CABA | Mons. Olivera ofició la Invocación religiosa por el día de la Infantería en el Regimiento de Infantería 1 Patricios, el Obispo Castrense de Argentina, asistió a los honores por la fecha representativa. Si bien, cada 13 de septiembre se conmemora en nuestro país, un nuevo día del Arma de Infantería y de su Virgen Patrona, Inmaculada Concepción, este año el recordatorio se desarrolló hoy, viernes 14 del presente mes, en la Plaza de Armas del Regimiento sito en el Barrio Porteño de Palermo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

A continuación compartimos el texto completo del Rezo de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Invocación Día de la Infantería 2018

Bajo el amparo del Dios Altísimo, Señor de las milicias celestiales, en este día del Arma de Infantería, imploramos su abundante bendición, sobre cada infante que en el silencio de los días, va gastándose la vida en el servicio a Dios y a la Patria.

La Infantería cuna de valientes, despliega sus raíces en el despertar de nuestra Nación, como expresión viva de aquello valores que dignifican y ennoblecen la vida del hombre, valores que tienen como meta fundamental lo que todo infante como verdadero patricio, grita con orgullo al entornar nuestro Himno Nacional “Coronados de la gloria vivíamos o juremos con gloria morir”.

El infante es modelo de virtud y coraje, en todo momento, ha de ser siempre su presencia estímulo y admiración para cuantos lo vean.

Nuestro Señor Jesucristo que nos llama a la perfección, con su Muerte y Resurrección da a nuestra vida un sentido profundo y eterno, una esperanza inconmovible aun antes las mayores dificultades, una certeza de que el Bien tiene la última palabra.

La fe da al infante la seguridad de una victoria que nadie le podrá arrebatar, esa corona de gloria preparada para aquellos que pelearon el buen combate, por el bien y la verdad, y han conservado la fe.

Que nuestra Santísima Patrona, Inmaculada Concepción, sea siempre la compañera de nuestro peregrinar, Madre atenta, que intercede ante Dios cuando nuestros días se encuentran vacíos de aquel vino de la alegría de seguir Cristo, Madre amorosa, que con amor infinito cura las heridas y permanece al pie de las cruces de nuestra vida.

Que la abundante Bendición de Dios, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre cada uno de ustedes y sus familias y permanezca para siempre.

 

+Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de Argentina

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