obcastrensearg_mons olivera solemnidad de Virgen de Luján 00El Palomar | María es nuestra madre pero también nuestro modelo, la afirmación se desprende de la Homilía del Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, brindada en la noche del martes, en el día de la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, en la Parroquia San Miguel Arcángel, de la Fuerza Aérea.

Concelebraron el Capellán Mayor de la Fuerza Aérea, Pbro., César Tauro, el Capellán Mayor de Gendarmería, Pbro., Jorge Massut, el Capellán Mayor del Ejército,  Pbro., Alberto Barda, el Rector de la Catedral Castrense, Stella Maris, Padre, Diego Pereyra. Participaron también, el Padre Bertuhud, Seminaristas, el Párroco de San Miguel Arcángel, junto a Capellanes de Gendarmería y del Ejército, quienes estuvieron acompañados por los fieles.

Mons. Olivera dijo, a María tenemos que seguirla porque ella nos lleva a Jesús, es la perfecta cristiana la mejor discípula. Agregando, tenemos que descubrir, ese amor de madre que sigue manifestándose cercana a nosotros.

Hablando sobre el compromiso que nuestra Madre y Virgen adopto cuando fue visitada por el Ángel, Mons. Santiago Olivera dijo, el sí de la Virgen ha sido el sí redentor, el sí que ha transformado su vida y que ha puesto entonces en otro destino, en otro camino. También nos ilustro sobre las bondades de seguir a la Madre Virgen, mirar a María, contemplar a María, seguirla a María, será también, este camino de poner a Dios en primer lugar.

Y si logramos este compromiso, dijo el Obispo Castrense de Argentina, si Dios está en el primer lugar, nuestro sí, será también, el sí redentor, el sí que transforma nuestra vida y la vida de los otros. Mons. Olivera pidió, que María, también nos ayude a estar siempre al pie de la Cruz, de nuestras propias cruces de nuestros propios hermanos, de aquellos que más sufren, de aquellos que pasan verdaderas dificultades.

En el oficio religioso tuvo también un tiempo muy emotivo y especial en la vida de nuestro Seminarista Castrense, Darío Verón, quien fue instruido como Lector Castrense. Por nuestro Seminarista, pidió que nos comprometamos a rezar, descubriendo que la vocación es un misterio, que no somos nosotros, los que elegimos al Señor, sino que él nos eligió.-