Ariel Atamañuk, Gendarme y campeón del Sudamericano y Panamericano de Paracanotaje, la noticia a nivel mundial en el ámbito del deporte recorrió las principales redacciones, cuando ayer se completaba la tabla de posicionamiento en la competencia desarrollada en San Pablo, Brasil. El Cabo Primero de GNA, Emilio Ariel Atamañuk, Gendarme y Deportista, simplemente conocido como Ariel para los amigos, lograba la clasificación posicionando en el podio a nuestro país, pero tras su logro, hay toda una gran historia que habla de su entrega, devoción y superación.

Ariel, nació en Santo Pipo, provincia de Misiones, con tan solo 21 años ingresaba a la Fuerza Federal de Seguridad, donde en su propia ciudad concluía el curso de Gendarme, siendo su primer destino en  2005, el Escuadrón 36 “Esquel”, provincia de Chubut. Felizmente, en noviembre de 2010, Ariel Atamañuk egresaba de la Escuela de Suboficiales, de GNA, “Cabo Raúl R. Cuello”, siendo trasladado al Destacamento Móvil 3, Córdoba, de GNA, para luego cumplir servicio hasta enero de 2019 en DESTACOSTA (Destacamento Móvil 3, Ramón Gumersindo Acosta, de GNA).

Pero su misión en el Destacamento Móvil 3, Colonia Caroya, de GNA, Córdoba, para Ariel, tenía reservada una impresionante prueba por superar, así lo describe el mismo, “mientras nos desplazábamos desde Jesús María a Río Ceballos, un accidente cambiaria mi vida por completo y vestiría de luto a mi unidad, y a nuestra Institución”. Fue en el 15 de marzo de 2015, mientras Ariel conducía un ómnibus de GNA, en cual trasladaba a sus camaradas, continuando, nos cuenta, “tuve el valor y la fortaleza de arriesgar mi vida para salvaguardar la de mis compañeros, realizando una maniobra defensiva contra el camión que se  dirigía directamente hacia nosotros”.

Todo sucedía en cuestión de segundos, sobre la traza de la Ruta 9, muy cerca de Jesús María, Córdoba, mientras él sabía que el choque era inevitable, algo le decía que su tarea era mucho más comprometida, de esta manera lo recuerda, “con la intención de ocasionar el menor daño posible hacia mis 34 camaradas que transportaba,  sabiendo que era muy difícil que yo sobreviviera, en ese acto, Dios vio que no fui egoísta y me concedió el milagro de seguir con vida. Pese al esfuerzo, lamentablemente en aquel accidente, falleció un camarada y amigo, el Cabo Primero José Olmedo, y yo, solamente perdí las dos piernas”.

Un desafío que solo Ariel podía enfrentar, pues donde unos veían un abismo, el vio desde el principio, entrega absoluta a ese mar de adversidades, es así como a muy poco de haber perdido sus piernas, junto a su esposa, Viviana, quien también es Gendarme, fueron a ver una prueba de deporte adaptado. Era agosto del 2016, en el estadio mundialista Mario Alberto Kempes, en Córdoba Capital, donde de ser espectador, se convirtió en protagonista del deporte, así conoció y vio que otra etapa comenzaba en su vida, el paracanotaje primero y con tiempo, se sumaba el ciclismo adaptado.

En septiembre del mismo año, y gracias al contacto impartido entre Ariel y los entrenadores, comenzaba sus primeras clases en Villa Carlos Paz, la Perla de Valle de Punilla, reservando su primera competencia para marzo del 2017. Desde allí, nada fue un límite para Ariel Atamañuk, su entrenamiento y dedicación lo llevó a ser parte del equipo de la Selección Nacional, así llegó su participación en agosto de 2017 del Campeonato Mundial de Canotaje y Paracanotaje  en Racice, Republica Checa.

