CEA | Alzamos la voz para defender y acompañar a todos aquellos extranjeros de buena voluntad que eligieron y eligen vivir en nuestro territorio, el pedido lo formalizó la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) mediante un documento fechado el 7 de febrero del corriente. Bajo el título “Migrantes: es una auténtica riqueza, tanto para la familia que emigra como para el país que lo acoge” de Amoris Laetitia 46, la comisión plantea su gran preocupación.

Luego de citar al Santo Padre Francisco, la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes señalaba, “alzamos la voz para defender y acompañar a todos aquellos extranjeros de buena voluntad que eligieron y eligen vivir en nuestro territorio. Somos conscientes que el rol del Estado es garantizar el orden público”. Pero además advirtieron, “(…) hoy muchos de nuestros migrantes se ven amenazados por algunas normas políticas que, procurando “más seguridad”, no promueven la inclusión; tantas veces fomentan xenofobia hacia algunos migrantes, lo cual nos preocupa y desconcierta”.

Ratificando “‹‹migrar no es un delito››. Pedimos que las políticas públicas que se implementen, dentro del marco de la Ley, no afecten la vida y la unidad de las familias migrantes”. Por último, recordaron el pedido del 27 de diciembre del pasado 2018, donde solicitan, “(…) ayuda para las familias venezolanas que llegan a nuestro país y que necesitan, particularmente, alojamiento y trabajo”.

A continuación compartimos con ustedes

“Migrantes: una auténtica riqueza, tanto para la familia que emigra como para el país que la acoge”. (Amoris Laetitia 46)

Poco tiempo atrás, el Papa Francisco afirmó que la movilidad humana puede revelarse como una auténtica riqueza, tanto para la familia que emigra como para el país que la recibe. “Incluso hoy, los movimientos humanos, mientras generan desafíos y sufrimientos, están enriqueciendo nuestras comunidades, las iglesias locales y las sociedades de todos los continentes”. (17 de enero de 2019).

A principios del año pasado, escribía: “Observando a los migrantes y a los refugiados, esta mirada sabe descubrir que no llegan con las manos vacías: traen consigo la riqueza de su valentía, su capacidad, sus energías y sus aspiraciones, y por supuesto los tesoros de su propia cultura, enriqueciendo así la vida de las naciones que los acogen.” (1 de enero de 2018)

En Argentina somos testigos de esta realidad. Nos hemos enriquecido con la cultura de distintos pueblos y, a su vez, los migrantes que han llegado a estas tierras se han enriquecido con la nuestra.

Es por eso que, como Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes, alzamos la voz para defender y acompañar a todos aquellos extranjeros de buena voluntad que eligieron y eligen vivir en nuestro territorio. Somos conscientes que el rol del Estado es garantizar el orden público; sin embargo, hoy muchos de nuestros migrantes se ven amenazados por algunas normas políticas que, procurando “más seguridad”, no promueven la inclusión; tantas veces fomentan xenofobia hacia algunos migrantes, lo cual nos preocupa y desconcierta.

Reafirmamos una vez más que “migrar no es un delito”. Pedimos que las políticas públicas que se implementen, dentro del marco de la Ley, no afecten la vida y la unidad de las familias migrantes.

Asimismo, volvemos a repetir el pedido que hemos hecho el pasado 27 de diciembre, de solicitar ayuda para las familias venezolanas que llegan a nuestro país y que necesitan, particularmente, alojamiento y trabajo.

María, Madre de los Migrantes nos ayude a crecer en madurez social para poder distinguir y aceptar, en la verdad y en la justicia, aquello que nos divide de aquello que nos une, lo que nos paraliza por el miedo de aquello que nos enriquece como culturas diferentes.

Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes

Conferencia Episcopal Argentina

7 de febrero de 2019

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