Antártida | Ntra. Sra. de Luján en su viaje al Continente Blanco, visitó la Base Esperanza, en la mañana del lunes 13 de enero, la Imagen Peregrina de la Paz desembarcaba del ARA Alte. Irízar junto al Capellán Castrense, Padre Luis Scrinzi y efectivos de las Fuerzas Armadas. El rompehielos que se encuentra en su segundo viaje de reabastecimiento a las bases argentinas en la Campaña 2019/2020, sumándose a la causa de María, lograron que se cumpla con la misión de nuestra Madre, la trasladaban a la tierra antártica.

Este, es sin dudas un día histórico en la peregrinación de Ntra. Sra. de Luján, es que la imagen que estuvo acompañando en la Guerra de Malvinas a nuestros hermanos de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Federales de Seguridad, alcanzaba un nuevo hito. Su amor incondicional a sus hijos, la hizo llegar hasta el suelo austral, desplegando con su manto la bendición de su presencia, convocándonos a todos a rezar juntos y unirnos a Dios nuestro Señor.

Ntra. Sra. de Luján, que tras 37 años de misión de Paz en la Catedral Castrense del Reino Unido, la misma que estuvo en 1982 en las Islas Malvinas y que llegará al país por gestiones de nuestro Obispo Castrense de Argentina, Mons. Olivera, había iniciado su presencia en la Antártida Argentina. Recordando que la Madre, iniciaba su bitácora a bordo del ARA Alte. Irízar el mismo viernes 10 de enero, cuando abordaba en el puerto de Ushuaia, Tierra del Fuego, tras zarpar el sábado 11 y navegar más de dos días, atravesando el Pasaje de Drake, alcanzaba su primer desembarco en el continente antártico argentino, llegando a la Base Esperanza.

La Virgen, tal como navega en el rompehielos, alcanzó la costa del continente blanco en el interior de un contenedor especialmente confeccionado por el Sargento, Germán Trujillo, quien pertenece a Gendarmería Nacional Argentina y de oficio carpintero, elaboró el dispositivo. El mismo, logra que la imagen sea preservada de la ajetreada navegación y las exigencias de estar en el mar, protegiéndola en desembarques y embarques tanto por mar como por aire y llegar así, a los rincones extremos de nuestra Patria.

Tras dejar el bote que la trasladó del ARA Alte. Irízar hasta la playa, la Madre, era recibida por autoridades del COCOANTAR que habían desembarcado anticipadamente, el Jefe de Base Esperanza junto a su familia, Suboficiales y corresponsales que están cubriendo la Campaña Antártica. Luego del saludo, fue trasladada en vehículo hasta la Capilla San Francisco de Asís, la cual se encuentra en centro de la Base Esperanza.

 

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En primera instancia, la Imagen Peregrina de la Paz, descansó en una de sus paredes laterales, observando la inmensidad de esa tierra. El Templo, construido por el Ejército Argentino, fue fundado, el 18 de febrero de 1976, siendo la primera Capilla Católica en la Antártida, cumpliendo el próximo mes 44 años.

El día, fue sin dudas un regalo de la Madre, pues en aquella porción del continente blanco, que habitualmente se caracteriza por los fuertes vientos y las bajas temperaturas, dibujo una jornada soleada. Permitiéndonos observar en 360° la maravilla de aquella Bahía Punta Foca, bordeada por las caletas: Águila al oeste y Choza al este, coronadas en el centro de ambas, por la misma Base Esperanza.

A las 17 horas, el Capellán Castrense, Padre Luis Scrinzi celebró Santa Misa en la Capilla, San Francisco de Asís, en su Homilía, leyó la Palabra del Evangelio del día, explicando, “el Señor llama a sus primeros discípulos (…), así como Él llamó a sus primeros apóstoles y ellos lo dejaron todo, el Señor nos sigue invitando a desapegarnos hasta de nosotros mismos”. Continuando, señaló, “debemos desprendernos de todo, para dar testimonio de Él, en el ambiente donde Él nos pone”.

El Padre Scrinzi, entonces nos dijo de este día distinguido, “la visita de Nuestra Madre nos quiere alentar a comprometernos con la misión de llevar a Jesús a los demás como Ella. Que con su presencia en Malvinas, no solo protegió a nuestros Héroes, sino que los impulsó a dar la vida si era necesario por defender nuestro suelo patrio. Y dando la vida, nos hacemos como Él, que dio la vida por nosotros para salvarnos”.

Mientras los presentes, continuaban saludando a nuestra Madre, el tiempo apremiaba en la Base Esperanza, ya nuestros hombres concluían con el desembarque de los distintos elementos transportados, el ARA Alte. Irízar esperaba por la vuelta de la tripulación desembarcada. El sol continuaba cálido, abrigando e iluminando el paso de Ntra. Sra. de Luján, la Peregrina de la Paz había concluido su misión, los pañuelos en alto, el saludo a la Madre de nuestros hermanos quedaban atrás, mientras el Helicóptero avanzaba con rumbo al rompehielos, el cielo diáfano de la jornada contrastado por algunas nubes blancas, semejaban los colores de nuestra Bandera Nacional.-

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