Antártida | Volver al Continente Blanco, Bitácora de un Capellán; Parte I. Para el Padre Pablo Daniel, Caballero Karanik es la quinta campaña de verano que aborda en la asistencia espiritual y respondiendo al pedido de nuestro Obispo, Mons. Santiago Olivera, este año se encuentra a bordo del ARA Alte. Irzar en representación de nuestro Obispado Castrense de Argentina.  Nuestra redacción tuvo la suerte de entrevistar al Capellán de la Armada Argentina, Padre Pablo Cabllero Karanik, quien mientras se encontraba en la Base Belgrano II, aprovechando el puente de equilibrio de comunicación con nuestro continente Americano respondía una serie de consultas, para poder percibir el sentir de su experiencia al abordar su misión pastoral en la Antártida Argentina.

El Padre Pablo llegaba por primera vez al continente blanco en el año 2015, al respecto señalaba, “fue una experiencia impactante a los ojos, ver la inmensidad del desierto blanco, iniciando mi presencia en la Base Marambio. Allí, cada mañana daba un pensamiento espiritual, tanto en la formación como por la tarde, donde teníamos la Misa en la capilla Nuestra Señora de Lujan”. Entre sus tareas, el Padre Caballero Karanit, comenzaba también con la formación catequista, donde pudo brindar los conocimientos espirituales para quienes necesitaban obtener los Sacramentos.

De aquella campaña, nuestro Capellán de la Armada Argentina, nos señalaba con gran alegría de haber sido el autor de la primera procesión de nuestra Santa Patrona del Obispado Castrense de Argentina en la Base Marambio. Al respecto recordaba, “transportamos a Ntra. Sra. de Luján en andas, fue el mismo personal que caminó junto a la Santísima, pidiendo la bendición para toda la Base, también celebramos el Sacramento de Confirmación y Comunión, fue emocionante poder compartir la alegría de la fe con la dotación”.

Una experiencia que resulta muchas veces imposible de describir con palabras, el poder contemplar la supremacía de la presencia de Dios Padre manifestada en esa bella tierra blanca. El Padre Pablo nos contaba además, “repetí mi presencia en esta porción de soberanía argentina en la Antártida, en las campañas de verano de 2016 y 2017 completando así tres temporadas consecutivas en la Base Marambio”.

Su amplia experiencia hizo que en los años siguientes también sea nuevamente convocado en su misión Pastoral, así lo describía, “el gesto Paternal de nuestro Obispo, Mons. Santiago y la preocupación por el cuidado espiritual de nuestra gente ha permitido que hiciera nuevamente la campaña 2017/2018, pero esta vez embarcado en el Rompehielos ARA Alte. Irizar”.

Abordar la nave y emblema que representa no solo en la Armada Argentina la supremacía del Rompehielos emociona por donde se lo observa, así lo contaba el Padre Caballero Karanik, “la vuelta al mar, después de diez años, representaba un cumulo de sentimientos, que agitaba el corazón de cada marino y el mío como Capellán también lo hacía, allí recorrimos y abastecimos a varias Bases Argentinas”. Revelándonos, “como capellán de la Armada he podido interactuar con gente que ya conocía de otros destinos, por lo que la recepción fue muy gratificante”.

En esta misión, el Padre Pablo Daniel, nos señalaba,  “se pudo volver a la celebración de la Santa Misa, donde contamos con la presencia del Comandante del Conjunto Antártico y el Comandante del Buque, como así también del personal de las dotaciones Ejercito Argentino y Fuerza Aérea”. Estar a bordo del ARA Alte. Irizar de por sí es toda una gran experiencia, por ello preguntamos cuál era el lugar elegido para celebrar Misa, “debía encontrar un lugar accesible para la misma celebración, ese sitio era el Puente  de Observación, allí debía atar el altar por él rolido (balanceo) del Buque,  producto de las olas muy pronunciadas. Era un momento de comunión muy especial, allí en medio del mar más austral del mundo, pidiendo por la protección y misión de la campaña, estremece y emociona notablemente”.

El viento del mar que bate las aguas del sur, escarchan la espuma de las olas que van rápidamente congelándose casi sin descanso, convirtiendo a la veranada, aquella del sol constante en un trabajo sin descanso para nuestros hombres de las Fuerzas Armadas. La presencia del ARA Alte. Irizar representa para las bases el símbolo de vida, comunicación y continuidad de ellas, por ello cada minuto cuenta y se rinde al máximo, la soledad, el frío austral y la asistencia permanente.

Dice el Padre Caballero Karanik, “durante la navegación compartía experiencias en las distintas cubiertas de buque, la convivencia y camaradería es más que importante en situaciones como estas, el mar”. Tomando un respiro y mirando el horizonte, tal vez como para distinguir entre cielo y el hielo, nuestro Capellán declaraba, “la vida en la Antártida es dura para el hombre y a veces peligrosa, el aislamiento, la monotonía y las limitaciones inherentes a la vida en las regiones polares, son factores que acentúan, en mayor o menor grado, todas las actitudes mentales, negativas o positivas preexistentes”.

