obcastrensearg_mons olivera en Chipre 85Chipre | Me conmueve el trabajo por la Paz, pido a Dios profundamente que transitemos caminos de encuentros, la reflexión le compete a nuestro Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, quien emocionado de estar en uno de los Observatorios de Control de Paz, nos confiaba estos sentimientos. En lo alto del cerro, el mirador natural que sirve para nuestros hombres de la FTA (Fuerza de Tarea Argentina) de plataforma y custodia, allí, con el mar Mediterráneo como testigo, mientras el viento chipriota hacía ondear la Bandera de la ONU (Organización de Naciones Unidas), allí estaba nuestro Pastor Diocesano Castrense.

La postal lo decía todo, era inmejorable e irrepetible, donde pudimos comprobar esa gran tarea, del día a día, del construir la Paz, por tal razón quisimos saber que pensaba nuestro Obispo. Mons. Olivera nos relató, en este momento, tengo muchos sentimientos que vienen a mi cabeza, primero la gratitud de poder estar aquí acompañando, siento alegría de ver la verdad de los militares que fueron muy cercanos conmigo, estaban muy contentos con la sola presencia.

Es verdad que hemos compartido la Eucaristía, pude conversar con ellos, y pude comprobar cómo valoraban la presencia, esto es un gesto que habla de por sí, que verdaderamente ha sido una gracia muy especial llegar a Chipre.  Al respecto, Mons. Olivera agregó, también es una alegría ver el trabajo del Capellán, en este caso el Padre Sebastián Soto, cómo se adaptó, cómo se integró, cómo es querido por todos, cómo tiene inquietudes apostólicas.

Subrayando, trabaja con entusiasmo, la verdad que su labor es excelente, esto me llena también de mucha felicidad, es muy consolador para un Obispo. Ver que un sacerdote, que es la presencia más presente que tienen los fieles y que colaborando con el obispo trae aquí a los soldados palabras del Evangelio, palabras de consuelo para con los hermanos, es muy reconfortante.

Mucho me han contado, como se sienten cerca del Padre Soto, comparten las preocupaciones, conversan temas a veces familiares, cuestiones de fe, la verdad que esto es excelente, estoy agradecido a Dios y conmovido por el trabajo esté padre. Dicho esto, como agradeciendo y rezando, mientras el viento de la tarde del verano en esa porción del Mediterráneo demostraba su protagonismo, esto, le provocó una pausa, donde el viento era interrumpido solo por el canto del mar, tal vez queriendo brindar su testimonio, escuchando ese rezo de las olas que llegan una y otra vez sin descanso para acariciar esas playas.

Fue en ese momento, que después de escuchar esa experiencia única, Mons. Olivera continuó, me conmueve el trabajo por la paz, me emociona la tarea argentina en este destino del mundo, custodiando la paz entre una República chipriota que se disputa entre los bandos, los turcos y los griegos (…). Esta  zona de la ONU, que preserva justamente de nuevos enfrentamientos, que frena cualquier tipo de toma de la Isla de Chipre, que como por ejemplo, cuando los turcos intentaron en su momento arrebatarla.

Llegar a esta misión, en mi visita Apostólica a Chipre, ver a tantos argentinos juntos, a chilenos es un grupo de 14 y otros tantos hermanos paraguayos, habla también de esa gran lección del encuentro entre los pueblos. Haciéndose eco de sus propias palabras, profundizó, si podemos hacer esta labor como latinoamericanos, en lo que nos toca a nosotros como argentinos, cómo no pensar en trabajar por la paz y por el encuentro también en nuestro país.

Siempre con la vista en esa gran inmensidad del mar, Mons. Olivera no pudo dejar de recordar a nuestros marinos, así como me pasó con el ARA San Juan, que uno sabe lo que nuestras mujeres y hombres dan trabajando, que entregan su vida, respondiendo a una vocación de servicio. Por ello, cuando pasan desgracias, como lo que sucedido con el Submarino, esa pérdida, en ese dolor, logramos comprender lo que hacían por nosotros.

Profundizando, dijo, en este caso concreto, Chipre, también valoramos el sacrificio que hacen tantos hermanos, nuestros soldados, de las distintas fuerzas para contribuir en el mundo en favor de la paz, creo que esto es otro motivo de orgullo para los argentinos de valoración de nuestras fuerzas. Es imposible no abstraerse de esta realidad que se respira y se vive en esta misión que se despliega en Chipre, Mons. Santiago nos cuenta mirándonos a los ojos, estoy pidiendo mucho a Dios de verdad, que podamos transitar caminos de encuentro, que podamos transitar senderos, como pasó en Sudáfrica, donde en la verdad germinó reconciliación.

Pero dicho esto, quiso que se entienda bien el mensaje, esa madurez, no significa olvido, ni impunidad, quiera Dios que un día, podamos los argentinos  interiormente como país encontrarnos sin olvidar el pasado. Para que nunca más la violencia se instale en nuestras vidas, ni de un lado ni de otro, que podamos construir una patria verdaderamente fraterna, próspera, con dignidad para que todos, a donde no se mate a nadie, lo pido en este contexto histórico, donde estamos viviendo, donde no se mate nadie.-