obcastrensearg_mons olivera en lourdes 110Lourdes | En la 60° PMI renovamos la esperanza en el Mundo, minutos antes de partir rumbo a Paris, Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, conversó con nuestra redacción, allí tuvo palabras de reflexión, donde conmovido expresaba el orgullo y felicidad de haber estado presente. Desde el propio anden de la estación de trenes de Lourdes, antes de abordar la formación que lo transportará los poco más de 829 kilómetros que lo separan con la capital francesa, nos contó su impresión del evento.

Habían transcurrido pocos minutos de las 15 horas (hora de Francia) cuando nuestro Padre y Pastor de la Iglesia Diocesana Castrense, no dudo en señalar que allí, en Lourdes, pudo reconfirmar su convicción y su labor pastoral. Puntualmente dijo, el haber estado aquí en la 60° Peregrinación Militar Castrense (PMI) pude renovar el deseo de trabajar más por nuestra Iglesia Castrense, con los Capellanes, con el pueblo que se nos ha confiado.

Ampliando, dijo, partimos rejuvenecidos, para ahondar en la fe, para seguir trabajando en está lindísima aventura de anunciar el evangelio, y que ese evangelio se ha encarnado en actitudes, en sentimientos, en criterios de todo lo que se nos ha confiado acompañar pastoral y espiritualmente. Respecto de la organización del evento, Mons. Olivera declaró, sin lugar a dudas organizar una peregrinación internacional es un trabajo muy grande, demanda un esfuerzo de todos los que organizan, de los que preparan, pero también de las delegaciones que vienen de los países del mundo.

Sobre los asistentes, nuestro Obispo dijo, lógicamente que los países europeos, por su cercanía a Lourdes tuvieron mucha mayor presencia, pero Argentina también dijo presente. Observando en perspectiva , rescato que la sumatoria de todas las voluntades, emociona ver a muchísimo jóvenes presentes, también gente grande rezando, peregrinando en silencio.

Entre los momentos que más lo conmovió de la organización, Mons. Santiago Olivera dijo, ayer (…), participando en la procesión Mariana de las velas, rezando el Santo Rosario, habíamos partido desde la Gruta del milagro, hasta la Explanada de la gran Basílica en Lourdes. Fue un momento especialmente conmovedor, también el descubrir en las distintas capillas que conforman el Santuario de Lourdes, allí encontrar a los militares adorando al Santísimo Sacramento, de rodillas piadosamente, rezando al Señor de la Eucaristía, eso me despertó un fruición del alma, fue un abrigo al espíritu.

Nuestro Obispo también tuvo tiempo para intercambiar experiencias con sus pares Castrenses de, Francia, España, Italia, Croacia y Alemania, sobre esto, nos contó, sin lugar a dudas, el encuentro con ellos, fue de una riqueza suprema. El poder encontrarnos, fue muy rico, donde tuvimos tiempo de reflexionar sobre esta experiencia compartida, sobre nuestro ministerio, el que se nos confió, el de acompañar a las fuerzas armadas y a la fuerza de seguridad.

Para nuestro Obispo Castrense de Argentina, era su primera participación en esta Peregrinación Militar Internacional, por tal motivo quisimos saber entre sus conclusiones, que vio más allá del evento, qué descubrió allí en Lourdes. Fue durante toda mi estancia en la ciudad, pero estando en el Santuario, en la Basílica de San Pío X, compartiendo con todas las delegaciones, vi y aprendí, el respeto que reciben fundamentalmente los heridos de guerra, o situaciones que en alguna misión haya sufrido un accidente.

Este detalle no es menor, allí tal vez la revelación de una postura que humaniza y pone en valor a toda la humanidad, al respecto, Mons. Santiago Olivera recordó, hoy temprano (…), en la Santa Misa Internacional, en el tiempo de recibir las ofrendas, llegó un joven soldado portado por otros soldados en camilla. Traía él, las ofrendas al altar y llevaba las hostias para consagrar,  también fue emocionante ver a los veteranos de guerra, a los reservistas, ellos recibieron una gran valoración y gratitud por todo lo que han entregado la vida por su patria.

Expuesto esto, le preguntamos qué pensó él en su corazón de Pastor y Padre, yo pensaba también en nuestros veteranos de guerra de Malvinas, tanto que le agradecemos, tanto que tenemos que agradecerles a tantos jóvenes. Ellos fueron en esos momentos llamados, más allá de las circunstancias que rodeaban en nuestro país, pero les tocó defender a la patria con lo que podían, como pudieron y realmente los Argentinos debemos ser agradecidos con nuestros veteranos.

Finalizó la 60° PMI (Peregrinación Militar Internacional), por tal razón, preguntamos, que cosas aprendió, que nuevo desafío traerá a nuestra patria, el encuentro fue muy rico, es un signo fundamental en nuestra labor, es especialmente importante la misión que ahora encararemos, pero que renueva la esperanza. Sin dudas, ver a tantísimos rezar con verdadera piedad, recibir la Eucaristía, participar de la misa, renueva nuestras esperanzas en un mundo, que a veces va hacia el laicismo y a cierto descreimiento, pero que aquí, en Lourdes, resurge como un milagro real, ese que vinimos a buscar, “Paz en la Tierra”.

Mientras el tren se acercaba al andén, el mismo que debería abordar Mons. Santiago Olivera, le preguntamos a dónde va ahora. Voy rumbo a Paris, camino hacia Chipre, me da mucha ilusión saber que voy a estar cerca de aquellos hombres y mujeres a quienes se le ha confiado está fuerza de paz en aquella nación. Nuestro País, hace años que tiene permanencia en Chipre, voy como un pastor, con gesto de cercanía, para alentar y acompañar también al actual Capellán.

Conocido el nuevo itinerario, quisimos saber cuál será el especial sentimiento que tendrá allí, Mons. Olivera fue muy sincero, en Chipre, rezare, pensare también en los siguientes capellanes que llegarán, quienes trabajan y trabajarán, acompañando la vida de estos hermanos compatriotas nuestros que se alista a las fuerza de paz.

Casi en el final y antes de partir de Lourdes, dijo, nuestros soldados en Chipre, son enviados para custodiar y preservar la paz, tal como el lema de esta Peregrinación Militar Internacional. Paz en la Tierra, la misma que nos compromete a preservar la paz, a trabajar por la paz en primer lugar y que sólo luchamos por eso y que cualquier otra cosa que no sea esa menta, cualquier otra consigna nos duele el corazón a todos.

Casi sin descanso, nuestro Obispo Castrense, levanto su mano, y saludó a aquella ciudad de Lourdes, a Nuestra Santa Virgen de Lourdes, que lo recibió y hoy lo despide, con el pañuelo al viento, la brisa de las montañas del sur de Francia, le decían adiós. Una nueva meta lo espera, llegando en la noche francesa a Paris, para prepararse y tomar el vuelo rumbo a Chipre, una nueva misión, un nuevo encuentro, nuestro Obispo sigue su tarea, su primera visita Pastoral a nuestros soldados de Paz.-