Buenos Aires | Con la fuerza y el Don del Espíritu Santo sean verdaderos Soldados, testigos de Jesucristo, es parte de las palabras brindadas en la Homilía compartida en la celebración de la Santa Misa y celebración de Sacramento de Confirmación por el Obispo Castrense de Argentina, en la Escuela de Gendarmería Nacional, D. Martín Miguel de Güemes (ESCUGEN). Fue en la media mañana de ayer, viernes 5 de julio, cuando procedente de Córdoba, donde había participado del  Encuentro de Animadores de Formación Permanente junto a los Capellanes Mayores de las Fuerzas Federales de Seguridad y Fuerzas Armadas y Capellanes Castrenses, esta vez Mons. Olivara participaba en Ciudad Evita, provincia de Buenos Aires de la ceremonia.

Asistieron, autoridades y personal de la ESCUGEN y de la Fuerza Federal de Seguridad, Oficiales, Suboficiales y Cadetes, el Coro de GNA, junto a familiares, amigos y Padrinos de los 17 Cadetes que recibieron el Sacramento de Confirmación. Ofició la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, concelebraron el Capellán Mayor de GNA, Padre Jorge Massut, el Capellán Castrense de GNA, Padre Ricardo Javier González.

En su mensaje, Mons. Olivera les pedía a nuestros hermanos, “sean con la fuerza y el Don del Espíritu Santo verdaderos Soldados, testigos de Jesucristo mediante una coherencia de vida, fruto de un auténtico amor a Dios y al prójimo, a quién por Vocación los Gendarmes han decidido servir”. Destacando, que ese compromiso demanda un gran desafío, así lo remarcaba, “testimonio que sin dudas es difícil en el tiempo, en los lugares y en la misión propia, por eso, exige entrega, fortaleza para animarnos a ir contra la corriente incluso, en muchas cosas y frente a tantas tentaciones que el mundo nos ofrece”.

Además, hablándoles fraternalmente, el Obispo Castrense de Argentina, les contó que, “la real importancia hoy, en este mundo, en casa, en el trabajo, en el lugar donde estamos, con la fuerza del Espíritu Santo, de ser “testigos coherentes“. Testigos coherentes de nuestra fe, del Evangelio de Jesús, del Evangelio, de la verdad, la justicia, el bien, el amor, la paz. Sobre todo coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos y obramos”.- 

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