CABA | Navidad, nos vuelve a revelar, el claro el sentido de la alegría, el resumen se desprende de la Homilía brindada hoy por el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera en la Misa Celebrada en la Catedral Stella Maris, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). A primera hora de la mañana, en la sede también de nuestro Obispado, arribaban los integrantes de la Curia, Sacerdotes y fieles para poder estar presentes en la misa de cierre del año pastoral.

Ofició la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, concelebraron, el Vicario General Castrense, Mons. Gustavo Acuña, el Canciller Castrense, Padre Francisco Rostom Maderna, el Rector de la Catedral Castrense Stella Maris, Padre Diego Pereyra, el Capellán Mayor del Ejército Argentino, Padre Alberto Barda, el Capellán Mayor de GNA, Padre Jorge Massut, el Coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral de la Salud, Mons. Eugenio Ferrari, el Capellán Diaz Ramos, el Diácono Santiago García del Hoyo, y demás Capellanes.

En su mensaje, Mons. Olivera señalaba, “damos Gracias por el año que hemos transitado, pero también quisimos sumar a la misa que efectuamos cada mañana, pedir por nuestro país. Rezar por el encuentro de los argentinos, pedir por la Justicia, pedir por la Paz”. Recordó además parte de su mensaje de Navidad brindado a sus diocesanos donde nos volvió a convocar, “a ponernos frente al Pesebre y renovarnos en la esperanza que se concreta, se manifiesta, se hace verdad en la alegría”.

Sobre el Evangelio (Profecía de Sofonías) nos hizo una especial explicación, “ésta es, una invitación a nosotros mismos, puesto que este año hemos atravesado tiempos difíciles, culturales, espirituales, estamos transitando por una sociedad herida, enferma, pero los que tenemos fe, sabemos que el Señor está en medio de nosotros”. Agregando, “en esta certeza de Dios con nosotros, siempre debe renovarnos cada día, he invitarnos a descubrir, para qué Dios se hizo hombre, para qué se Encarnó”.

Además nos señaló, “siempre la Navidad, nos vuelve a poner bajo la lupa, el claro el sentido de la alegría, los rostros gozosos y alegres, porque Dios, camina a nuestro lado y venció todo en su hijo Jesús, aún la muerte y el pecado”.  Pero también nos recordó que a pesar de la realidad que enfrentamos, no debemos perder nuestra fe, “a veces transitamos caminos difíciles, sin embargo sabemos que Dios está en medio de nosotros, y que Jesús sigue obrando y nos invita a nosotros a ser así, testigos de su amor”.

Por último nos pidió orar muy especialmente, “rezamos por quienes nos gobiernan, por nuestra Patria, por los que sufren,  elevamos esta oración junto con los fieles, uniéndonos con la certeza de que Dios escucha nuestra oración, ve nuestras necesidades y espera que sus hijos no se cansen de pedir”.

A continuación compartimos el resumen de la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Hemos querido concluir el tiempo de trabajo y encontrarnos en la Eucaristía, dando Gracias por el año que hemos transitado, pero también quisimos sumar a la misa que efectuamos cada mañana, pedir por nuestro país. Rezar por el encuentro de los argentinos, pedir por la Justicia, pedir por la Paz.

Hemos querido renovar también con los Obispos Argentinos el mensaje de la Navidad, quienes nos han invitado a contemplar el Pesebre, donde podamos descubrir al Niño y renovarnos en esperanza. En el mensaje de Navidad que enviaba a nuestros diocesanos, los convocaba también a ponernos frente al Pesebre y renovarnos en la esperanza que se concreta, se manifiesta, se hace verdad en la alegría.

Hemos escuchado recién en la Profecía de Sofonías, no solo la invitación a estar alegres, sino a tener la expresión de gritar (…), ‹‹grita de alegría, aclama Israel, alégrate y regocíjate de todo corazón››. Ésta es, una invitación a nosotros mismos, puesto que este año hemos atravesado tiempos difíciles, culturales, espirituales, estamos transitando por una sociedad herida, enferma, pero los que tenemos fe, sabemos que el Señor está en medio de nosotros.

Como nos dijo la Profecía de Sofonías, esto, es causa de alegría y causa de esperanza, el Señor ésta en medio de ti. En esta certeza de Dios con nosotros, siempre debe renovarnos cada día, he invitarnos a descubrir, para qué Dios se hizo hombre, para qué se Encarnó.

Pronto celebraremos ese acontecimiento, Dios que se que se hace Carne para hacernos transitar el camino de Jesús (…), por nuestra salvación, el Señor bajó del cielo. Por tanto, tenemos que presentar nuestra vida, nuestro corazón, actitudes, nuestros afectos, nuestros aún pensamientos y sentimientos para caminar y transitar según el querer de Dios.

El Evangelio nos muestra a María, que partió y fue sin demora a un pueblo, al encuentro con su prima Isabel después de haber sido elegida (…), no sé agrandó, sino como su Hijo Jesús, fue al encuentro y al Servicio. Y en este encuentro de María e Isabel, como dice la propia Isabel, ‹saltó de alegría el niño en mi vientre›.

Siempre la Navidad, nos vuelve a poner bajo la lupa, el claro el sentido de la alegría, los rostros gozosos y alegres, porque Dios, camina a nuestro lado y venció todo en su Hijo Jesús, aún la muerte y el pecado. A veces transitamos caminos difíciles, sin embargo sabemos que Dios está en medio de nosotros, y que Jesús sigue obrando y nos invita a nosotros a ser así, testigos de su amor.

Damos gracias al celebrar la Eucaristía por la presencia de los Sacerdotes, quienes son símbolo de comunión y desde la fe, desde nuestra Catedral y todos los rincones del país, renovamos nuestra oración confiada. Rezamos por quienes nos gobiernan, por nuestra Patria, por los que sufren,  elevamos esta oración junto con los fieles, uniéndonos con la certeza de que Dios escucha nuestra oración, ve nuestras necesidades y espera que sus hijos no se cansen de pedir. Que así sea.

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