obcastrensearg_papa juan pablo II virgen de lujánSan Juan Pablo II | Consagración de Nuestra Señora de Luján,  recordamos que en su visita al país, el Papa Juan Pablo II en 1982, el 11 de junio, por la tarde visitaba la Basílica Nacional, allí se encontró con nuestra Patrona de la República. En aquella ocasión, oró por la paz, le ofrendó a nuestra también Patrona del Obispado Castrense y de Gendarmería Nacional, la Rosa de Oro que había traído consigo desde Roma. Según reseña la historia, el actual San Juan Pablo II, ofició la Santa Misa ante unos 700 mil fieles presentes, allí pronunció su homilía. En el mensaje, pidió por los muertos de la guerra, encomendando sus almas al eterno reposo en el Señor. Pidió por nuestra nación, por las familias, señalando que vivamos, en plenitud de la fe, la esperanza y la caridad como hijos e hijas adoptivas del Padre eterno en el hijo de Dios. Por último pidió a la Virgen, que por tu intersección oh reina de la Paz, se encuentren las guías para la solución del actual conflicto en la paz, en la justicia y en el respecto de la dignidad propia de cada nación. A continuación, transcribimos el mensaje de San Juan Pablo II:

Pronunciar este acto de ofrecimiento a ti, de todos y cada uno, de manera especial te confío a todos aquellos que a causa de los recientes acontecimientos han perdido la vida, encomiendo sus almas al eterno reposo en el Señor. Te confío así mismo, a los que han perdido la salud y se hallan en los hospitales, para que la prueba y el dolor, sus ánimos se sientan en la prueba y no en el dolor, sus ánimos se sientan confortados.

Te encomiendo a todas las familias y la nación, que todos sean participes de esta elevación del hombre,  en Cristo proclamado por la liturgia de hoy. Que vivan la plenitud de la fe, la esperanza y la caridad como hijos e hijas adoptivas del Padre eterno en el hijo de Dios.

Que por tu intersección oh reina de la Paz, se encuentren las guías para la solución del actual conflicto en la paz, en la justicia y en el respecto de la dignidad propia de cada nación. Escucha a tus hijos, muéstrales a Jesús, al Salvador, como camino, verdad, vida y esperanza. Que así sea.