Buenos Aires | Ntra. Sra. de Luján visitó la Escuela de GNA, Gral. Martín Miguel Güemes, la imagen que estuvo en las Islas Malvinas, y regresaba a nuestra Patria el pasado lunes 4 de noviembre, tras estar ausente 37 años. Luego de estar en la Catedral Castrense, Stella Maris, donde estuvo presente una comisión de 50 cadetes de la Escuela de GNA, Gral. Martín Miguel de Güemes, la Madre iniciando así su Peregrinación por todo el país, visitó inmediatamente la Asamblea Plenaria de Obispos de la Conferencia episcopal Argentina en Pilar.

El mismo lunes, pero por la noche, se trasladaba a Campo de Mayo, donde estuvo en el Comando Región 1 de GNA, y el Barrio Militar Sargento Cabral donde permaneció hasta las primeras horas de la tarde del martes 5 de noviembre. Luego, se trasladó hasta la localidad de Ciudad Evita, partido de La Matanza, hasta la sede de la Escuela de GNA, Gral. Martín Miguel de Güemes en la provincia de Buenos Aires.

En la institución, fue recibida por Autoridades, personal y Cadetes, quien expresaron un profundo gozo y devoción como Madre Dios y Madre Nuestra, también como Patrona de la Patria y por haber acompañado a sus hijos durante todo el conflicto de Malvinas, rindiéndole honores de Veterana de Guerra. La Virgen, llegó acompañada por el Capellán Mayor de GNA y Vicario de Pastoral de la Diócesis Castrense, Padre Jorge Massut y por el gran Misionero de María y del espíritu Cristiano y Mariano de los hombres de Malvinas, el Padre Vicente Martínez Torrens, quien como Capellán Voluntario, llegó a nuestras Islas Irredentas el mismo 2 de abril de 1982, y salió con los últimos compatriotas heridos en el Buque Hospital el 19 de junio del mismo año.

El Padre Martínez Torrens, es un verdadero testigo de la Fe y de tantos milagros que Dios realizó, por intercesión de María durante el conflicto. Luego del recibimiento, el Capellán Mayor de GNA, celebró Santa Misa, concelebró el Capellán Castrense, Padre Ricardo Javier González y el Padre Vicente Martínez Torrens, quien además predicó generando una muy especial emoción en todos los presentes.

Al concluir la celebración Eucarística, ya entrada la noche, el Padre Vicente, tuvo la oportunidad de brindar su testimonio en una charla bajo el marco “La Espiritualidad en Malvinas”, desandando su historia, anécdotas que el mismo vivió o presenció, dando testimonio de fe. Mostrando el Amor de un Dios que es Padre, que cuida de sus hijos y lo hace especialmente a través de la Madre que nos regaló desde la cruz.

Un manantial de semblanzas, que todas juntas hacen a nuestra historia en las Islas Malvinas, el Padre Martínez Torrens enumeró una cantidad de verdaderos milagros ocurridos durante el conflicto, o más bien el “Operativo Rosario”, por la Virgen del Rosario de la Reconquista de Buenos Aires. Repasar una y otra vez, los hechos que no se explican, cómo sus mismos protagonistas los han narrado, si no es por especial intervención de la Madre, y muchas veces esa Imagen que ha regresado al país, intercediendo ante su Hijo Divino cómo aquel primer milagro de Jesús en Caná de Galilea.

Entre los momentos más relevantes vividos junto a la presencia del Padre Vicente, fue cuando sacó de una sencilla mochila que portaba, un tesoro de inigualable valor, pequeña, desgarrada por el viento la Primera Bandera Argentina plantada en Malvinas. La misma que en la madrugada del 2 de abril de 1982 flameó, la real, no réplica, la histórica, tan pequeña, pero que se hizo enorme en el corazón y la valentía de nuestros Héroes, el silencio, respeto, honor invadía la sala inundando de emoción esa atmósfera de encuentro.

 

Padre Vicente Martínez Torrrens, presenta la primera Bandera Argentina que flameó en Islas Malvinas.-

Y hablando de ellos, nuestros efectivos de aquel año, los Soldados que estuvieron en el conflicto bélico, el Padre no se cansó de señalar que, “no son chicos, <<Señores>>, hombres de palabra que estaban allí porque sencillamente, dieron su palabra de honor, de defenderla si fuera necesario hasta entregar la vida”. Completando su alocución, el Padre Martínez Torrens, recordaba aquellos tres grandes valores que hemos heredado de nuestros Próceres de la Independencia, y que muchos hemos aprendido en casa, los cuales siguen siendo el sostén de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad de la Nación: la Fe en Dios, el Amor a la Patria y la defensa de la Familia.

Palabras que movilizaron a todos, las cuales motivaron y sostuvieron a nuestros Hombres, nuestros  Héroes de Malvinas. El Padre Vicente, recordó lo que reiteraba una y otra vez, durante el conflicto y que transmitía en su asistencia espiritual: “No olvides que tienes un Padre que te ama: Dios, una Madre que te cuida: María Santísima, una novia, una esposa, unos hijos, una madre… que te esperan y ahora una Patria que te necesita.”

Durante, el miércoles 6 de noviembre, a las 9:30 horas, fue el tiempo de despedida de la tan preciado visita, agradeciendo tantas gracias derramadas en nuestra Escuela de GNA, Gral. Martín Miguel de Güemes. Donde, juntos,  pidiendo la intercesión de nuestra Madre para todo el personal de la Escuela de Gendarmería Nacional, para los Cadetes, particularmente para quienes próximamente egresan como Señores Oficiales, para que sean Verdaderos Centinelas de la Patria, Personas de Bien, al servicio del bien común de la Nación.-

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