Buenos Aires | Peregrinos caminaron 18 kilómetros por Vida y por la Paz junto a nuestra Madre, Ntra. Sra. de Luján, un día que amanecía gris y frío en el sur del territorio bonaerense, enmarcaba el inicio de la procesión que coronaron los peregrinos desde Puerto Belgrano. Llegados de todos los rincones de la Base Naval Puerto Belgrano (BNPB) y Base Naval de Infantería de Marina Baterías (BNIM Baterías), todos puntualmente a las 9 se encontraron en la Parroquia Stella Maris de la BNPB.

Allí, el Capellán Castrense de la Armada Argentina, Padre José Luis Toya los esperaba, dándoles la bienvenida, alentándolos en este gran desafío, allí juntos rezaron el Santo Rosario, para luego iniciar el cruce. Mientras el viento otoñal del sur empujaba, ellos avanzaban escoltados y resguardados por la PEN (Policía de Establecimientos Navales) quienes iban abriendo camino.

Es la primera peregrinación que une la Parroquia Stella Maris de la BNPB con la Capilla Stella Maris de la BINM Baterías, separadas por 18 kilómetros unas de otras, que desde hoy quedaron unidas por el corazón de la fe de nuestros files, nuestra familia de la Armada Argentina. Así lo manifestaba el Padre José Luis Toya, “hemos rezado por la Vida, la Paz, por nuestro Obispo Mons. Santiago Olivera y por nuestro Obispado Castrense de Argentina. Rezamos por cada Capellán Castrense, fue una mañana acogedora”.

Consultado sobre como fue el proceso, como se desarrolló la caminata, el Padre Toya decía, “gracias a Dios el clima nos acompaño, algunas gotas de lluvia nos dieron la bendición en el camino. Fue Nuestra Madre del Cielo quien nos acompaño”. A la hora de agradecer, el Capellán resaltaba en primer lugar su gratitud, “a cada uno de los peregrinos, sin ellos la misión no hubiera sido cumplida, gracias por el acompañamiento de la PEN (Policía de Establecimiento Nava), quienes nos acompañaron y nos sentimos protegido, un agradecimiento también especial a la Jefatura de la Base Naval Puerto Belgrano y Base Naval de Infantería de Marina Baterías”.

Fueron en total, cuatro horas de caminata, los últimos metros fueron emocionantes, mientras la Capilla parecía estar aún más lejos por el lógico cansancio, el campanario fue también protagonista. Al divisarlos, la campana comenzó a tocar en señal de celebración, de alegría de ver a los hermanos, la emoción embargaba a ellos, los Peregrinos de María, que llegaban y cumplían la promesa.

El Padre José Luis Toya nos volvía a decir feliz, “hemos llegado, hemos cumplido, rezamos frente a la Imagen de Nuestra Madre de Lujan, nuestra Santa Patrona de la República Argentina y Obispado Castrense. Pidiendo por las intenciones, teniendo a todos presentes, fue una bendecida Peregrinación con apróximadamente 30 peregrinos. Una maravilla”.-

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