Buenos Aires | La vida cambia a partir de la mirada de fe, pues esa perspectiva nos sustenta, la cita se desprende del dialogo mantenido entre el Capellán Castrense, Padre Sebastián Soto con nuestros efectivos de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) en sus visitas junto a nuestra Madre, Ntra. Sra. de Luján en cada uno de sus puestos de trabajo. El Padre Soto, recorre cada una de las dependencias de la Fuerza Federal de Seguridad en el sur del conurbano bonaerense, brindando asistencia espiritual a nuestros Gendarmes.

En una de esos tantos encuentros, nuestro Capellán Castrense, elegía hablarles sobre un fragmento de las Sagradas Escrituras del antiguo testamento, Jeremías 1. En el mismo se lee, el llamado de Dios al Profeta que lo conoce desde antes de que haya nacido, desde el vientre de su madre y que el Señor eligió y lo envió.

A lo que el Profeta le dice, <<soy demasiado joven, no sé qué voy a decir>>. Respondiendo el Señor le dice, <<no temas porque yo pondré palabras en tus labios>>.

El Capellán Castrense, Padre Sebastián Soto, tomando este fragmento del texto, les decía a sus fieles de GNA, “resulta importante el hecho de que entendamos el valor de ser elegidos, de la responsabilidad de la vocación a la vida, a la familia. Pero no solo eso, sino también la aptitud que desplegamos frente a los vínculos y la disposición a la vida militar, pero, todo esto, lo debemos ver, no como algo azaroso,  sino como señal, pues fueron sembradas por Dios en el corazón de cada uno de nosotros”.

Claro está, que como todos, pero mucho más al ser efectivos de la Fuerza Federal de Seguridad a la cual pertenecen, cada uno de nosotros no estamos exento de los miedos. Sobre esta circunstancia reveladora, el Padre Soto, les señaló, “a la hora de pensar en aquellas cosas que nos han producido dolores, tristeza, bajones y toda clase de situaciones que nos ponen a prueba y que muchas de ellas nos han entristecidos, decepcionados o abatidos”.

Continuando, les hablaba a nuestros efectivos de Gendarmería Nacional Argentina, “debemos preguntarnos entonces, cuántas veces hemos recurrido a otros solicitando ayuda. Seguramente, muchos responderán que casi todos lo hacemos, entonces, la pregunta hora es, sí en algún momento habíamos recurrido a Dios y si lo hicimos, cual había sido el motivo”.

Allí, se observó  que se recurría solamente, en momentos de desesperación máxima, como lo puede ser,  el sufrir la muerte de alguien muy cercano, más pero que luego, ese Dios a quien en esa situación límite, grave lo solicitábamos, para el resto no, entonces, debemos interpelarnos, el por qué no lo hacemos a diario, por qué no lo tenemos en cuenta. A lo que el Padre Sebastián Soto les recordó, “todos hemos tenido formación de fe en nuestras familias, catequesis, abuelas, abuelos, padres y madres quienes dan testimonio de ella, a partir de eso, debemos entender hoy la necesidad vivirlo también nosotros, sabiendo que no solo es para uno, sino para ser testimonio para los hijos, la familia”.

El Capellán Castrense, entonces les señalaba, “la vida cambia a partir de la mirada de fe, pues esa perspectiva nos nutre, inspirados en la misma mirada de fe que tuvo la Virgen para aceptar el llamado de Dios como testigo fiel en medio de su juventud. Contemplemos el valor María, de cómo supo discernir, interpretar y seguir las huellas de aquellas cosas que Dios le iba mostrado como un camino”.

Por último, el Padre Soto, les reveló, “es justamente, en ese designio de Dios que nos pone en nuestras vidas, donde creamos ese vínculo de fe.  Sabiendo que, generamos en esa relación, la necesidad de ver el paso de Dios por nuestras vidas, diciendo esos signos y esos caminos que la propia vida marcando”.-

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