Buenos Aires | Esta Semana nueva que tenemos de renovarnos en la fe, descubrimos que no es la muerte ni el pecado la última palabra, sino que todo ha sido vencido, la frase, es apenas un resumen del mensaje brindado en la Homilía dada por el Obispo Castrense de Argentina. Mons. Santiago Olivera, presidió la procesión, bendición de ramos y celebró la Santa Misa en la Solemnidad del Domingo de Ramos y la Pasión del Señor, fue en la Iglesia, Purísimo Corazón de María, en la ciudad de Hurlingham, provincia de Buenos Aires.

Para Mons. Olivera fue un especial momento, el haber compartido con los fieles de la Iglesia Purísimo Corazón de María, puesto que allí, en esa región, perteneciente a la Diócesis de Morón, iniciaba él su vida Sacerdotal. Muchos de aquellos fieles que lo vieron iniciar su misión pastoral, hoy estuvieron presentes, entre los que se encontraba, el Diácono, Horacio González, quien es Retirado de la Fuerza Aérea Argentina y quien fuera ordenado en tiempo en que Mons. Olivera estuviera a cargo de los Diáconos de la Diócesis de Morón.

Ofició Santa Misa, el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, asistieron el Diácono, Horacio González, fieles de la comunidad de aquella localidad de Hurlingham. En su Homilía, Mons. Olivera señalaba, “celebramos recién, actualizando con los ramos y en procesión aclamando al Señor Jesús que viene a salvarnos, lo hicimos con este signo, este gesto, pero también, renovamos el compromiso de aclamarlo con la vida. Bendito el Señor que viene y nos salva; Él, nos salva del pecado, de la esclavitud, del hombre viejo”.

Continuando, decía, “hemos leído el Evangelio de Lucas, proclamando la Pasión del Señor, allí podemos observar que en la primera lectura, se observa el triunfo y en la segunda, un aparente fracaso. Sin embargo, esta semana nueva que tenemos de renovarnos en la fe, descubrimos que no es la muerte la última palabra, ni es el pecado lo último, sino que, todo ha sido vencido”.

Destacando además, “nos iniciamos en la certeza de un Dios que nos ama hasta el fin, de un Dios que ama siempre, un Dios que ama sin límites y se manifiesta en su hijo Jesús que es representación de ese amor del Señor. Quisiera detenerme en tres pensamientos, en primer lugar, al Señor que llega y al Señor que lo sentencian, Él, solo tiene miradas de misericordia y de comprensión sobre aquellos que lo escupían, aquellos que lo crucificaban”.

Allí vemos -decía Mons. Olivera-, que el Señor, le pide al Padre que no tenga en cuenta sus pecados, pidiendo, ‹‹perdónalos porque no saben››. También podríamos decir, escuchar esas palabras de Jesús para nuestra vida, el que nos perdonen, porque no hemos sabido cuando hemos pecado. Ésta es una gran misericordia del Padre, que perdona siempre, porque Dios, así ama siempre.

Completando, profundizó el Obispo Castrense de Argentina, “en tercer lugar, los ladrones que al costado de Jesús, uno lo desafía y el otro lo defiende y comprende, pero que da una clave que también debería ser una actitud nuestra, que deberíamos decir siempre, ‹‹acuérdate de mí cuando estés en el Paraíso, ten piedad de mí Señor, acuérdate de mí››. Esto es lo que deberíamos decir siempre, escuchar en eso de Jesús, ‹‹hoy estarás conmigo››”.

Por último, Mons. Santiago Olivera, nos dijo, “cuando nos acercamos a Jesús, confiados en su amor, en su infinito amor ‹‹hoy estarás conmigo››, a ninguno excluye, porque así ama Dios, que nunca excluye a nadie, ama siempre y ama primero. También debemos preguntarnos, en ese amor de Dios que tenemos que recrear con nuestra vida de cristianos. ¿Es la misma actitud y sintonía de Jesús?”-

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