Ese mismo año, pero en octubre, participó del Campeonato Para-Panamericano, en ciudad de Ibarra, Ecuador, cerrando ese año con la participación del Campeonato Argentino. Mientras que en 2018, Ariel participó del mundial de Canotaje y Paracanotaje que se llevo a cabo en Montemor O Velho, Portugal, en dos disciplina, kayak y Canoa.

Este último domingo, Ariel, pudo alcanzar los mayores láureos para nuestro país, en el Campeonato Sudamericano y Panamericano de Paracanotaje, su esposa Viviana,  al ver vencedor a su esposo decía, “Dios estuvo especialmente acompañándonos en todo, estuve con el Rosario en mis manos, rezando mucho y cada vez que Ari iba a correr”. Continuando, agregó, “le hacía la señal de la Cruz en su frente, sentí mucho que, Dios lo estuvo protegiendo y acompañando, como lo ha hecho siempre, y también nuestra Santísima Virgen, quien lo cubre con su manto”.

Es que Ariel, obtuvo en total 6 medallas, 3 doradas, 2 de plata y una de bronce, ésta última por competencia en equipo, cabe señalar que es la primera vez que nuestro país tiene una tan importante participación, siendo la primera vez que alcanza el tercer puesto en el Campeonato Sudamericano B, de Paracanotaje.

De esta manera, Ariel Atamañuk obtenía, el 1° puesto en Kayak en 200 y 500 metros, consagrándose, campeón Panamericano y Sudamericano. Mientras que en la modalidad canoa, logró el 2° puesto, completando el medallero de su participación en Brasil, logró el título de Subcampeón Panamericano y Sudamericano en 200 metros en Canoa.

Mientras resonaban los aplausos de la victoria alcanzada por nuestro deportista y hermano, en el corazón de quienes conocemos la historia de Ariel no podemos dejar de recordar aquello que, él jamás olvida. Pues el mismo dijo, en el momento del accidente no fui egoísta, arriesgue mi vida para salvar a mis compañeros y Dios me concedió el milagro de seguir viviendo”, hoy Ariel no solo es un fiel integrante de GNA, es un ejemplo de vida y orgullo nacional deportivo.

Profundizando en su experiencia, nos confió, “siempre tenemos muy presente a Dios, él me protegió siempre, jamás me abandonó. Instantes antes del accidente, sabiendo que no había otra opción y creyendo que perdería mi vida, cerré mis ojos, y exclamé, gorda te amo (…)”. Para Ariel era la despedida de su esposa, quien en aquel entonces, prestaba servicio en Cascos Azules en Libia, África, en su relato agrega, “sabía que no la iba a volver a verla, y me arrojé a las manos de Dios (…), hoy poder estar con mi esposa, estar con ella, tenerla cerca mío, es una gran felicidad, ayer cuando termine la cerrera, al verla parada en el embarcadero, mientras remaba a su encuentro, pensaba en lo afortunado que soy, ella, Viviana, es mi mejor conquista”.

Ariel Atamañuk, simplemente un hombre que navega con bravura la vida, alguien que se autodefine como, “un gendarme, que hace cuatro años volvió a nacer, fuerte, luchador, que cree en Dios, también soy  un deportista, pero por sobretodo, amo la vida”. Para Ariel, cada competencia, lo mismo que los desafíos que le toco afrontar, todo, le permite aprender y crecer, hoy, se encuentra trabajando en el Edificio Centinela de GNA, en el área, Central de Bienestar.

Ya de vuelta en casa, a nivel deportivo, no deja de pensar en el entrenamiento de la próxima competencia y en lo profesional, en su misión de seguir dando lo mejor de sí, al servicio de la Patria. Por último, hoy temprano afirmaba a la prensa respecto de su logro en el seleccionado nacional, “siempre es lindo ponerte la camiseta de Argentina, no es un deporte muy visto el paracanotaje, era cuestión de ir entendiendo esta disciplina deportiva, que por ahí lastima fuerte, pero da revancha”.-

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