Entonces, su misión pastoral se activa doblemente, “la Fe en Dios y el sentirse lejos de la familia hace que la gente pida ese apoyo espiritual. Uno va experimentando como la Gracia va obrando, tanto en los momentos de alegría como así también en situaciones límites”.  Pero la llegada a nuevo destino, siempre viene consigo nuevos aires, pero, qué pasa en el corazón de un Pastor Castrense, “las visitas a las Bases me han permitido poder bendecirlas y celebrar la Misa”, todo un verdadero privilegio para un hombre de Dios como el Padre Pablo.

Entre esas visitas, le pedimos que nos cuente algún detalle en especial que resguarda en su corazón, “pude estar en la Base San Martín, allí estuve en la Capilla Cristo Caminante, un lugar Santo en donde hacía más de 10 años que no iba un Capellán, y allí, hacer la invocación religiosa para la dotación entrante fue una verdadera Gracia”.

Antes del desembarco en la Base San Martín, el Padre pudo profundizar su dialogo espiritual mientras navegaba, donde pudo celebrar el Sacramento de Confesión y preparar a los Ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión. Estando ya en la Base, nos cuenta, “pude recordar al Padre Juan Monticelli, Sacerdote Salesiano, que el año 1951 bendijo las instalaciones en la inauguración”.

Los arribos y partidas en las Bases reportan situaciones imposibles de olvidar, así lo describía el Padre Pablo Caballero Karanik, “un momento emocionante fue la despedida de quienes quedaban, en aquel entonces (2018), el Capitán Diego Bianchini , Jefe entrante, y toda su gente. Abrazos fraternos, lágrimas que recorrían las mejillas y de repente el escuchar el sonido del tifón del  Rompehielos, era la partida para nosotros y la espera para ellos que nos volvería a ver y escuchar por segunda vez en el año próximo (2019),  a su llegada para llevarlos a casa en el continente Americano”.

Nuestro país, posee Bases con distintas características, en donde también los efectivos conviven con sus familias, como por ejemplo en la Base Esperanza, al respecto nuestro Capellán nos contaba, “pude visitar sus hogares y compartir la Eucaristía en la Capilla San Francisco de Asis, allí también pude ver a los niños jugando en el continente Antártico, todo aquello fue de mucha alegría”. En su relato tampoco quiso olvidar su visita a las Bases Brown, Petrel y Carlini, donde visitó la Capilla que posee nuestro Obispado Castrense de Argentina, allí es Patrona, Ntra. Sra. del Valle.

Pero no es todo alegría, el estar allí, es estar en riesgo permanente, la ausencia de la noche hace que uno crea que el día es eterno, y el cumplimiento de los horarios hace que uno pueda estar siempre con energía para no equivocar la misión. El profesionalismo de nuestros hombres lo hace todo muy seguro, pero las inclemencias climáticas y las situaciones siempre los ponen a prueba, pero, mientras navegaba el rompehielos, un llamado por los altoparlantes fuera de un horario común por parte del Comandante, hacía intuir a nuestro Capellán que algo había ocurrido, el alerta venía de la Base Marambio.

Así lo narraba el Padre Pablo Caballero KaraniK, “la mala noticia venia de Marambio, había fallecido el componente aéreo de Fuerza Aérea (…), prepare la mochila sabiendo que me quedaba algunos días, abordé el helicóptero y nos elevamos por sobre el ARA Alte. Irizar(…). Lleve los elementos de Misa y los oleos, lo había conocido hacía unos años atrás en la Antártida al Vicecomodoro Carlos Rolando, hice el responso y luego la Misa de Exequias con la dotación. Fue providencial que el Irizar estuviera  cerca para que el Capellán pudiera acompañar a todos en ese momento tan difícil”.

La misión Pastoral de nuestro Capellán exige un trabajo permanente, pero también lo ubica en lugares, momentos y celebraciones únicas, testigo de ellos fue la celebración de la Semana Santa en la Antártida. Así recordaba aquel tiempo, “tuvimos nuestro Domingo de Ramos, las lecturas de la Pasión, el Triduo Pascual, tanto la Misa de La Cena del Señor, con el gesto del lavatorio de los pies, el viernes Santo y la adoración a la Cruz, y por la noche el rezo del Vía Crucis.

Y por supuesto, el Domingo de Pascua, que fue un momento de compartir la alegría de Jesús Resucitado en la celebración litúrgica y luego el almuerzo en  la comunidad a bordo”. La veranada 2017/2018 avanzaba sin descanso, pues la llegada del otoño anuncia las últimas semanas de operatividad en aquellos mares helados, allí está la presencia de nuestra Diócesis, allí ésta nuestro Capellán asistiendo espiritualmente a nuestros efectivos en su misión austral.-

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