esta tierra chipriota, Mons. Santiago nos contó, tuve la posibilidad de conocer el monasterio de la Iglesia Ortodoxa Griega de los Kikos, hoy, en mi último día de estancia, en la ciudad de Larnaca, conocí el lugar donde está enterrado San Lázaro, el amigo de Jesús que tanto nos dice a nosotros, qué Jesús nos llamó amigos.

Para nuestro Obispo, fue muy motivador, él dijo, estar en el lugar donde están las reliquias del Santo Lázaro, allí donde se encuentra parte del cuerpo de quien fuera amigo de Jesús, realmente es emocionante. Particularmente a mí, me da mucha ilusión, me da mucha alegría y tuve en ese instante presente a todos los amigos, no solo a los amigos que Dios puso en mi camino a largo de mi historia, también a los que vendrán, pues sentí esa necesidad, de ver en la presencia de quien es símbolo de la amistad de Jesús, honrar también en esta tumba, en esta iglesia de San Lázaro a todos los amigos.

Además de los lugares religiosos, Mons. Santiago Olivera, recordó, también hemos recorrido Nicosia y hemos podido ver la belleza está isla de Chipre, pero su visita no se trata solo de conocer y ocuparse de sus metas, pues siempre hay algo más que uno recibe, dice al respecto, uno trabaja pero siempre el Señor nos gana en generosidad, nos da el ciento por uno y vuelvo muy feliz. Vuelvo muy contento, creando lazos, esperando como le decía ayer a los militares, a verlos en sus distintos destinos a lo largo este tiempo que visité y que vean en el obispo, el padre que está cercano y está abierto para compartir la vida y compartir la fe.

Casi en el final, preguntamos cómo se sintió y se siente en esta hora antes de partir, estoy muy contento por haber estado aquí en Chipre, vuelvo muy feliz también por el grupo, por la gente por lo que he compartido. Yo vine a trabajar y también a ver los lugares donde nuestra patria colabora con la Naciones Unidas, trabajando por la paz entre pueblos hermanos, como son los grecochipriotas y los turcochipriotas, o turcos y griegos y los nacidos en esta Isla de Chipre.

Pero en los últimos minutos, antes de tomar su maleta y caminar rumbo al avión, nos reveló su corazón de Pastor y Padre, para que sepamos cuál es esa intensión que lo guía, que lo potencia y que casi sin descanso lo hace estar. Veo muy importante también, el gesto estar cerca, de venir, en esta imagen de Obispo salidor, de Cura salidor, del que va al encuentro, que no espera en su lugar, sino que va allí, donde sus fieles están y esto me llena de verdadero gozo.

Así finalizaba nuestro encuentro, mientras la tierra chipriota lo contenía, hoy partió de allí, pero estamos seguros, que en su corazón este rincón del mundo está mucho más preservado, su oración permanente, su abrigo y presencia permanecerán por siempre. Nos quedamos con algunos de sus mensajes, como cuando estando en un puesto de observación de Naciones Unidas dijo, me conmueve el trabajo por la paz, me emociona la tarea argentina en este destino del mundo.

Si podemos hacer esta labor como latinoamericanos, en lo que nos toca a nosotros como argentinos, cómo no pensar en trabajar por la paz y por el encuentro también en nuestro país. El viento del mar Mediterráneo nos envuelve, la noche se ilumina y vemos por la ventana del aeropuerto internacional de Larnaca, el último carretear de la aeronave, allí cual gaviota se elevaba, se va nuestro Obispo, y como a modo de homenaje, surca el cielo de Chipre despidiese, rumbo a su próximo destino.-