CABA | Estamos presentes, la Iglesia no abandona a sus hijos, este tiempo es también una buena oportunidad, el resumen se desprende del mensaje expresado por Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina en el segmento Centinelas de la Paz difundido en redes sociales de nuestra Diócesis. Dirigido a los Sacerdotes y fieles del Obispado Castrense de las Fuerzas Armadas, Fuerzas Federales de la República Argentina, a los empleados de Presidencia de la Nación, Ministerio de Defensa de la Nación, Ministerio de Seguridad de la Nación y Quinta Presidencial de Olivos, Mons. Olivera nos habla de la realidad a cuál la humanidad entera se encuentra por estas horas combatiendo contra la pandemia del coronavirus (COVID-19).

A continuación, compartimos en forma textual la transcripción del audio compartido por Mons. Santiago Olivera:

Queridos Sacerdotes y fieles castrenses, estamos a lo largo y ancho de país en resguardo y debemos cumplir las cada una de las recomendaciones de las autoridades nacionales, de las provincias y los municipios, quienes nos aconsejan a tener responsabilidad ciudadana para combatir y ayudar a frenar el flagelo del coronavirus. También hemos escuchado que es como si estuviéramos en una guerra silenciosa, como todos sabemos acompañamos a las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Federales de Seguridad para ayudarlos a trabajar por la paz y a preservarla.

Pero también sabemos, que las consecuencias cuando no hay camino para la paz es la guerra, y trazando un paralelismo con lo que estamos viviendo, también escuchamos que esto es una ofensiva y hay que estar preparados para ella. Para estarlo, como comúnmente se dice, al pie del cañón, ayudando, sosteniendo, acompañando, iluminando y fortaleciendo a nuestros fieles.

Muchos de ustedes manifiestan su preocupación y dolor de ver los templos cerrados, o Eucaristía que no pueden celebrarse como pueblo. Pero ésta, es también una buena oportunidad para poder hacer una valoración de la Eucaristía y de la oración. Es nuestra oportunidad además de la recuperación de una verdad, que las familias son Iglesias domésticas y de ayudarnos a rezar en familia.

Por ello, debemos rezar, para poder campiar este tiempo difícil que el mundo está viviendo y nosotros también particularmente. Estamos presentes, la Iglesia no abandona a sus hijos, están presentes los Capellanes en los Hospitales, a quienes agradezco su dedicación y entrega lo mismo que a nuestros médicos que están en la trinchera preparados para enfrentar a este enemigo (pandemia), que puede convertirse en una buena oportunidad.

Este mensaje es para todos, para que sepamos que tenemos que fortalecernos en la fe, siempre habrá un Sacerdote que pueda escucharlos, atenderlos, confesarlos, llevándoles la Eucaristía, con prudencia, con cuidado, con respeto. Porque cuidándonos, nos cuidamos entre todos, un cuidado que no es egoísta, sino que es un cuidado solidario.

Un cuidado que es respeto a las autoridades, a las cuales nosotros debemos dar ejemplo de escuchar y prestar atención, una prudencia con toda la Iglesia, con todas las Diócesis y nosotros, como Obispado Castrense de Argentina, nos sumamos a las directivas de todas las Diócesis hermanas, para Gloria de Dios, para bien de nuestro pueblo, para responder con mayor eficacia lo que el Señor nos está pidiendo en este tiempo.

La Iglesia no abandona a sus hijos, los Sacerdotes Castrenses, como en tiempos de paz o de Guerra, allí estaremos sirviendo y acompañando a nuestros fieles a nuestro pueblo. Bendiciones y oraciones especialmente a cada uno de ustedes, en verdad, de corazón, mi gratitud por la entrega hasta el extremo de cada uno por vencer temores, por estar en servicio, por renovar nuestra fe. El Señor nos acompaña, el Señor está, caminemos mirando al cielo. Bendiciones para todos.-

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