África | Brochero cumple un año de su llegada a Bughela, Tanzania, así lo recuerda el Padre, Diego Cano IVC, desde Barcelona, España, quien en su última visita a nuestro país, en septiembre de 2017, peregrinó al Valle de Traslasierra, Córdoba, y desde allí, partió con la imagen de nuestro Santo Cura Gaucho. Según reconstruye el Padre Cano, en tiempo de sus vacaciones, visitaba el Santuario de San José Gabriel del Rosario Brochero junto a su familia, su Sra. Madre, hermanos y también su tía Alicia.

Alicia, tuvo la feliz idea de comprar y ofrendar la imagen del Santo, para que el Padre Diego pueda trasladarla al continente africano, motivo por el cual antes de partir de Villa Cura Brochero, procedieron a la Bendición e hicieron tomar gracias de las reliquias de nuestro Santo.

Así, partió el Padre, con la Santa Imagen de Brochero, así lo describe, “fue un viaje increíblemente largo, con tramos en colectivos, luego cuatro aviones, y finalmente las siete horas en auto hasta la misión, las últimas dos por camino de tierra, y saltando en cada pozo (…), la imagen llegó intacta, luego de más de cuatro días de viaje”. Continuando con su relato, agrega, “en Bughela, nos esperaba un grupo de adultos y de niños, 20 o 30 personas, que para las característica de esta aldea, es mucho, habían preparado un lugar para comenzar la procesión, y mientras se reunía toda la feligresía, comenzamos a rezar el Rosario delante de la imagen, con una breve reseña de la vida del Santo, explicándoles quién era San José Gabriel Brochero”.

Brochero lo había logrado, había alcanzado aquella porción del mundo, tan lejano como increíble, el Padre Cano, reseñaba, “luego de la procesión, llegamos a la Capilla, donde se cantó y bailó con mucha alegría. Yo me alegro de poder llevarles esta imagen a una Capilla tan lejana y pobre, la primera Capilla dedicada al Cura Brochero en África, porque le pusimos este nombre el día de su canonización”.

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El Padre Diego Cano, no oculta su gran emoción y alegría, señalando que lo hace porque, “en esta tierra de misión, no existen las tradiciones de celebrar Patronos, de tener Santos, hacer novenas. Es algo que nosotros debemos ir enseñando e inculcando, tener una imagen, es algo importantísimo, aunque la capillita sea de lo más humilde, creo que lo más bello que tiene es la imagen del santo Cura”.

Continuando con su prosa, el Padre confiesa, “me alegré de verlo allí, en esa capilla de adobe, pequeñísima, con gente tan simple y humilde como la que estaría acostumbrado a visitar él. Me imagino que allí se sentirá a gusto, en medio de sus hijos de Bughela. Y le pedimos que podamos preocuparnos de nuestra parroquia como lo hizo él, y que pronto comencemos las tandas de Ejercicios Espirituales Ignacianos, para lograr la verdadera conversión de las almas y de toda la parroquia, nuestra inmensa parroquia, aunque no tanto como la suya”.

Brochero lo había logrado nuevamente, conmover, sorprender, llegar, estar, acompañar, ese gran esfuerzo, ese gran viaje que hizo el Padre Cano junto a Brochero en su largo destino, plagado de emociones, también tuvo su tiempo de aprendizaje. Al respecto nos cuenta, “agradezco especialmente a quien generosamente donó la imagen, mi “tía Alicia”. Creo que es algo hermoso que puedan hacer estas obras de misericordia, ya que esta gente siempre los tendrá presentes en sus oraciones. Es un intercambio fantástico, en donde los donantes, siempre salen ganando”.-

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