Buenos Aires | San Miguel Arcángel nos recuerda que, siempre podemos volver a Señor, la afirmación la recordó el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera en la celebración de Santa Misa en Fiesta Patronal de la Parroquia San Miguel Arcángel de El Palomar, en la noche del sábado 29 de septiembre, en el Barrio Aeronáutico, en el oeste bonaerense. Procedente de Villa De Soto, Córdoba, Mons. Olivera estuvo presente junto a Autoridades y Cadetes de la Escuela Aviación Militar de la Fuerza Aérea Argentina, en la clausura del Proyecto de Extensión denominado “Estrategias sustentables para la seguridad ambiental. Una experiencia de extensión en el Noroeste cordobés” organizado el Instituto Santo Domingo de las Hermanas Dominicas de San José

Concelebraron, el Capellán Mayor de la Fuerza Aérea Argentina, Padre, César Tauro, el Capellán del Colegio Militar de la Nación, Padre, Guillermo Conti, Capellán, Campo de Mayo, Padre Roberto Forte, y el Padre Javier Oliva. También participó el Diácono, Santiago García del Hoyo y Seminarista, Darío Verón y fieles.

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A continuación compartimos una síntesis de la Homilía brindada por el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera:

Nuestra Diócesis que es tan particular, pues no es territorial, sino personal, la cual reviste un gran desafío, para el Obispo y para cada Sacerdote, pues se extiende en cada rostro, en cada corazón, en cada miembro de la familia Militar, de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, los que colaboran, los que trabajan cada día junto a ellos, son parte de la Diócesis Castrenses. Por ello, además de una peculiar forma de vida, hay una particularidad de la Iglesia Diocesana Castrense, es que cada uno, es nuestra porción que se nos confía, no es un territorio sino podríamos decir, el corazón de cada Militar y de cada miembro de la Fuerza de Seguridad.

Es una apasionante tarea, difícil y exigente tarea, por ello siempre necesitamos de la oración de cada uno de ustedes, es una alegría ver hoy la presencia de los Sacerdotes que nos acompañan, porque la Concelebración nos manifiesta, es como una Epifanía, es una manifestación de la verdad y de la realidad de que compartimos el único Sacerdocio de Jesús. Ustedes saben que la historia de Iglesia antiguamente, y algunos a veces quieren quedarse en eso de que, celebran porque hay un único Sacerdocio.

Con el Obispo, plenitud del Sacerdocio que por gracia inmerecida tenemos y en comunión con los Sacerdotes compartimos el único Sacerdocio de Jesús, por eso lo fundamental siempre es, seguir a Jesucristo. El sacerdote debe ser siempre puente, para que Cristo esté presente en el primero de los lugares, si algo no anda bien, es cuando ponemos hincapié en tal o cual, San Pablo mismo lo critica en su tiempo, la clave es Jesucristo.

Cuando consagramos decimos, “¡éste es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre!”, en nombre de Cristo Cabeza nosotros ejercemos nuestro ministerio, por eso me da alegría que estén concelebrando esta fiesta. Sé que han venido durante la novena una rica experiencia de distintos carismas sacerdotales, porque cada uno de nosotros somos originales e irrepetibles.

Celebrar hoy a San Miguel Arcángel, también es, una oportunidad para confiarnos en este Santo Ángel, Arcángel, quien como Dios, que lo sabemos de los Ejércitos Celestiales, de las Milicias Celestiales ha vencido al demonio. El texto del Evangelio que hemos escuchado, nos relata la presencia de los Ángeles, la certeza de los Ángeles que son espíritus puros que contemplan a Dios cara a cara, que le tributan gloria y honor a Dios.

Pero también, por dignación de Dios, cumplen sus funciones y en nombre toman la función por su condición, por su servicio, pero todos son Ángeles de Dios. Podemos entonces confiados pedirle al Arcángel San Miguel, que nos ayude en nuestra vida a también a estar atentos a discernir los caminos de Dios, a dejarnos conducir por los caminos de Dios para no confundirnos, y no dejarnos seducir por las insidias del demonio, donde a veces caemos, porque somos frágiles, pecadores y débiles.

San Miguel Arcángel nos recuerda que, siempre podemos volver a Señor (…), me agradada este texto del Evangelio, ese piropo de Jesús a Natanael, que debe ser un piropo que todos deberíamos apropiarnos y desearnos. Que mejor que se nos diga, en esta experiencia de Jesús que dice, “de dónde me conoces”, una respuesta obvia, que no estaba tanto conociendo al maestro, que conoce el corazón y no ve apariencias y lo manifiesta en esta expresión de que no hay dobles, un israelita de verdad.

Nosotros también estamos llamados a ser un israelita de verdad, estamos llamados a ser un cristiano de verdad, unir nuestra fe con nuestra vida, tarea exigente y difícil pero no imposible, pues Señor no nos pudo haber pedido imposibles. Pero cómo vivimos esta vida cristiana sin dobles (…), en el diálogo, cercano, permanente con Jesús a través de la familiaridad con la oración, al buscar y desear la voluntad de Dios para ponerla en práctica.

Desear esa voluntad, buscar esa voluntad y disponer nuestra vida para que nuestra existencia manifiesta como tenemos que manifestar con nuestra vocación bautismal, la vida de Jesús, somos otros Cristo, esta es la realidad de nuestro Bautismo.

Tenemos que desear siempre, que nuestra presencia, que nuestra palabra, nuestras acciones, manifiesten presencias, acciones, y palabras de Jesús, que no haya dobles, que no haya una cosa por delante y otra por detrás. Que nuestra vida sea de tal transparencias que podamos caminar confiados como el Señor nos dice, somos cristianos enserio, donde no hay dobles, esto no significa que seamos inmaculados.

Esto no significas que no haya caídas y tropiezos, lo que significa es que, debemos buscar de tal manera la unidad de la vida, que nuestra fe se traduzca en acciones, y nuestra vida predique el Evangelio. Los Santos Ángeles nos ayudan por el camino de la vida, como peregrinos, pronto celebraremos la fiesta de todos los Ángeles, sabemos que nuestros Ángeles custodios que nos conducen y nos llevan por los caminos del Evangelio, estos amigos de Dios que lo contemplan cara a cara, pero que el Señor quiso que también nos acompañaran en la vida nuestra de peregrinos, hacia la Patria del cielo. Que así sea.

+Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de Argentina

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